El pacto que empieza a salir a la luz: los Rodríguez Saá, Abdala y la vieja política que se resiste a morir

El pacto que empieza a salir a la luz: los Rodríguez Saá, Abdala y la vieja política que se resiste a morir

Por Gustavo Thompson.

En política casi nada es casual.
Y cuando una información empieza a circular desde distintos lugares al mismo tiempo, lo más probable es que algo que durante años permaneció en silencio comience a mostrar su verdadero rostro.

Eso es lo que empieza a ocurrir en San Luis.

La reciente publicación que expone un presunto acuerdo político entre los hermanos Rodríguez Saá y el senador Bartolomé Abdala no hace más que poner en palabras algo que muchos dentro de la política provincial sospechan desde hace tiempo: la vieja estructura de poder que gobernó San Luis durante décadas no se resigna a retirarse de la escena.

Y en esa estrategia aparece un nombre que no es nuevo en esta historia.

Abdala: el hombre que nunca dejó de estar

Bartolomé Abdala no es un dirigente surgido del fenómeno libertario ni un outsider de la política.
Muy por el contrario.

Durante años fue el contador histórico de Adolfo Rodríguez Saá, un hombre de absoluta confianza en la estructura política del exgobernador y expresidente Adolfo Rodriguez Saá fue el muleto para traer a San Luis al PRO tras el acuerdo Macri-Rodriguez Saá.

Quienes conocen la trastienda del poder en San Luis saben que Abdala no es un actor circunstancial. Es parte de la ingeniería política y financiera que acompañó al adolfismo durante décadas.

No es casual tampoco que hoy ocupe en el Congreso de la Nación el mismo despacho que supo ocupar Adolfo Rodríguez Saá.

La política, a veces, tiene símbolos demasiado evidentes.

El plan de continuidad de una generación que no se retira.

La pregunta que empieza a instalarse en la política puntana es simple:
¿estamos ante un nuevo proyecto político o ante una estrategia para prolongar el poder de una estructura que se resiste a desaparecer?

Los Rodríguez Saá —ambos ya octogenarios— parecen no haber entendido que los tiempos han cambiado. Que las formas tradicionales del poder ya no alcanzan.

Pero también parecen haber comprendido otra cosa: si no pueden ser protagonistas directos, pueden intentar seguir manejando los hilos desde atrás.

En ese tablero, Abdala aparece como una pieza funcional.

Un dirigente que mantiene vínculos históricos con el viejo poder provincial y que, al mismo tiempo, intenta posicionarse dentro de la nueva escena política nacional.

Un puente.

O, para decirlo sin rodeos, un muleto político.

La Libertad Avanza y el riesgo de convertirse en vehículo

Aquí aparece el verdadero interrogante político.

La Libertad Avanza se presentó ante la sociedad argentina como una ruptura con la vieja política.

Sin embargo, en varias provincias comienza a verse un fenómeno curioso: estructuras tradicionales intentando reciclarse dentro del nuevo espacio.

San Luis podría convertirse en un ejemplo de ese proceso.

La pregunta entonces es inevitable:
¿el fenómeno libertario en la provincia es realmente una renovación política o un vehículo para que sectores del viejo poder vuelvan a posicionarse?

La política puntana entra en una etapa de definiciones

San Luis atraviesa un momento de transición.

La etapa dominada por el poder absoluto de los Rodríguez Saá ya quedó atrás, pero sus estructuras, relaciones y operadores siguen existiendo.

La política provincial está entrando ahora en un tiempo distinto: el de las redefiniciones.

Donde cada dirigente deberá mostrar con claridad de qué lado está y a quién responde.

Porque en política, tarde o temprano, las máscaras se caen.

Y cuando eso ocurre, lo que queda expuesto no es sólo una estrategia electoral.

Queda expuesta la verdadera matriz del poder.

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