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Por Gustavo Thompson.
La oportunidad estratégica que San Luis no puede seguir ignorando
En un mundo que acelera hacia la electromovilidad, la inteligencia artificial aplicada a la defensa y la transición energética, las tierras raras dejaron de ser un concepto técnico para convertirse en un eje central del poder global. Estas 17 sustancias —esenciales para fabricar autos eléctricos, drones militares, turbinas eólicas, sistemas de guiado y tecnología de punta— hoy valen más políticamente que la soja, el litio o el gas.
Mientras esto ocurre, San Luis transita una paradoja: cuenta con indicios geológicos de tierras raras, pero su Gobierno parece más concentrado en la gestión asistencialista que en una mirada estratégica de mediano plazo.
La discusión pública se quedó en la entrega de módulos, alimentos y ayudas sociales, sin advertir que el futuro económico de la provincia podría estar enterrado bajo sus propias sierras. En una oportunidad lo intento Adolfo Rodriguez Saá con el tema petróleo que lo designo a Luis Lusquiños para que realizara los estudios geológicos necesarios.
Un recurso que puede redefinir el mapa político provincial
La explotación de tierras raras en San Luis no supone sólo ingresos:
evoca poder, inversión, inserción internacional y autonomía fiscal.
Si San Luis confirmara un yacimiento rentable:
Ingresaría al mapa global de la energía del futuro. Estrategia pura.
Atraería empresas internacionales capaces de radicar industria y empleo calificado.
Ganaría influencia en negociaciones con Nación y en el Congreso.
Podría diversificar su matriz productiva y mejorar su recaudación.
Esto exige una visión de Estado, algo que hoy la administración Poggi aún no exhibe.
La política de lo urgente vs. la política de lo importante
Es comprensible que el Gobierno refuerce la asistencia social en un contexto difícil.
Pero la pregunta es si se puede gobernar sólo atendiendo urgencias sin construir futuro.
La gestión Poggi dedica recursos, discurso y tiempo a módulos alimentarios, bolsones, meriendas y programas sociales, pero no se advierte una agenda robusta sobre los recursos estratégicos que realmente pueden sacar a la provincia del estancamiento.
Mientras tanto:
China, EE.UU. y Europa pelean por las tierras raras.
Las provincias mineras crecen en exportaciones.
La región busca nuevos polos de desarrollo tecnológico.
San Luis parece mirar hacia otro lado.
San Luis tiene potencial geológico, pero no política estratégica
Universidades, geólogos y organismos técnicos señalaron presencia de minerales asociados a tierras raras en zonas graníticas y pegmatíticas de la provincia.
No es un mito: hay potencial real.
Lo que falta es:
Un programa provincial de exploración serio.
Una mesa técnica permanente.
Un plan ambiental moderno.
Un modelo de regalías transparente.
Y, sobre todo, decisión política.
Los recursos naturales pertenecen a la provincia (Art. 124 CN).
San Luis tiene el derecho, la oportunidad y el deber de investigarlos.
El costo político de mirar para otro lado
Ignorar las tierras raras tiene consecuencias:
Se pierde la oportunidad de atraer inversiones globales.
La provincia queda fuera de la transición energética.
El Gobierno queda atrapado en una agenda menor, asistencial y de corto plazo.
La oposición gana terreno denunciando incapacidad de anticipación.
La sociedad sigue dependiendo del Estado para sobrevivir, no para progresar.
En política, la falta de visión también es una forma de error.
Conclusión: es hora de mirar más profundo
La gestión Poggi tiene una oportunidad histórica:
convertir a San Luis en un actor real dentro de la economía del futuro.
Pero para eso necesita menos fotos entregando alimentos y más equipos investigando recursos estratégicos.
Menos administración del día a día y más liderazgo en un tema que puede cambiar la historia económica y política de la provincia.
Las tierras raras no son un detalle:
son la llave del desarrollo del siglo XXI.
San Luis todavía está a tiempo de abrir esa puerta.
Pero el reloj político ya empezó a correr.