Decadencia: Cuestión de jerarquías que han quedado en el olvido

En todo organigrama, partiendo de la cúspide, podemos identificar a los distintos estamentos según su jerarquía como el N° 1, cargo sobre el cual cae toda responsabilidad y no puede alegar desconocimiento de la institución de la cual le toca dirigir.

A medida que se baja en la responsabilidad de funciones, podemos decir que existen los N° 2, debajo en los cargos del organigrama, los N° 3 que dependen del anterior, los N° 4 siguiendo con esta lógica organizacional que dependen de los N° 3, y así sucesivamente hasta llegar a la base piramidal de la organización.

En la instituciones públicas, sobre todo los Ejecutivos, tienen la misma analogía de análisis, con un aditamento que además de organización hay que poner el aditamento de análisis, no menos importante, que es el político.

El N° 1, electo por los ciudadanos, tiene como obligación y responsabilidad, tanto organizacional como políticamente, gestionar dicha pirámide de esa institución llamada Gobierno o municipalidad.

Resulta ser, que según cuentan los ya conocidos mentideros políticos, hay un N° 3 que le ha pedido las renuncias a sus cargos a los N° 4 (designados políticamente por el N° 1), lo extraño es que tanto el N° 3 como los N° 4, pertenecen al mismo espacio político de la 17 y la 25.

Más extraño aún, es que el N° 2 del cual depende, siguiendo la lógica del organigrama como también política, desconocía dicho pedido, imagínese señor lector,  a ver si adivina, si el N° 2 no estaba al tanto, cuanto menos el N° 1, ¿Se imagina?, es decir, el Nº 1 la ve pasar, no tiene la menor idea o se lava las manos delegando responsabilidades.

En administración pública y, por que no también, en política, hay un principio fundamental que reza que, como se dijo en el primer párrafo, las obligaciones y las responsabilidades NO se delegan en dicha pirámide, solo las tareas, y si hablamos de responsabilidades políticas mucho menos para eso se debe conducir y liderar.

Pero en el ámbito institucional-político, todo parece indicar que puede suceder cualquier cosa…, como enseño un profesor de Derecho Político, todo “debería” responder a las grandes preguntas de la política 1) ¿Quién Manda? 2) ¿Cómo Manda? 3) ¿Para qué Manda?

PARA VARIOS QUE MIRAN ESTA REALIDAD, SON INTERROGANTES QUE TODAVIA NO ENCUENTRAN LA BRUJULA DE ESTAS 3 RESPUESTAS EN TIEMPOS QUE LA CALIDAD DIRIGENCIAL DEBERIA HABLAR DE TESIS Y MAGISTRATURAS.

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