Anécdotas del doble discurso y la perdida de la memoria

“La gente no vota a quien le dio una vivienda o le dio un trabajo, la gente vota al que le da al último, aunque sea una plancha porque de lo otro no se acuerda. Por eso el secreto está en caminar la cancha y decir lo que quieren oír”, rezaba siempre Claudio Poggi en las reuniones de gabinete, en especial cuando se acercaba alguna elección.

¿Cuál es la conclusión a la que lleva esa aseveración? Simple, Poggi subestimaba enormemente la autonomía de la opinión pública, por eso sus laderos se la pasan resaltando que gracias a cualquier tipo de ayuda social que brinde el gobierno se compran voluntades, considerando a los sanluiseños como tontos que hacen lo que se les dice.

Otra de sus muletillas de siempre era: “Adolfo, Alberto y yo somos la misma cosa, que les quede claro que no estamos peleados, como quieren hacer creer la contra”. Pero ya en la interna para elegir candidatos a la intendencia capitalina armó una estrategia a espaldas del PJ, al que por entonces aseguraba que era su brújula, y para sus delfines destinó millones y millones de las arcas públicas.

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