El desafío silencioso de Maxi Frontera: ordenar la transición sin romper la unidad

El desafío silencioso de Maxi Frontera: ordenar la transición sin romper la unidad

Por Gustavo Thompson.

Villa Mercedes vive una realidad política excepcional.
No es común —casi no existe en la Argentina actual— que un intendente gobierne sin una oposición capaz de disputarle seriamente el poder, quizás es poco democrático el termino, digamos sin adversario valido, una ciudad sin polarización. Maximiliano Frontera ha logrado algo más complejo que ganar elecciones: construyó legitimidad, gestión y un vínculo sólido con la comunidad.

Ese escenario, paradójicamente, trae un desafío distinto.
No externo. Interno.

Y no se trata de internas, disputas personales ni rivalidades políticas. Se trata de algo más profundo, más delicado y más propio de los momentos de cambio: un conflicto generacional y cultural dentro de un mismo espacio de poder.

Dos miradas, un mismo proyecto

En el espacio que acompaña a Frontera conviven dos formaciones culturales claramente diferenciadas.
Ambas legítimas.
Ambas reales.

Por un lado, un sector tradicional, formado en lógicas políticas de décadas pasadas, donde el poder se disputa como un fin en sí mismo, muchas veces sin límites claros, incluso a costa del propio proyecto colectivo.

Por otro, un sector joven, con otra mirada del tiempo, de la política y del poder: menos maniobra, más transparencia; menos desgaste interno, más construcción; menos operación, más coherencia.

No es una pelea.
Es una transición.

El riesgo de las viejas prácticas en tiempos nuevos

El problema aparece cuando formas antiguas intentan sobrevivir en un tiempo que ya cambió.
Cuando algunos creen que para crecer hay que desgastar y perjudicar al compañero, sobre todo cuando es joven.
Cuando se busca desestabilizar sin dar la cara.
Cuando la ambición personal se antepone a la estabilidad de la gestión.                                                                                                                                                                                                                                                Cuando creen que en el 2026 los apellidos deben ser más importantes que el interés colectivo.

Eso no sólo pone en riesgo un proyecto político: pone en riesgo la confianza social. Y hoy, en los nuevos tiempos, la confianza es todo.

La sociedad cambió.
La tolerancia a las prácticas oscuras se terminó.
La ficha limpia, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y la conducta personal ya no son opcionales.

El rol de Maxi Frontera

Aquí está el verdadero mérito —y el mayor desafío— de Frontera: contener sin excluir, ordenar sin romper, sembrar liderazgos sin “tirar a nadie por la ventana”. Dialogar, acordar, cumplir la palabra y defender la identidad de Villa Mercedes con tacto, respeto y paz.

Pero ese equilibrio necesita algo más que paciencia: necesita responsabilidad de quienes dicen acompañar.

Porque apoyar un proyecto no es declamarlo.
Es no ponerle palos en la rueda.
Es entender que las formas importan tanto como los resultados.
Es aceptar que el poder ya no se construye como en los años setenta, porque la sociedad no es la misma, las emociones cambiaron.

Una advertencia leal

Esta no es una nota para señalar con el dedo.
Es una advertencia preventiva, nacida desde la pertenencia y el cuidado de algo grande.

Si realmente se apoya a Maxi Frontera, hay que ser coherentes.
Si se quiere ser parte del futuro, hay que adaptarse a los nuevos tiempos.
Y si se pretende representar a la sociedad, hay que estar a la altura ética y cultural que hoy se exige.

SI VES UN JOVEN CAPAZ, NO AMPUTES SU ALMA POR TUS AMBICIONES PERSONALES.

SI QUIERES SER Y TIENES ANTECEDENTES, NO PRESIONES, ACEPTALO Y ENSEÑALE A TUS HIJOS LO QUE ESTA BIEN Y LO QUE ESTA MAL.

Villa Mercedes atraviesa un momento histórico.
Y los momentos históricos se cuidan.

El desafío no es ganar poder.
El desafío es estar a la altura del tiempo que toca vivir.

LA LINEA OBSERVA, REFLEXIONA Y PREVIENE, NO SON TIEMPOS DE AMBICIONES DESMEDIDAS, SON TIEMPOS DE GRANDEZA Y QUE LOS MEJORES ESTEN AL FRENTE, NO SON TIEMPOS PARA SEGUIR BENDICIENDO MEDIOCRES Y CORRUPTOS QUE, SI ES NECESARIO, LA LINEA DEJARA DE PREVENIR PARA IR AL HUESO PORQUE HAY GENTE JOVEN MUY VALIOSA QUE QUIERE ABANDONAR EL BARCO, YA NO DISFRUTA, Y SI UNO NO ES FELIZ CON LO QUE HACE PASAN ESTAS COSAS Y LA CULPA LA TIENEN LOS QUE SIGUEN ACTUANDO COMO EN TIEMPOS QUE YA NO QUEREMOS VOLVER A PADECER.

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