¿Le conviene a Poggi quedar pegado a Karina Milei?, ¿Habrá foto juntos en San Luis?

¿Le conviene a Poggi quedar pegado a Karina Milei?, ¿Habrá foto juntos en San Luis?

Por Gustavo Thompson.

Claudio Poggi entra en una etapa decisiva. Se acercan las definiciones de fondo y el gobernador deberá resolver si su construcción política en San Luis se afirma desde la identidad propia o si decide subordinarse, aunque sea en imagen, al dispositivo nacional libertario. Y en ese punto aparece la pregunta clave: ¿le conviene hoy una foto con Karina Milei?

La respuesta no es lineal. Porque esa imagen puede ofrecerle una señal de alineamiento con el poder central, pero también puede dejarlo pegado a un oficialismo nacional que atraviesa su momento más delicado en términos de desgaste simbólico. El caso Libra no derrumbó a Javier Milei, pero lo somete a un goteo corrosivo que le perfora el activo más sensible: la credibilidad.

Poggi no necesita mimetizarse para sobrevivir. Al contrario: su fortaleza en San Luis nace de otro lugar con base solida con el apoyo de Maxi Frontera. Cuenta una lógica provincial, territorial, de administración, de equilibrio y de oposición histórica al viejo esquema de poder que representó el rodriguezsaísmo. Si se saca una foto con Karina Milei sin administrar el contexto, corre el riesgo de resignar volumen propio para convertirse en una terminal periférica de un proyecto nacional que hoy ya no transmite invulnerabilidad, sino desgaste.

Más aún: si el escenario 2027 en San Luis empieza a perfilarse como una polarización entre el albertismo residual y un poggismo ampliado con libertarios, Poggi debe evitar un error estratégico central: confundir alianza táctica con absorción identitaria. Una cosa es dialogar con la Nación, gestionar recursos y mantener puentes. Otra muy distinta es ofrecer una prueba de amor innecesaria cuando el mileísmo nacional atraviesa turbulencias.

Ahí aparece otro dato que no se puede subestimar. Mientras el kirchnerismo envejece, pierde potencia cultural y entra en fase de agotamiento, también el mileísmo empieza a mostrar signos de fatiga narrativa. Y en ese doble desgaste comienza a asomar una tercera demanda social: una Argentina que no quiere volver al pasado, pero que tampoco quiere vivir atrapada en el grito permanente. En ese marco, el espacio que impulsa una candidatura presidencial de Dante Gebel ya hizo actos y busca instalarse como opción para 2027, aunque el propio Gebel todavía no confirmó formalmente ese salto. Esa movida existe y expresa, al menos, que hay sectores olfateando un vacío en el centro emocional del sistema político. Gebel ya hizo pie en San Luis y comienza a caminar, esta realidad pone en jaque la polarización puntana y les dice a los muchachos que la vaca se soltó y la grosera manipulación de acuerdos en mesa de 3 se termina.

Por eso Poggi debe ser inteligente. Si quiere ganar San Luis en 2027, no le conviene aparecer como una sucursal obediente de nadie. Le conviene, en todo caso, mostrarse como un gobernador con autonomía, con capacidad de diálogo y con autoridad para construir una mayoría provincial sin arrodillarse ante ningún laboratorio nacional. La foto con Karina Milei puede servir un día. Quedar pegado, no.

En política, las fotos también votan. Y a veces una imagen que busca sumar volumen termina restando independencia. Poggi debería recordarlo antes de posar.

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