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Por Gustavo Thompson.
La Puerta de Overton es la técnica que te permite lograr que lo impensable pase a ser pensable y finalmente real. En tiempos de incertidumbre global, la política vive un fenómeno silencioso pero decisivo: el desplazamiento de la Puerta de Overton, el marco que define qué ideas son aceptadas socialmente y cuáles son rechazadas. Lo que antes era impensable hoy es discutido; y lo que antes era normal, ahora es cuestionado. Este cambio no es casual: responde a movimientos globales, nacionales y locales que están reconfigurando el sentido común de sociedades enteras.
Un fenómeno global: la avanzada tecno-autocrática contra la democracia
En los grandes centros de poder del mundo —desde Silicon Valley hasta Beijing— se está instalando una narrativa que hace dos décadas parecía imposible:
la democracia sería un sistema lento, caro, corrupto e incapaz de resolver los problemas contemporáneos.
Los actores detrás de este nuevo clima no son improvisados.
Por un lado, las grandes corporaciones tecnológicas construyen sistemas de inteligencia artificial, vigilancia algorítmica y toma automática de decisiones que desplazan la figura tradicional del representante político.
Por otro, gobiernos autoritarios sostienen modelos donde la eficiencia y el control valen más que la deliberación y la libertad.
La idea que se quiere instalar, moviendo deliberadamente la Puerta de Overton global, es clara:
las máquinas, los algoritmos y las élites tecnológicas decidirían mejor que la política tradicional.
Así, conceptos antes inaceptables —como reemplazar decisiones políticas por procesos automáticos, o reducir la participación ciudadana— se vuelven gradualmente debatibles y, para muchos, tentadores.
En este nuevo paradigma, la llamada “raza política” es presentada como un obstáculo.
La eficiencia técnica, en cambio, aparece como la nueva legitimidad.
Argentina: el ajuste, la antipolítica y la crisis del sistema
Este clima mundial encuentra terreno fértil en la Argentina. En los últimos años, la sociedad ha sido testigo de cómo discursos antes extremos pasaron al centro de la escena. Ideas como:
Eliminar ministerios,
Reducir drásticamente el Estado,
Desfinanciar estructuras históricas,
Aceptar ajustes profundos como inevitables,
eran impensables hace una década, pero hoy forman parte del debate cotidiano.
El fenómeno Milei no solo ganó una elección: movió el marco de lo aceptable.
Una parte importante de la población acepta hoy medidas económicas y políticas que en otro contexto hubieran generado rechazos masivos. La narrativa de la “casta”, repetida con intensidad emocional, erosionó la legitimidad del sistema político tradicional y abrió la puerta a un nuevo sentido común.
En paralelo, la oposición intenta instalar otro marco: el del orden, la previsibilidad y la moderación. Sin embargo, aún carece de un liderazgo que encarne esa narrativa con fuerza suficiente para volverla hegemónica.
San Luis: fin de los intocables y surgimiento de nuevos actores
En la provincia de San Luis también se observa un desplazamiento profundo de la Puerta de Overton.
Durante décadas, el rodriguezsaismo fue una estructura política blindada: criticarlo públicamente era, para muchos, un riesgo. Esa etapa quedó atrás.
Hoy la sociedad discute, cuestiona y revisa ese ciclo político sin temor ni condicionamiento simbólico. La crítica se naturalizó y el debate se amplió. Lo que antes era tabú ahora es parte del sentido común provincial.
El gobernador Claudio Poggi intenta instalar su propio marco: el de la institucionalidad, la transparencia y el orden. Esta narrativa aparece como respuesta al desgaste del viejo sistema provincial y busca reconstruir un concepto que se había erosionado: lo lamentable es que el Gobernador de San Luis no se desvincula con CERTEZA de los octogenarios y la vieja forma, la sociedad lo detecta y lo deja, finalmente, sumergido en la vieja escuela. El tiempo se le acelera al Gobernador para que se adapte a la Puerta de Overton del mundo y lleve a San Luis al lugar que hoy amerita.
Villa Mercedes: la capital de la renovación
El cambio más visible ocurre en Villa Mercedes, donde la gestión de Maximiliano Frontera se convirtió en un laboratorio político de nueva generación. La cercanía territorial, la modernización de servicios, la comunicación directa con la ciudadanía y la insistencia en un liderazgo humano, joven y activo movieron una puerta que hasta hace poco parecía cerrada:
la idea de que la renovación generacional puede conducir ciudades grandes y marcar agenda provincial.
Este nuevo liderazgo rompió con la lógica de que solo los dirigentes históricos podían ocupar el centro del debate político. En Villa Mercedes, la energía joven dejó de ser un riesgo y pasó a ser una virtud buscada.
Un hilo común: el mundo cambia las reglas, y la sociedad también
La Puerta de Overton cambia cuando la sociedad cambia. Y hoy, los cambios se aceleran simultáneamente en tres niveles:
1) Global:
Los tecno-autocráticos avanzan en instalar que la democracia debe reducirse y que la política debe ser reemplazada por sistemas automatizados más “eficientes”.
2) Nacional:
Argentina redefine su sentido común político entre el shock económico, la antipolítica y la búsqueda de nuevos liderazgos que aporten estabilidad.
3) Provincial:
San Luis vive el fin de una era política larga y el nacimiento de estructuras nuevas, donde Villa Mercedes aparece con fuerza propia.
4) Local
Villa Mercedes transita la etapa del imposible que es la creación de un nuevo SIMBOLO, hoy ya comienzan a hablar de la posibilidad y esta muy cerca de la aceptación social para que sea una realidad.
La Puerta de Overton ya no se mueve lentamente: hoy se desplaza en tiempo real, impulsada por la crisis económica, la revolución tecnológica y la erosión de las viejas autoridades políticas.
En este escenario, el desafío central para cualquier dirigente es simple y enorme al mismo tiempo:
leer antes que nadie hacia dónde va el nuevo sentido común y actuar desde allí.
Porque en tiempos de cambios acelerados, el liderazgo no pertenece al que administra,
sino al que interpreta y anticipa.