San Luis y su crisis judicial: la reforma silenciosa que nadie impulsa y que puede cambiarlo todo

San Luis y su crisis judicial: la reforma silenciosa que nadie impulsa y que puede cambiarlo todo

Por Gustavo Thompson.

Mientras en Buenos Aires el país se sorprende por la posibilidad de que Javier Milei impulse a una dirigente kirchnerista a la Corte Suprema, en San Luis la discusión de fondo es otra, más urgente y mucho más profunda:
la Justicia provincial dejó de funcionar como un poder ágil, moderno y confiable, y el conflicto no está en los empleados ni en los gremios.
El problema —y todos lo saben— está en la cabeza, no en la base.

Esta es la verdad incómoda que nadie dice en público, pero que atraviesa despachos, colegios profesionales, juzgados y pasillos del Poder Judicial.

San Luis: un Poder Judicial lento, tenso y políticamente desgastado

La Justicia de San Luis se encuentra hoy en un estado crítico:

  • mora creciente,

  • tensión con el Gobierno provincial,

  • conflicto abierto con sectores de los abogados,

  • falta de modernización real,

  • y un Superior Tribunal de Justicia que ya no tiene capacidad operativa suficiente.

A diferencia del debate nacional —que gira en torno a nombres para integrar la Corte— la crisis puntana no necesita discutir nombres, sino estructura, funcionamiento y liderazgo institucional.

Y aquí aparece la clave:
no se trata de la “oficinita de abajo”, ni de los trabajadores, ni del gremio.
Ellos cumplen.
El problema es arriba, en la conducción, en el vértice del sistema, en una estructura chica, rígida y sin dinamismo.

La reforma posible y necesaria: técnica, concreta y sin reforma constitucional

San Luis no necesita voltear la Constitución.
No necesita grandes discursos ni debates interminables.
Necesita decisiones. Necesita política. Necesita coraje.

1. Ampliar el Superior Tribunal de Justicia de 5 a 7 miembros

Una justicia moderna necesita una cúspide más amplia, con mayor diversidad de pensamiento y mejor distribución de expedientes.
Con más miembros:

  • baja la mora,

  • se oxigena la conducción,

  • se reparte mejor la carga judicial.

Solo requiere modificar un artículo de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

2. Dividir el STJ en Salas

Como existe en la mayoría de los tribunales superiores del país:

  • Sala Penal

  • Sala Civil y Comercial

  • Sala Contencioso Administrativa

Especializar es acelerar.
Acelerar es dar respuestas.

3. Congelar nombramientos por 5 años

El problema no se soluciona nombrando más y más gente.
Al contrario: hay que frenar.
Congelar los cargos —con una cláusula transitoria prorrogable por otros cinco años— permitiría ordenar, estabilizar y evitar la ampliación anárquica del sistema.

4. Resolver vacantes con subrogancias

Como sucede en la Justicia Federal.
Ágil, simple, eficiente.
Evita el amiguismo, la discrecionalidad y la acumulación de cargos.

5. Acuerdo político: un nombre el Gobierno, un nombre la oposición

Equilibrio, transparencia, legitimidad.
No más designaciones verticales que rompen el clima institucional.
Una negociación madura, sin especulación y con mirada de Estado.

Basta de mirar para abajo: el problema está arriba

Los empleados judiciales trabajan.
Las oficinas funcionan.
Las estructuras inferiores cumplen.

Lo que falla —y San Luis entero lo sabe— es la cúspide, la conducción del sistema, la falta de dinámica y de modernización en el nivel alto del Poder Judicial.

La solución no es recortar abajo.
Es transformar arriba.

  • austeridad arriba,

  • decisiones arriba,

  • modernización arriba,

  • responsabilidad arriba.

San Luis necesita una Justicia moderna, no una Justicia cómoda

El conflicto entre el Gobierno provincial, la Justicia y los abogados no puede tapar lo esencial:
San Luis necesita una reforma judicial seria, real y urgente.

Mientras la Nación discute dos nombres para la Corte, San Luis debe discutir algo mucho más importante:
cómo reconstruir la legitimidad de su propio sistema judicial.

La salida es clara:

  • ampliar,

  • dividir,

  • congelar,

  • subrogar,

  • y negociar con inteligencia.

No se necesita épica.
Se necesita coraje institucional.

San Luis ya no puede seguir esperando.

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