El creador de una marca llamada Claudio Javier Poggi

Algo que no puede negarse de Claudio Poggi es su simpatía y la facilidad para improvisar un chascarrillo. Puede que gran parte de ese costado histriónico lo deba al ADN cordobés, ya que los mediterráneos tienen esa chispa característica. Pero el Poggi personaje, el orador, el rockstar es un producto que ha sido muy pulido por especialistas en imagen, que buena plata de los contribuyentes han embolsado por sus servicios, entre los que se destacan no sólo vender la figura “de salvador de la política”, sino también de cómo orquestar maniobras destinadas a desviar fondos públicos para engrosar las arcas personales y las de Avanzar.

Uno de esos Durán Barba se llama Oscar Feito, otrora polémico secretario de medios de Carlos Menem, luego de Jorge Telerman, un agresivo operador que, además de su experiencia como periodista y documentalista, cuenta en su haber con escandaletes como el sonado caso Skanska, o simular servicios de publicidad al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de Soul Group, que en realidad era una distribuidora de gaseosa.

Los chamuyeros planes maestro de la gestión Poggi, los programas Pueblos Puntanos y Nuevas Empresas, el diseño de la marca institucional “Gobernador Poggi” y otras estrategias como discursos, frases, posturas y demás temas propios de un coach, tuvieron a Feito, como a otros especialistas de la ficción política argentina, como director de orquesta, a cambio de suculentos honorarios, que no pagó Poggi, sino cada uno de los sanluiseños.

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