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Por Gustavo Thompson.
Villa Mercedes se está quedando sin agua en los hogares.
Y no porque falte el recurso.
Días atrás llovió como nunca. Los diques superaron niveles históricos y hasta el peaje La Cumbre se inundó, algo inédito. Agua hubo y hay. Sin embargo, hoy cientos de vecinos abren la canilla y no sale nada.
La contradicción es brutal.
Desde hace años, el Río Quinto viene siendo desviado por decisiones políticas que priorizan sistemas de riego para campos, zonas productivas y empresas de la casta o privilegiados, mientras la ciudad paga el costo. El río, en Villa Mercedes, ya no corre: se transformó en lagunas estancadas, focos de infección y riesgo sanitario. Por ahora no vamos a dar nombres, ni vamos a investigar los destinos exactos de las desviaciones con nombres y apellidos, esperamos que quienes tienen el poder solucionen la falta de agua de los mercedinos que no es Maxi Frontera quien debe dar la real respuesta, es río arriba que regalan el agua a bendecidos del poder.
No es sequía.
No es clima.
Es política.
Cuando sobra agua en la cuenca y falta en las casas, el problema no es técnico: es moral. El agua dejó de ser un derecho para convertirse en privilegio de unos pocos con poder.
Villa Mercedes no merece padecer cortes de agua teniendo agua de sobra.
No merece que su río muera para que otros rieguen sin límites.
No merece silencio. BASTA.
El agua es vida.
Y cuando se la desvía para beneficiar a una casta, no se comete un error: se comete una injusticia.
Esta vez la ciudad empezó a preguntar.
Y cuando una ciudad pregunta por el agua, ya no hay relato que la frene.
VIENE LA INVESTIGACION A FONDO. Corten los canales a los bendecidos del poder y prioricen a los ciudadanos.
Villa Mercedes no se va a hacer cargo de los negociados del poder y de algunos pocos, buenos y leales si, pelotudos NO.