¡Péguele a la salud pública! NO CUESTA NADA

Es tan repetida la crítica hacia la salud pública que cuando sucede algo que contradice esa convicción, comenzamos a dudar. Y muchas noticias importantes que ocurren en los hospitales públicos son ignoradas por la parcialidad periodística que todo lo ve mal. O que responden lisa y llanamente a los profetas del odio, aquellos que nunca encuentran nada bien.

Semanas atrás en realizó en el Policlínico Regional “Juan Domingo Perón” una inédita operación para implantarle a un joven la tibia de un donante cadavérico. El muchacho es de Fortuna y debió ser intervenido por una triple fractura tras un accidente en moto.

En este nosocomio se llevó a cabo por primera vez en la historia de la salud pública de la provincia una operación de implante de hueso de donante cadavérico. El receptor fue Luis Letoile, un joven de 18 años que había sufrido una triple fractura en su pierna derecha en un accidente ocurrido cinco meses atrás cuando chocó contra una camioneta. “Dos fracturas fueron expuestas, en la tibia y el pie, y tuvo además otra en el fémur”, explicó el doctor Emanuel Fattor, médico traumatólogo a cargo de la operación.

La cirugía de reconstrucción ósea se realizó el viernes 11 de agosto y estuvo comandada por un equipo de cuatro profesionales, dirigidos por Fattor. Consistió en una incisión realizada en la piel sobre la extremidad afectada para retirar el material dañado. Tras triturarse el hueso recibido, una cabeza de fémur, se colocó sobre la sección afectada, de unos 15 centímetros de largo por 7 de ancho, junto a una sección de tibia también donada, para iniciar la osteogénesis, que es la generación de tejido óseo nuevo. En total, tomó una hora y cuarenta minutos realizar el implante, debiendo actuarse con rapidez y extremo cuidado para evitar el riesgo de infección por tratarse de huesos expuestos.

Letoile pasó por cinco intervenciones previas para recomponer los daños en su pierna derecha. A casi un mes de su última operación, el joven se encuentra en proceso de rehabilitación en Villa Mercedes, con ejercicios específicos indicados por el cirujano mediante la ayuda de un kinesiólogo.

“Lo que buscamos es que en el futuro estos procedimientos se hagan con regularidad. Esperamos ser una institución en la que se hagan ablaciones de tejidos y órganos. Esto es muy provechoso y muy lindo. Tenemos que armar un equipo para tal fin, además de conseguir gente que colabore junto a nosotros”, afirmó el especialista.

Pero ésta intervención no es la única que sorprende. Esta semana conocimos el caso de una adolescente de 15 años, Daiana Aguilar, quien podrá escuchar nuevamente la voz de su familia y los sonidos del mundo, gracias al implante coclear (un aparato que envía impulsos eléctricos al cerebro producto de los sonidos) que el equipo médico del cirujano otorrinolaringólogo Sebastián Picciafuoco le colocó en el Hospital San Luis. 

Unas horas antes, el pequeño Lucas Olguín, de 3 años, había recibido su segundo implante, esta vez en el oído derecho. Según informó el especialista, este viernes harán la tercera cirugía de la semana. En octubre harán otras tres intervenciones ya programadas y en total llegarán a 32 implantes colocados con éxito.

La pregunta es la siguiente: ¿Por qué a pesar de que se hacen estas importantes intervenciones, lo que más se escucha son cuestionamientos hacia la salud pública? No existe una sola respuesta, pero vale reflexionar algunas.

Por empezar, ante el encarecimiento de la salud privada, más del 70% de la población asiste al hospital público para ser atendido, o al centro de salud de su barrio. El colapso es inevitable. Las esperas también. Con ello, las consabidas quejas. En el medio, la ausencia de algunos especialistas que prefieren enriquecerse atendiendo privadamente, en lugar de ingresar a la salud pública.

Otra respuesta son los poderosísimos intereses de las obras sociales prepagas  para que la población no se sienta cómoda en el hospital público, o directamente lo aborrezca, para captar cada vez más adeptos a su carísimo servicio. Tanto a estas empresas como a los hospitales y clínicas privadas les conviene, claro está, que cada vez se machaque más sobre el estado lamentable de la salud pública. Porque de ese modo buena parte de la sociedad buscará su servicio.

A esto se suman numerosos comunicadores que no reflexionan ni investigan, pero sí cobran mensualmente las generosas pautas publicitarias que aquellos invierten para promocionarse todos los meses, a cambio que se continúe repitiendo el consabido mensaje de que la salud es un desastre…

Por un momento deje de lado lo que escucha o le dicen. Piense realmente cómo le fue a usted cuando concurrió al hospital. Claro que tuvo que esperar. Como tantos otros como usted. Pero cuando lo atendieron. O cuando dio a luz. O aquella vez que se accidentó. ¿Tan mal lo atendieron? ¿O acaso no terminó agradeciendo la atención que le dispensaron los médicos y enfermeras?

Honestamente, piénselo. Tal vez sea hora de comenzar a razonar con la cabeza fría, para darse cuenta que hay gente y distintos sectores a quienes les interesa manipular a la sociedad en defensa de sus propios intereses. Por motivos políticos y hasta económicos.

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