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Por Gustavo Thompson.
Los movimientos subterráneos de la política sanluiseña empiezan a mostrar nuevas tensiones de cara al 2027, y uno de los nombres que vuelve a emerger con fuerza en Villa Mercedes es el de Luis Giraudo.
Sectores libertarios de la provincia comienzan a promoverlo como posible candidato a intendente, una jugada que genera ruido, especulación y lecturas cruzadas dentro del arco político local. El impulso no nace de estructuras tradicionales sino desde la conducción del espacio conocido como Multisectorial, herramienta que hoy representa y proyecta políticamente a Giraudo con la intención de ser parte del frente Ahora San Luis, algo que —al menos hasta el momento— no ha sido reconocido formalmente en términos partidarios.
En los hechos, Luis Giraudo se encuentra hoy desvinculado de toda estructura de poder partidaria ligada a su hermano José Giraudo, una situación que, puertas adentro, genera desilusión y desgaste personal. Según su entorno, Luis siente que concentra territorialidad, votos y presencia social, pero recibe escaso margen de decisión política real, todo su trabajo lo absorbe y manipula José y eso le molesta a Luis . Una dinámica constante que, con el correr del tiempo, fue erosionando la relación interna y alimentando su sensación de desplazamiento.
Lo que sí permanece inalterable es su alineamiento político con el gobernador Claudio Poggi. Giraudo se ha definido públicamente como un hombre incondicional del mandatario provincial, reconociendo además el vínculo estratégico entre Poggi y Maximiliano Frontera, a quien considera su principal aliado en el entramado político actual.
En ese marco, sus aspiraciones a la intendencia de Villa Mercedes resultan tan legítimas como naturales. La gran incógnita es por qué carril político podría materializarse ese proyecto.
En los mentideros políticos ya se menciona la posibilidad de que ese camino se dé bajo el paraguas de La Libertad Avanza, una versión que desde la Multisectorial niegan formalmente, aunque no logran disipar del todo.
Consultado por La Línea, Luis Giraudo dejó una definición cargada de sinceridad, dolor y también firmeza:
“Espero que no me dejen afuera como lo hicieron en las últimas dos elecciones. El motivo es que desconfían de mí, cuando ya he demostrado sobrados gestos de palabra, respeto y acompañamiento. Yo no vivo de la política, me puedo ir mañana y retirarme. Amo mi causa, es mi pasión y por eso me sostengo. No niego que me hacen sufrir, por ahí no me tratan bien y tengo que soportar situaciones que ponen en duda mi buen nombre y honor, la honestidad que me legó mi padre y la defensa de mi apellido y familia.”
Palabras que exponen una tensión profunda entre convicción política y maltrato interno, entre vocación de servicio y estructuras que muchas veces terminan expulsando a quienes más territorialidad construyen.
En términos políticos, Giraudo hoy se transforma en una verdadera caja de Pandora de cara al 2027. Representa volumen social, gestión concreta y una historia que no se puede borrar: la creación de la Secretaría de Discapacidad —una iniciativa de su autoría— que encontró respaldo real en la gestión de Poggi y se convirtió en una política pública de fuerte impacto humano.
Ese logro pesa. Y pesa mucho.
Por eso, quienes especulan con su eventual salto a otro espacio deberían comprender un dato central: Luis Giraudo no se concibe como un “bartolero” político que cambia de camiseta según la conveniencia del momento. Su construcción está atravesada por coherencia, conducta y lealtad.
Él mismo lo dejó en claro:
“Lo último que haría es traicionar a Poggi. Ese sueño de la discapacidad me lo cumplió él. Ahora, si el gobernador me dice que sea candidato por los libertarios… es para pensarlo”.
Una frase que no cierra puertas, pero tampoco rompe lealtades. Una definición madura, estratégica y profundamente política.
Hoy el escenario permanece abierto. Las aspiraciones son reales. Las tensiones también. Y los movimientos que se avecinan prometen reconfigurar el mapa de Villa Mercedes.
Luis Giraudo aparece así como una de las figuras que pueden ordenar, tensionar o redefinir alianzas de cara al 2027. Para quienes intentan utilizar su momento político, el mensaje es claro: no será pieza descartable de ningún armado circunstancial, los que especulan con eso que se olviden.
Elegirá el camino que entienda coherente con su historia, su palabra y su causa.
Y en política, cuando alguien decide desde convicciones y no desde conveniencias, suele convertirse en protagonista.