“Cuando la identidad se entrega: la herida que Marcelo Sosa le abrió a Villa Mercedes”

“Cuando la identidad se entrega: la herida que Marcelo Sosa le abrió a Villa Mercedes”

Por Gustavo Thompson.

La UNViMe nació del pueblo; la política la usa para su conveniencia.

En Villa Mercedes la historia se escribe con esfuerzo, no con atajos. Cada logro significativo de esta ciudad nació del empuje colectivo, de la insistencia social y de la dignidad mercedina que jamás aceptó imposiciones ni favores. Entre esos logros, la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe) se destaca como uno de los más nobles: fue un sueño popular, sostenido por décadas, antes de que un político la incluyera en un discurso.

Por eso lo ocurrido entre el 6 y el 13 de noviembre de 2025 no sólo es llamativo: es grosero, tendencioso y profundamente irrespetuoso hacia esa memoria colectiva que construyó la universidad mucho antes de que un rector buscara réditos personales.

LA SECUENCIA QUE LASTIMA A VILLA MERCEDES

6 de noviembre:
El gobernador Claudio Poggi anuncia la construcción del futuro campus universitario de la UNViMe. Ningún mercedino desconoce la importancia estratégica de esta obra; sin embargo, todos saben también que no tiene relación con la historia fundacional ni con la lucha original por la universidad.

13 de noviembre:
Exactamente siete días después, en un acto sin justificación histórica ni académica, el rector Marcelo Sosa distingue al gobernador con el título de Profesor Honorario, un reconocimiento reservado para figuras de trayectoria intelectual o de aporte extraordinario a la vida universitaria desde lo académico y no desde lo económico.

En San Luis nadie cree en las casualidades.
Y en Villa Mercedes, menos.

La proximidad entre ambos hechos no sólo resulta indecorosa: expone una clara intención política, un intercambio simbólico que nada tiene que ver con el espíritu universitario.

UNA DECISIÓN QUE HUMILLA A LA IDENTIDAD MERCEDINA

En Villa Mercedes, las cosas se ganan.
No se regalan.
Y mucho menos se negocian entre políticos.

La universidad nació gracias a:

  • movimientos sociales,

  • ONG locales,

  • vecinos organizados,

  • docentes y profesionales mercedinos,

  • referentes culturales,

  • dirigentes que empujaron sin esperar aplausos.

Ninguno de ellos fue convocado el 13 de noviembre.
Ninguno recibió distinción.
Ninguno fue mencionado.

Leer antecedente histórico de la Unvime: https://lalinea.org/villa-mercedes-hizo-historia-los-nombres-detras-del-sueno-que-se-convirtio-en-la-universidad-nacional-de-villa-mercedes/

El rector saltó por encima de toda esa historia y eligió distinguir a quien no formó parte del proceso, a quien incluso acompañó políticas nacionales de recorte universitario, y cuya relación con la UNViMe hasta ahora no era más que administrativa.

Esto no es un error: es una afrenta.

UN GESTO QUE DEJA MUCHO QUE DECIR

La decisión del rector tiene un mensaje involuntario pero evidente:

Para Sosa, la prioridad es el poder político y económico antes que la historia académica y la dignidad mercedina.

En una semana pasó de recibir el anuncio del campus a entregar una distinción honorífica.
Una sincronización unilateral tan exacta que insulta la inteligencia colectiva.

En Villa Mercedes no se tolera:

  • El uso manipulador de sus instituciones.

  • La entrega de honores por conveniencia.

  • La ausencia de autocrítica.

  • La sumisión al poder por sobre la memoria del pueblo.

EL DOLOR QUE QUEDARÁ ESCRITO

Marcelo Sosa no sólo falló como rector: falló como mercedino.

Falló al no priorizar:

  • a quienes lucharon por décadas,

  • a quienes soñaron esta universidad,

  • a quienes pusieron el cuerpo cuando nadie creía,

  • a los mercedinos que cargan con orgullo esta institución.

Falló al olvidar que la UNViMe no nació de la política,
sino a pesar de la política.

VILLA MERCEDES ES PRIMERO. SIEMPRE.

Para nosotros, el orden es claro:
Primero Villa Mercedes.
Segundo Villa Mercedes.
Tercero Villa Mercedes.

Para Sosa, en cambio, parecía ser:
Primero el poder.
Segundo el bolsillo.
Tercero su cuna.

El daño ya está hecho, y quedará registrado. Marcelo Sosa en adelante, no tiene autoridad moral para hablar de identidad y pertenencia mercedina.
No quedará en un acta universitaria.
No en la foto del acto.
Sino en la memoria viva de un pueblo que jamás permitirá que su historia sea distorsionada.

UN MENSAJE QUE QUEDA CLARO

En Villa Mercedes, las distinciones se ganan.
Se honran.
Se construyen.
No se negocian siete días después de un anuncio político mega económico.

Marcelo Sosa deberá explicar por qué decidió romper esa regla sagrada.

Y Villa Mercedes —como siempre— defenderá su dignidad, su identidad y su historia con la firmeza de quienes no olvidan.

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