Una tragedia, dos médicos cubanos y el destino.

Primer Episodio. “Uno de los hechos que más me marcó en mi vida personal y profesional fue la tragedia de Zanjitas. En ese entonces yo estaba al frente de la dirección del Hospital de San Luis. Se vivían momentos de gran nerviosismo, por la cantidad de muertos y heridos, muchos niños… Realmente era dramático escuchar los gritos de los heridos, la desesperación de los padres… era todo muy caótico. Nunca estamos psicológicamente preparados para atender una emergencia de esa magnitud. Entonces se hizo presente el Gobernador Alberto Rodríguez Saá, a quien yo no conocía personalmente. Preguntó quien estaba a cargo del hospital. Me presentaron. Rodríguez Saá me dio la mano y, sin soltarme me dijo: A partir de ahora usted manda. Confiamos en su capacidad. Dígame en qué podemos ayudarlo. Estamos todos para colaborar y atender a nuestros hermanos heridos.

Le agradecí y tomé las riendas del operativo de emergencia, llamé a todos, comencé a dar instrucciones y gracias a Dios pudimos salvar muchas vidas y brindar contención a las familias que se amontonaban pidiendo información sobre el estado de sus hijos. Creo que esa tragedia me marcó para siempre y me despertó una tremenda admiración hacia ese hombre que teniendo el máximo poder de la provincia, humildemente se presentó y se puso a disposición como uno más…”

Segundo Episodio. “Durante mi paso por el Policlínico Regional cierta vez vinieron dos médicos cubanos invitados a dar una charla sobre el modelo de medicina de su país. La verdad es que conocía muy poco pero, como todos, había escuchado que mucha gente viajaba a Cuba para hacer distintos tratamientos de rehabilitación. Entonces me interesé por escuchar lo que decían. Eran muy jóvenes, habían estado reconociendo los distintos servicios del hospital para ver cómo trabajábamos y atendíamos nosotros, entonces también quería saber qué tenían para criticarnos. Lo que escuché, sinceramente, me provocó cierta vergüenza. Ellos reconocieron que hacían lo mismo que nosotros, que atendíamos igual, pero que ellos empleaban algo que aquí faltaba: tiempo y amor… Lo dijeron con total simplicidad, sin soberbia, tratando de no ofendernos… Pero la enseñanza que me dejaron esas palabras moldeó mi concepto de lo que debe ser la atención del paciente …”

Ambas anécdotas suelen ser contadas en la intimidad por el Dr. Roberto Schwartz, quien hoy tiene a cargo la responsabilidad de mejorar el servicio de salud en el Departamento Pedernera. Curiosa pirueta del destino. A poco de dejar el cargo de Rector de la UNViMe, este cirujano infantil acaba de ser designado por el mismo gobernador con quien años atrás se unió a partir de la tragedia.

¿Acaso pudo nombrarse a alguien más sensible para atender un área vital, cuya problemática la sociedad demanda resolver?

 

 

 

Top