Los profetas del odio y el show de Maluma

Pasó la extraordinaria presentación de Maluma que hizo delirar a cerca de 16.000 almas en la Estadio Único de la Pedrera. Un sonido excelente para un vibrante número artístico de luces psicodélicas, efectos especiales, sensuales bailarinas y un impresionante showman cuya figura alcanza estatura internacional. Más allá, mucho más lejos que su Colombia natal.

Para los que tuvieron la fortuna de disfrutar este espectáculo único, será difícil que su memoria no almacene en el cofre de sus mejores recuerdos lo que fue el estreno artístico del imponente estadio. El show de más de dos horas alcanzó sus picos máximos en algunos hits que provocaron el baile masivo en el campo de juego, en las tribunas y, especialmente, en ciertos pasajes románticos a oscuras, que generaron la complicidad de miles de pequeños reflejos surgidos de los celulares de los fans.

Se anuncian para las próximas semanas otros números, como Abel Pintos y La Beriso, que seguramente también atraerán a miles de seguidores, aunque difícilmente alcancen el nivel de delirio que despertó Maluma y su carismática figura.

Sin embargo, más allá de la trascendencia que implica para Villa Mercedes y la provincia toda la presentación de un espectáculo internacional de semejante calibre, los profetas del odio no pudieron con su genio. O tal vez lo intentaron, pero se mordieron la lengua y se les derramó su amarga crotoxina. En línea con las temerarias imágenes de cobras que aparecieron como fondo del escenario.

Las críticas que ensayaron son ciertamente patéticas. Que Maluma no llenó el estadio. Que se regalaron algunas entradas. Que faltó promoción. Que las entradas debieron ser más caras, como en otras provincias. Que se demoró en comenzar el espectáculo…

Da tristeza que se esfuercen en encontrar razones para cuestionar un espectáculo que sin dudas alcanzó un nivel de realización artística como pocas veces ha podido apreciarse por esta geografía. Seguramente hubieran preferido que fallara el sonido o se cortara la luz. O que se quebrara una bailarina o Maluma resbalara del escenario. Nada de eso sucedió, por eso las críticas periféricas y sin sentido, que no alcanzan a tapar los ecos de lo que fue una noche inolvidable.

Seguramente cuando se inaugure la obra del Anfiteatro de la Calle Angosta, que está quedando fantástico, buscarán cualquier excusa para minimizarla o cuestionarla. A tono con el odio que profesan, uno termina sospechando que les duele la alegría y la felicidad que mucha gente manifiesta a través de la asistencia a un espectáculo artístico-musical. No vaya a ser cosa que sea contagioso y dejen de consumir el veneno que destilan a diario los que quieren cambiar nadie sabe bien qué.

 

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