El acto de colación de la Universidad de Congreso no fue clandestino, la justicia aclara e investiga la procedencia de la falsa denuncia.

La justicia termina demostrando que, el acto de colación de la Universidad de Congreso realizado en diciembre de 2020, no fue clandestino, todo lo contrario, se desarrolló con el más absoluto detalle protocolar y todas las autorizaciones pertinentes.

Un acto institucional que debió ser un feliz momento para los alumnos y sus familiares terminó empañado y desprestigiado por una mano negra que denunció como FIESTA CLANDESTINA y ello, provocó la activación de un importante operativo que movilizó a la policía, la justicia, personal municipal y un llamativo y monopólico dispositivo mediático.

Pasaron seis meses para que los responsables de la Universidad Congreso tuvieran una respuesta de aquel mal momento, finalmente, la justicia convoco a todos los actores que procedieron y se involucraron en el hecho, tanto, policía, funcionarios municipales intervinientes y hasta el único medio de comunicación que cubrió las alternativas e instalo que se trataba de una fiesta clandestina, todos citados a declarar, mientras, nadie se hace cargo de la mala imagen que le dejaron a la institución y, fundamentalmente, a las personas presentes en el acto que fueron damnificadas,  más de 70 detenidos hasta las 07:00 de la mañana, como si fueran delincuentes,  con denuncias penales o causas por violación de un DNU que hoy ya se comprueba que no fue así como lo habían instalado en la sociedad.

Tan solo un par de días pasaron, donde todos los involucrados testimoniaron frente a la jueza Panero, todos los caminos conducen a que, la Universidad Congreso no incumplió ningún DNU, realizó un acto de colación de grado bajo todas las normas y permisos requeridos, a tal efecto, luego de haber demostrado la corrección absoluta del acto en cuestión, los responsables de la Universidad Congreso solicitan a la jueza Panero que se investigue la procedencia de la falsa denuncia y, a tal efecto, se analice los daños y perjuicios como las injurias y calumnias generadas oportunamente.

Hasta el día de hoy, se percibe como un criterio de ocultación al no develarse la fuente de la falsa denuncia realizada, ni la policía, ni los funcionarios municipales, ni la misma jueza, hasta el momento, facilitan traslucir la verdad de lo que ocurrió, de todas manera, los responsables de la Universidad Congreso no piensan bajar los brazos hasta saber, a ciencias ciertas, quien o quienes realizaron la falsa denuncia y, como se procedió ante el hecho porque existen muchas personas damnificadas y, se considera como muy grave todo lo ocurrido.

Si bien las autoridades pertinentes, ante la evidente falsa denuncia, actuaron en carácter preventivo, el daño ocasionado a la institución y a más de 70 personas deben ser contemplados para que los responsables de tamaña irresponsabilidad se hagan cargo y no vuelvan a ocurrir estas situaciones que, casi cotidianamente se está manifestando en Villa Mercedes donde, las falsas denuncias, parece, que se han naturalizado, creándose como un modus operandi, en la cual, periodistas, medios, jueces y algún que otro político aceitan procedimientos repudiables para intimidar y desprestigiar a toda entidad o persona que no piense igual a través de intervenciones en la justicia (denuncias penales masivas).

Ampliaremos con documentación y pruebas contundentes por parte de los damnificados ante la presente información que procede de tribunales.

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