La conmovedora historia de Claudio Javier que nos representa a todos.

La conmovedora historia de Claudio Javier que nos representa a todos.

Por Jorge Zaccardi.

Esta es una historia que resuena en muchas mesas de Argentina, donde el presupuesto mensual se ha convertido en un ejercicio de equilibrismo extremo.

El Laberinto de los Vencimientos Claudio se despierta todos los domingos bien temprano a desayunar su café con alfajores artesanales de algún paraje puntano, lo primero que hace no es mirar la hora, sino la aplicación del Banco Nación y del Santander.

Es el primer día del mes, su sueldo se acreditó hace apenas 48 hs , pero el saldo ya muestra un número que parece que no cierra con sus compromisos.

El ritual es siempre el mismo. toma su primer sorbo de café, mientras paga desde su celular la factura de electricidad y de gas, que este mes, como todos los meses, subió un % por encima de su paritaria; mientras lee la etiqueta del alfajor artesanal de algún punto recóndito de su provincia, paga el impuesto inmobiliario de sus propiedades y las patentes de su flota de vehículos (que aumento un 300% para este año), piensa mientras va por su tercer sorbo de café mientras su gato ronronea entre sus piernas, tengo que dar el ejemplo como un ciudadano y contribuyente responsable; hace una pausa mientras graba un videito para sus seres queridos en instagram.

Lo que más pesa en los hombros de Javier, no es el trabajo en la oficina, sino el efecto bola de nieve, a fin de año pasado, cuando se le rompió el termotanque, tuvo que sacar un crédito para la reparación, luego vino un service del auto de su esposa, que trabaja ad honorem, y tiene que solventarlo él como buen esposo y sostén de familia.

Hoy, Javier, vive en una realidad donde, el sueldo sube por la escalera, sus aumentos paritarios llegan en cuotas que siempre quedan por debajo del ticket del supermercado. Los precios suben por el ascensor: Cada vez que va a la góndola, el café o el aceite tienen una etiqueta nueva, usualmente pegada sobre otra anterior.

La Ingeniería de la supervivencia para que la familia no sienta el golpe, Claudio se ha vuelto un experto en microeconomía, Caza de promociones, sabe qué el Banco Nación tiene descuento los lunes en farmacias y que cargando combustible y comprando carne te devuelve reintegros de hasta un 50% con un tope de $80.000, Claudio… estudió ciencias económicas, quiere aplicar todos sus conocimientos para hacer estirar su presupuesto familiar.

El «aturdimiento» de deudas: Paga un crédito con otro, o pide un pequeño adelanto de sueldo para cubrir el interés punitorio, teniendo como respuesta de su patronal “NO HAY PLATA” la renuncia silenciosa, ya no hay salidas al cine, ni asado con amigos los domingos.

El asado se reemplazó por pollo, y el cine por una cuenta de streaming compartida entre sus compañeros de oficina que también que le sobran semanas para llegar a fin de mes.

El Cansancio Invisible, lo más difícil para Claudio, como a tantos asalariados puntanos, no es solo la falta de dinero, sino el agotamiento mental.

Es el ruido constante de la calculadora en la cabeza mientras intenta dormir.

Es la angustia de saber que, si el mes que viene hay una emergencia médica o un arreglo imprevisto en la casa, su presupuesto colapsará.

Al final del día, Claudio apaga la luz. Sabe que mañana será otro día de «estirar el chicle», solo sueña con un mes donde, al llegar el día 30, todavía quede un billete en la billetera y un poco de paz en el pecho.

Solo piensa… como hace un asalariado de mi provincia con un sueldo de clase media, para vivir sin ninguna tarjeta de crédito (raro.. o no?), como es su caso, y ver que con lo que se acredita en su cuenta sueldo, no alcanza para pagar los 2 créditos bancarios que suman $3.805.000 ….

No se sabe cuanto gana Claudio Javier pero dos créditos que abona mensualmente 3.8 y no tiene tarjetas de crédito, mierda.

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