El mensaje de Potrero: Poggi no gana solo y la ausencia de votantes fue la verdadera mayoría.

El mensaje de Potrero: Poggi no gana solo y la ausencia de votantes fue la verdadera mayoría.

Por Gustavo Thompson.

La elección en Potrero de los Funes dejó una señal política tan clara como incómoda. Con todo el aparato provincial y su presencia personal en la campaña, Claudio Poggi ganó por apenas siete votos. Un resultado que expone la fragilidad de un liderazgo que, sin el respaldo de sus aliados y sin el factor territorial de Maximiliano Frontera, pierde volumen político y conexión con la gente.

Los números no mienten. En Potrero de los Funes, más de mil electores habilitados no concurrieron a votar, una abstención que supera el 33 % del padrón.
Y dentro de quienes sí participaron, la Alianza Ahora San Luis, encabezada por el espacio del gobernador Claudio Poggi porque afronto la campaña él solo con todo el poder Gubernamental, obtuvo apenas el 24,56 % de los votos sobre el total del padrón —lo que equivale a poco más de uno de cada cuatro ciudadanos habilitados—.

Aunque el escrutinio final marca una victoria formal, el resultado político tiene otro sabor: la mayoría silenciosa no acompañó.
Poggi apostó fuerte: puso su estructura, su sello y hasta su presencia personal en Potrero, buscando consolidar su influencia en un distrito simbólico del corredor turístico. Pero el triunfo ajustado —con una diferencia mínima frente a un frente local sin aparato provincial— deja al descubierto algo más profundo: el gobernador no gana solo y tiene un problema de fondo.

La soledad del poder

El liderazgo político se sostiene en la construcción colectiva.
En otras elecciones, Poggi arrasó en alianza con una mesa amplia, diversa y territorialmente sólida: “Ahora San Luis” fue un frente, no un individuo.
Pero en Potrero decidió jugar una partida en solitario, sin el empuje de los socios naturales que consolidaron su victoria el 11 de mayo: Maximiliano Frontera, Toti Videla, Luis Giraudo, y otros dirigentes que dotan de músculo electoral al oficialismo provincial. Poggi debió llamar al frente provincial triunfador para que lo ayuden en Potrero, quiso mostrar una anaconda y quedo chizito.

El resultado es una advertencia: sin esos aliados, la maquinaria no tracciona con la misma fuerza.
La política sanluiseña no responde ya a liderazgos verticales ni a figuras que pretendan concentrar todo el capital electoral en su nombre. Hoy los votos se construyen desde abajo, con cercanía, empatía y trabajo en territorio.

Una elección que obliga a repensar

Potrero fue más que un comicio local: fue un espejo.
Un espejo que devuelve una imagen incómoda, pero necesaria, para quien gobierna la provincia.
El mensaje de las urnas no fue una derrota, pero tampoco un respaldo pleno. Fue un llamado de atención: el poder político, en San Luis, es compartido.

Los ciudadanos dieron una señal clara: las gestas colectivas son las que convocan.
El liderazgo de Poggi se fortalece cuando convoca y se debilita cuando se encierra y su entorno lo encierra, Potrero les está advirtiendo.
La gobernabilidad, el futuro electoral y la estabilidad del proyecto dependen —como siempre en la historia sanluiseña— de la suma de voluntades, no de la imposición de nombres.

El poder prestado

El poder no se hereda ni se retiene: se presta.
Y Poggi, que ha sabido construir una coalición exitosa, debería leer los resultados de Potrero no como una advertencia hostil, sino como una oportunidad.
Una oportunidad para volver al espíritu colectivo que lo llevó a gobernar, y reconocer que su fuerza más sólida no está en los actos protocolares ni en la estructura del Estado, ni en la grosera sobrecarga mediática que lo esta auto destrozando, sino en los aliados que le dieron territorialidad y legitimidad popular, encabezados por Maximiliano Frontera desde Villa Mercedes.

Porque en política —como en la vida—, ganar solo no siempre significa haber ganado.

Entrada anterior “Ni con Messi gana”: Diego González fulmina al PJ de Alberto Rodríguez Saá y pide reconstruir desde la gente
Entrada siguiente Carta abierta al gobernador: San Luis necesita mostrarse al país