Alberto Rodriguez Saá, una vez más, demuestra su indiscutido liderazgo en San Luis. Solo para entendidos.

Mientras los improvisados de la política festejan un circunstancial triunfo electoral, el poder de la familia Rodriguez Saá ratifica su absoluto liderazgo y por 20 años mas.

Como en el arte de la guerra, el factor psicológico siempre aporta una cuota de suma importancia a la hora de sostener tantos años de poder, es así que se presentó una oportunidad fantástica para darles miel a las moscas de manera pueda saborear ligeramente el néctar del sueño de poder, algo así como acariciarlo pero nunca tocarlo con firmeza.

Para hacer honor al arte de la guerra, era el momento oportuno dado que el poder institucional y político en San Luis estaba sumamente cuestionado, no solo por la oposición, también desde adentro, fundamentalmente porque había mas de una docena de "intenciones" para ocupar el sillón del Gobernador en el 2023, en este sentido, se notaba, dentro del oficialismo provincial, a muchos personajes subidos en un pony que jamás debieron estar, menos, poniendo en riesgo o en dudas la conducción del cerebro Nº 1 de San Luis.

El tema en cuestión, por parte de todos estos subidos al pony era que, bajo ningún punto de vista aceptaban que la continuidad de poder de la familia Rodriguez Saá sea Alberto Rodriguez Saá hijo, era incomprensible que existiera esta negación pero, los cebados o irracionales de la política se animaron a desafiar, entonces, llegó el momento de demostrar que ninguno, ninguno, estaba en condiciones de exigir nada de cara al 2023 y, lo principal, para llegar al 2023, hay un 2021 pero antes, debían demostrar lo que tenían el 27 de octubre de 2019.

Todos habrán notado que, de un tiempo a esta parte, el Gobernador jamás bajó línea al respecto, solo se limitó a observar, se lo notaba dolido pero ponía la mejor cara, no le gustaba para nada que, algunos, cuestionaran o pusieran en dudas la idoneidad y profesionalismo de su hijo, un impecable, el actual jefe de gabinete del Gobierno de San Luis, todos les consultan a diario, todos los funcionarios saben de su capacidad y talento, aún así, era lamentable observar el ninguneo con tufillo a envidia y miseria humana.

De pronto todos se habían olvidado que siempre estaban colgados del saco de los Rodriguez Saá, que son los son gracias a un Rodriguez Saá, pues bien, se presentó una elección donde ningún Rodriguez Saá estaba en juego, era el momento oportuno para demostrar que, verdaderamente no les hace falta que un Rodriguez Saá los sostenga, tal es así que pasó el 27 de octubre y los muchachos perdieron por paliza, es decir, todos los que pretendían el poder en el 2023, todos los que se creían intocables, todos los que estaban subidos al pony, con una elección, con una sola exposición quedaron absolutamente al desnudo, sin posibilidad alguna, en adelante, de exigir nada.

Que salga alguno, ahora, a cuestionar a Junior si son capaces, han quedado todos en el llano, se terminaron las soberbias, las individualidades y las insubordinaciones.

El arte de la guerra, el arte de la política, la magia de hacer posible lo imposible,  la necesidad sicológica en el arte del poder para hacer saber que nadie es invencible, que también se pierden las elecciones, pues bien, se dieron el lujo de ganar ¿verdad?, ¿Están contentos?, le tiraron un hueso sin carne como a los perros, dignos de admirar al momento de darnos cuenta que, los Rodriguez Saá (Alberto y Junior) no perdían absolutamente nada perdiendo o ganando las elecciones, de ambas maneras quedaban en el mismo lugar, algunos, aducen que se perdió la imagen del triunfo ante la nación pero, los que saben un poco mas en las cuestiones de poder, San Luis no significa nada en materia poder electoral (votos) lo que toma valor la provincia es por la calidad de dirigente que nos representa en manos del Gobernador Alberto Rodriguez Saá.

En cuestiones sobre las relaciones con la nación, la elección o decisión de todo lo que pasó no varía en nada, Alberto Fernandez y Alberto Rodriguez Saá tienen una relación marcada con sangre, es decir, mientras todos analizan el comienzo de una etapa de decadencia por parte de los Rodriguez Saá, la realidad marca otro horizonte, la planificación que se avecina es tal cual lo venía anhelando el gobernador, se vienen cambios muy fuertes donde los jóvenes y las mujeres de San Luis serán protagonistas y su hijo Junior es el pilar de su idea y sus sueños, el Gobernador espera que lo acompañen asumiendo que un plan esta en marcha y con poder o sin poder institucional, el espacio político que hoy lidera Alberto Rodriguez Saá tendrá continuidad en manos de su hijo Junior.

Las recientes elecciones en San Luis, con inteligencia, en paz, con prudencia, y genialidad absoluta, han tenido como resultado un fortalecimiento absoluto e indiscutido de conducción por parte de Alberto Rodriguez Saá y su hijo Junior, ha quedado mas que claro que, el llano que se observa en la representatividad oficialista pone en jaque a todos los que, hasta hace un par de días no le tocabas el tuje ni con una caña de pescar. SE ACOMODARON TODOS LOS SOLDADITOS EN FILA,  SALUDO UNO, MUDITOS, LA PALIZA QUE RECIBIERON LOS DEJARON SIN POSIBILIDAD DE HABLAR O EXIGIR NADA EN ADELANTE. ¿Se entiende o se lo explicamos en castellano?.

El camino continúa frente a una nueva contienda electoral, la gente ya se muestra harta, cansada de tantas elecciones, es por eso que, de cara al 10 de noviembre, la campaña debería ser diferente, prudente, respetuosa, sin ostentar, sin absurdos, que la militancia haga su trabajo territorial sin fotos, sin redes sociales, en absoluto silencio, sin mostrar la estrategia y los cuadros TERRITORIALES logrados ante la oposición, las redes sociales son vitales para conectar con la gente a través de las emociones, no sirven para mostrar el poder de militancia y presencia territorial que cuentan porque de esa manera se esta evidenciando el trabajo, son monitoreados y posteriormente triangulados por la oposición.

En las redes solo deberían ser protagonistas Tamayo y el Gobernador, con mensajes sencillos, domésticos, sin institucionalizar, sin sellos, sin siglas, mensajes que lleguen al corazón de la gente desde un mismo lugar, CON NATURALIDAD, sin ediciones profesionales, no conecta eso, sin ostentar, sin mostrar regimientos o corporaciones de un color específico que, inmediatamente genera rechazo ante la sociedad, divide, sectoriza, no suma.

No es momento de subestimar el electorado, las elecciones de noviembre, a partir de este instante se deben llevar adelante en paz, con prudencia, inteligencia, creatividad, suma seriedad, sin confrontación,  sin agresiones, con profesionalidad y suma atención ante todo lo que acontezca con el minuto a minuto.

Hay un nuevo desafío electoral, el arte y la magia de la política se hizo presente el 27 de octubre y los ingenuos con solo acariciar las mieles del poder creen que ya tienen la sartén por el mango, quizás al leer la presente editorial, a algunos les caiga la ficha, seguramente, la mayoría no porque son obtusos y La Leyenda corre los cien metros llanos con los ojos cerrados y bajo el agua fumando un habano… jejejeje

 

 

 

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