Concepto de lealtad y su actual deformación inclinada a los intereses y la complicidad, el nuevo modelo.

Lealtad: Sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos o hacia alguien.

El comportamiento de cada puntano, desde lo político y electoral, no es algo que surge de manera instintiva, natural o espontánea; por contrario, es algo que cada uno construye día tras día desde el momento en que comprende de estar participando en un sistema social organizado (una comunidad), donde las decisiones tomadas por otros definen también que desarrollo podrá tomar su propia vida.

A partir de esta comprensión, cada ciudadano, de manera más o menos consciente, más o menos activa, más o menos participativa, empieza a moverse indefectiblemente dentro este espacio, que podemos definir el campo “político” y, por consiguiente, a tomar decisiones que influyen en su propia vida como en la vida de otros.

En las sociedades contemporáneas el campo político donde el ciudadano se desenvuelve ha asumido, desde ya más de dos siglos, características bien definidas y específicas, organizándose alrededor de sistemas democráticos-constitucionales donde el “gobierno” de las cosas se desarrolla a través de “representantes” de los ciudadanos que los mismos eligen a través de un método que se estructura alrededor de dos elementos centrales: la agrupación de personas con ideas políticas comunes (los partidos) y la utilización de un instrumento formal e igualitario de selección de los representantes (las elecciones).

Estas cuestiones que forman parte del ABC de la democracia, hoy nos vemos inserto en una etapa, en la cual, los valores primeros y necesarios que imparte una doctrina política, por ejemplo, se ven vulnerados, es decir, lo idealista, romántico y justiciero que promueve esencialmente el espíritu revolucionario que impulsa cambios e innovaciones pasó a ser un mundo sumido a los intereses y las complicidades.

En la provincia de San Luis se entregan certificados de nuevas autoridades partidarias, como para iniciar, con ejemplos claros, la evidente deformación del verdadero sentido de la LEALTAD, observamos que María Angélica Torrontegui es la nueva autoridad máxima partidaria que obra, en un tiempo político que jamás pudimos imaginar, es decir, en la vereda del frente de Adolfo Rodriguez Saá, los que conocemos la historia, los que somos testigos vivientes de todo lo que ha pasado en San Luis desde 1983 a la fecha, ¿Qué podemos pensar de esta mujer que, es lo que es gracias al Adolfo?, alguien que, si tuviera perfectamente asumido el concepto de lealtad, jamás podría estar en el lugar que se encuentra. Cabe resaltar que el 99% de los certificados partidarios entregados corresponden a “peronistas” rentados, es decir, que tienen cargos en el gobierno, nada de autoridades puras de militancia. ¿Intereses o lealtad?.

Este es el primer caso, más que emblemático (María Angélica), en la cual, ha dejado el principio de la lealtad por los INTERESES Y LAS COMPLICIDADES, esta es la nueva fórmula o modalidad, por el cual, motorizan, hipócritamente, las banderas de Perón y Eva Perón, desde luego, a cambio de crecimientos económicos importantes donde lo material supera lo espiritual.

Esta realidad tiene responsables principales y hoy, viven las consecuencias en carne propia porque, todo lo romántico, lo idealista y justiciero de principios de los 80 y 90, ha quedado diluido y suplantado por el único afán de sostener PODER, no perder el liderazgo, en consecuencia, se han visto obligados a llegar a nuestros días, dejando muy lejos la doctrina, en la cual dicen abrazar con “lealtad” para terminar conformando un escudo de protección de familiares entendiéndolo como única salida a la hora de evitar traiciones, es decir, es menos probable que, entre familia se traicionen, al menos, en menos porcentajes. Por este motivo es que, los gabinetes de las gestiones Gubernamentales y Municipales están plagados de familiares  entornos que forman parte de la vida privada.

Si hay alguien que está sufriendo en carne propia la pérdida del sentido de la lealtad es Adolfo Rodriguez Saá, se ha quedado sin poder de cargos y bueno, lo han dejado más solo que Mario Raúl Merlo después que dejó la Intendencia, este es otro caso emblemático, solo ha pasado un año y, los que decían ser merlistas hasta la muerte, hoy están rindiendo pleitesía al Intendente Frontera ¿lealtad o intereses?.

Al Adolfo hoy, le sobran los dedos de las manos al momento de contar los leales que le han quedado al lado, el 90% de ellos, son socios, tienen algún interés económico con el Senador Nacional (negocios). Adolfo debería asumir autocrítica y no optar por emociones resentidas, ya ha usado por demasiados años a mucha gente, su crecimiento económico al lado del crecimiento de los que lo acompañaron muestran diferentes realidades, a esta altura, las cosas cambiaron, los tiempos cambiaron, y si Adolfo pretende respeto, el respeto debe impartir, primero, desde su persona, en la cual, su mejor camino es darse cuenta de sus errores para luego encaminar otro desafío.

Nada alejado le ocurre al mismo Gobernador, en la cual, aquella tradición que contaba desde siempre en juntarse con “sus amigos” en El Durazo, hoy prácticamente ha quedado en el olvido dado que Tessi y Braverman ya no están y los demás de la histórica mesa, han perdido la lucidez y la importancia ante la impronta de las nuevas formas de sostener PODER, es por ello que, se produce la perdida de los valores como la LEALTAD y lo que hoy sostiene el poder, es lisa y llanamente los INTERESES Y LAS COMPLICIDADES. Es por eso que, al Gobernador ya no le importa nada la gente, ha llenado de denuncias penales los estrados judiciales y solo se maneja con el exceso de poder que lo rodea, en la cual, nunca existió un gobernante en San Luis con tanto poder en sus manos, hace lo que se antoja, situación muy peligrosa pero real.

Los más peligrosos de los nuevos tiempos, para los hermanos, son los COMPLICES, es decir, los que saben perfectamente lo que son, los que han compartido desde hace años, las miserias humanas de los que, a casi 40 años de poder ininterrumpido, jamás podrían salir ilesos de algún caso de corrupción, precisamente, son los COMPLICES los que los mantienen vivos (política e institucionalmente hablando).

El que hoy puede hablar de lealtad mirando a los ojos es lisa y llanamente un verdadero hdp de la política, no existe la lealtad y tanto Adolfo como Alberto destruyeron este sentimiento tan noble y necesario para la formación moral de una persona. LO DESTRUYERON CON EL UNICO AFAN DE SOSTENER EL PODER....

Las máximas figuras de la provincia de San Luis, planteada esta realidad, no pueden dar ejemplo de nada, al momento de hablar de lealtad pero, curiosamente, son los primeros en reclamarla, la pregunta es ¿Son o se hacen?, la respuesta es simple, al pedo no han sostenido casi 40 años de poder y piensan ir por más.

Este año les depara un golpe muy grande en desmedro del poder ejecutivo provincial, es evidente que la caída de votos será importante pero, La Línea les puede asegurar que nada es casual y todo está direccionado para que ello ocurra, luego de las elecciones legislativas y ante la derrota del oficialismo provincial, sin lugar a dudas, existirá una fuerte reestructuración del poder provincial con miras al 2023, desde luego, la misma será basada en los intereses y las complicidades, si alguien cree que estará abrazada a lo doctrinario es porque está mirando otra película, lo cierto es que, el análisis de fondo sería: En el año 2017 pudieron revertir 20 puntos en solo dos meses, en dos años, tienen sobrado tiempo que acomodar la derrota categórica del presente año.

Los hermanos son consciente de sus errores, también, saben perfectamente cómo se comportan algunos allegados que, les han dado toda la confianza para sumar y han hecho todo lo contrario, un gran problema que solo podrán solucionarlo con las elecciones para que, finalmente, se logre el objetivo de la continuidad del PODER, creando la necesidad de recuperar la imagen como la excelencia de las instituciones de San Luis, para que esto suceda, alguien se tiene que ir y otra persona debe llegar, la pregunta final sería ¿Quién está capacitado en San Luis para que regrese la excelencia a las instituciones y asegure que nadie vaya preso?.

Obvio ¿verdad?...

 

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