No hay necesidad de hacer quedar mal al gobernador

Desde hace dos semanas la comunidad del Centro Educativo N°20 y vecinos del barrio Independencia de Villa Mercedes venían reclamando por la falta de calefacción en ese establecimiento, lo que motivó la suspensión de clases presenciales.

El problema era de estado público porque ante la promesa incumplida de que se enviarían los caloventores, los pedidos se convirtieron en quejas, que se plasmaron en una manifestación (pequeña, pero ruidosa) frente a la Municipalidad, como también una carpa con carteles de reproche en la puerta de la escuela.

Fue entonces que desde San Luis llegaron funcionarios de Educación con unos caloventores de los chiquitos, de esos que se usan para calentar el baño antes de ducharse y que vaya a saber si alcanzan para minimizar el frío de un aula.

La visita incluyó la noticia de que en unos dos meses comenzaría, en el edificio, una refacción integral, como las que se han realizado en otras instituciones educativas, seguramente lo más relevante de toda la situación, que aguardaba esa novedad desde el año pasado. Estas situaciones pasan porque quedan dormidos los expedientes y lo más difícil de digerir es que no lo incorporen al presupuesto en tiempo y forma, después se complica encontrar las partidas y, finalmente, queda mal el gobierno, NO POR FALTA DE DINERO, TODO LO CONTRARIO, FALLAN LOS FUNCIONARIOS. El tema es que, el problema va a continuar si no comienzan a aparecer castigos ejemplares, de esta manera se esforzarían mas porque, a decir verdad, las mateadas, mate cocido y los bizcochos están ganando la partida.

En síntesis, el malestar ha pasado, o menguado bastante, pero todo fue una situación que pudo haberse previsto y evitado, más teniéndose en cuenta que el destinatario de todas las críticas fueron dirigidas al Gobernador, pero nunca hacia los funcionarios a quienes se les delegan esas responsabilidades.

Evidentemente falta de previsibilidad, de ejecutividad y de compromiso para con el cargo, actitudes que atentan directamente con la gobernabilidad y que deben ser corregidas de inmediato.

El caso no pasó a mayores, nadie murió y hoy las aguas están en calma, pero sería más que positivo que tanto los ministerios como los programas y subprogramas tomen la experiencia como ejemplo, para que estas desinteligencias no vuelvan a ocurrir y repetimos, dejen de tomar tanto mate, se van a poner verdes como dice Laborda...

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