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Por Gustavo Thompson
Hay dirigentes que administran. Hay dirigentes que resisten. Y hay dirigentes que siembran. En San Luis, desde hace casi seis años, Maximiliano Frontera eligió el camino más difícil y menos frecuente: el de sembrar liderazgo en otros, aun a riesgo de que ese crecimiento le quite centralidad personal. Esa decisión, profundamente política y profundamente humana, seguro de si mismo, explica por qué hoy el intendente de Villa Mercedes aparece como un referente de recambio generacional, un constructor de equipo, y sobre todo, un conductor que hizo del liderazgo compartido una marca de época camino a la trascendencia.
Una llegada en tiempos de tierra árida
Cuando asumió la Intendencia en diciembre de 2019, Villa Mercedes era una ciudad golpeada por múltiples frentes:
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una crisis económica nacional que asfixiaba a municipios;
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una estructura interna fragmentada;
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servicios públicos deteriorados;
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una grieta política provincial que todo lo contaminaba.
En ese contexto, cualquier otro dirigente hubiese elegido la autopreservación. Frontera no. Entró a la gestión como se entra a un campo seco: para trabajar, para ordenarlo y para sembrar.
Obstáculos que en vez de frenarlo lo moldearon
1. La pandemia: gobernar sin manual
El comienzo de su primer mandato coincidió con la crisis sanitaria más grande en un siglo. Villa Mercedes no tenía antecedentes recientes de una emergencia semejante.
Frontera enfrentó ese escenario con tres valores que luego serían su identidad:
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presencia territorial,
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serenidad en la crisis,
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empatía con la gente.
Mientras muchas gestiones se encerraban, él salió: recorrió barrios, acompañó a trabajadores esenciales, contuvo al sector productivo y mantuvo la cercanía aun en momentos de máxima incertidumbre social. Frontera hasta un histórico temporal tuvo que afrontar.
2. La reconstrucción del Estado municipal
Al asumir, encontró una estructura pesada y desordenada. Pudo haber optado por barrer todo y reemplazar cuadros. Optó por lo contrario: formó nuevos equipos y potenció a quienes tenían vocación de servir pero no habían tenido oportunidad. Eligió fotalecer los valores de identidad y pertenencia bajo el lema: PRIMERO VILLA MERCEDES, SEGUNDO VILLA MERCEDES, TERCERO VILLAMERCEDES.
Ahí empezó a perfilarse el concepto que hoy define a Frontera:
el sembrador de líderes.
3. El conflicto interno del peronismo
El quiebre del oficialismo provincial, sumado a la tensión entre liderazgos históricos, obligó a Frontera a caminar una cuerda fina. Lejos de tomar atajos o entregar principios, eligió la coherencia:
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defendió la autonomía municipal,
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sostuvo la institucionalidad,
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y preservó la paz social en Villa Mercedes. Eligió el diálogo y la pluralidad.
Esa conducta le dio respeto transversal: no solo entre los propios, sino también entre sectores independientes y opositores.
Seis años después: resultados que hablan por él
Una ciudad UNIDA, ordenada y de pie
Hoy Villa Mercedes tiene servicios más fuertes, cuentas equilibradas, una agenda cultural revitalizada y una red de obras y recuperación de espacios que devolvió la dignidad barrial.
Un liderazgo reconocido a nivel provincial
Frontera pasó de ser “el intendente joven” a convertirse en una figura clave de la política sanluiseña, con influencia concreta en:
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la Legislatura,
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la reconstrucción del peronismo moderno,
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y la nueva generación de dirigentes que hoy emerge en toda la provincia.
Un equipo que ya es semillero
Quizás su mayor logro no esté en el asfalto ni en el presupuesto, sino en lo invisible:
la formación de una camada de dirigentes jóvenes, preparados y leales, que hoy ocupan lugares estratégicos y comienzan a tener voz propia.
Nicolás González Ferro, Fernando Revello, Cristian Gurruchaga, Martín Leguizamon, Germán Sepulveda, Matías Matute Cuello, Facundo Fernandez, Pablo Godoy, Lucia Piky Lacerdas, entre otros, son producto de una conducción que no concentra, sino que empodera.
Los valores que lo definen como conductor
1. Lealtad como principio, no como exigencia
Frontera jamás pidió subordinación ciega; pidió compromiso real con la gente. Esa forma de entender la lealtad genera vínculos genuinos, no dependencias.
2. Humildad activa
No se ubica por encima de su equipo. Lo recorre. Lo escucha. Lo corrige. Lo impulsa. Ese estilo, escaso en la política tradicional, se volvió su marca personal.
3. Visión estratégica
Mientras muchos miraban el día a día, él diseñó un proceso de recambio a largo plazo. Esa visión explica por qué su liderazgo se proyecta más allá de 2027.
4. Sensibilidad social como brújula
En cada crisis —económica, sanitaria, institucional— eligió ponerse del lado del que más necesitaba del Estado. Esa sensibilidad es lo que hace que su conducción tenga raíz y legitimidad.
Hacia el futuro: un sembrador que ya empieza a cosechar
A casi seis años de gestión, Maxi Frontera logró lo que muy pocos logran:
transformar una ciudad, ordenar una administración, enfrentar adversidades gigantes y, al mismo tiempo, formar una nueva generación de líderes que hoy sostienen y proyectan su visión.
Frontera no tiene un liderazgo construido sobre la estridencia. Lo tiene construido sobre el ejemplo.
No lidera desde arriba. Lidera desde el llano, desde el barrio, desde la palabra justa y desde la coherencia cotidiana.
Por eso, en este momento histórico de San Luis, nadie duda de que Maxi Frontera es mucho más que un intendente:
es el Sembrador de Líderes, el conductor de una transición política nueva y necesaria, y el referente de una forma de gobernar que combina humanidad, firmeza, sensibilidad y proyecto.
Su siembra ya está en curso.
Y su cosecha recién comienza.