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En una decisión que ha generado un fuerte revuelo político y social, el exgobernador Alberto Rodríguez Saá impulsa la candidatura a diputado provincial del comisario Darío Neira, cuestionado por su ineficiencia y polémico accionar en la investigación por la desaparición de Guadalupe Lucero. La jugada es interpretada por diversos sectores como una estrategia desesperada para garantizarle fueros y evitar que avance cualquier proceso judicial en su contra.
Neira, quien fue jefe de la División Investigaciones de la Policía de San Luis al momento de la desaparición de la pequeña Guadalupe, ha sido duramente señalado por su rol errático, la falta de eficacia en los operativos iniciales y el trato revictimizante hacia la familia Lucero. Su participación en el caso ha dejado más interrogantes que respuestas y ha sido una de las sombras más pesadas que carga la causa, aún sin resolución.
La periodista Paula Bernini —una de las voces más respetadas en cobertura de casos de alta sensibilidad— fue contundente: “La justicia en San Luis no estuvo a la altura. Y en el caso Guadalupe, las primeras horas —clave en cualquier desaparición— estuvieron mal manejadas. Neira tuvo un rol central y falló.”
Ahora, con el retorno del viejo aparato político al ruedo electoral, Rodríguez Saá lo incluye en las listas como candidato a legislador. La lectura es clara: blindarlo con fueros parlamentarios antes de que puedan activarse causas penales o pedidos de investigación más profundos, sobre todo tras el impulso que el nuevo gobierno de Claudio Poggi le ha dado al caso Guadalupe.
En las calles, en los medios y en redes sociales, crece el malestar por lo que se percibe como una nueva burla a la memoria de Guadalupe y una forma de garantizar impunidad a los funcionarios y exfuncionarios responsables del encubrimiento.
El uso de los cargos legislativos como escudo judicial es una práctica que la ciudadanía rechaza cada vez con más fuerza. Y aunque formalmente no haya condena alguna contra Neira, su desempeño en un caso tan sensible lo aleja —por peso ético— de toda posibilidad de representación institucional.
La candidatura de Neira no solo hiere la credibilidad política, también reaviva una herida abierta en toda la sociedad puntana: la ausencia de Guadalupe y la falta de justicia real.