Por Gustavo Thompson.
En un hecho cargado de emoción, profundidad cultural y sentido de pertenencia, el diputado Nicolás González Ferro se plantó en la Cámara de Diputados de San Luis y entregó uno de los discursos más conmovedores que haya dado un legislador mercedino en los últimos años. No habló de cifras, ni de política partidaria, ni de coyunturas estériles: habló del alma, de la memoria colectiva y del latido más íntimo de la ciudad de Villa Mercedes.
Habló de Calle Angosta, esa vereda sola que no se recuerda —se vuelve a ella.
Su intervención, respaldada y potenciada por el acompañamiento firme del diputado Cristian Gurruchaga, fue mucho más que un homenaje: fue un acto de reparación histórica. Un momento donde dos representantes de Villa Mercedes dijeron “basta” al abandono simbólico y al olvido sistemático que durante décadas relegó a la Calle Angosta al margen de las políticas culturales provinciales.
“Calle Angosta es un regreso al corazón”: una defensa de la identidad mercedina
González Ferro habló con la voz del pueblo. Cada frase fue un puente entre la memoria y el presente:
“Hay lugares que uno no recuerda, uno vuelve a ellos. Para quienes nacimos o crecimos en Villa Mercedes, Calle Angosta es exactamente eso”.
Recordó que la cueca no es solo una canción:
es un territorio emocional, una síntesis perfecta entre un barrio humilde, la vida de José Zavala y los punteos de guitarra que hicieron del callejón más sencillo de la ciudad un santuario de la identidad cuyana.
Nombró a los intérpretes que la llevaron al mundo:
Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Julia Elena Dávalos…
Y recordó que la obra trascendió tanto que hoy es la embajada cultural más poderosa que tiene San Luis.
La esencia cuyana: amistad, música y un idioma que solo nosotros entendemos
González Ferro hizo algo más que enumerar hitos musicales.
Rescató el espíritu profundo de la cueca: la amistad, la ronda de guitarras, las empanadas pasándose de mano en mano, el tuntún que vibra como un latido ancestral, el “dos picos la tonada”, esa frase imposible de traducir fuera de Cuyo porque solo se entiende con el alma.
“Preservar esta cueca no es solamente un acto artístico, es un deber afectivo.”
Una declaración histórica: Calle Angosta como Patrimonio Cultural Inmaterial
El diputado propuso declarar la cueca Calle Angosta como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Provincia y establecer el 28 de diciembre como Día Provincial de la Cueca Cuyana.
No es un gesto burocrático.
Es un acto de justicia.
Es devolverle al pueblo lo que la política le debió durante años.
González Ferro lo expresó con claridad:
“Proteger esta obra es garantizar que los niños de hoy sepan por qué esta calle, que parece tan chiquita, es gigantesca en el alma de una ciudad.”
Gurruchaga y González Ferro: dos voces que dijeron “basta” en nombre de Villa Mercedes
En este contexto, el apoyo y la presencia activa de Cristian Gurruchaga adquirieron un peso político enorme.
Ambos legisladores marcaron un punto de inflexión:
se plantaron frente a décadas de indiferencia cultural, incluida la del exgobernador Alberto Rodríguez Saá, bajo cuya conducción —durante veinte años— Calle Angosta nunca recibió el reconocimiento institucional que correspondía n este sentido.
Lo que hoy se discute en la Legislatura debería haberse hecho hace mucho tiempo.
Pero alguien tenía que tomar la posta.
Y fueron ellos, la nueva generación que se le plantaron al Alberto y le dijeron BASTA.
Identidad, ternura y dignidad: el orgullo mercedino se hizo escuchar
Lo que ocurrió en la Cámara de Diputados no fue solo un discurso:
fue un símbolo.
Villa Mercedes recuperó la voz.
Y la recuperó con ternura, con memoria, con música y con dignidad.
González Ferro cerró con las palabras que ya pertenecen al alma de toda la ciudad:
“Calle Angosta es identidad, es ternura, es historia viva… un lugar que siempre estará en nuestra memoria.”
