Socios políticos hasta la médula. El teatro político que prepara San Luis para 2027

Socios políticos hasta la médula. El teatro político que prepara San Luis para 2027

Por Gustavo Thompson.

En política, las palabras nunca son inocentes. Mucho menos cuando salen de la boca de un gobernador. Por eso llamó poderosamente la atención una aclaración que nadie había pedido: Claudio Poggi afirmó públicamente que Alberto Rodríguez Saá no es su enemigo, sino su adversario político.

La frase podría parecer menor. Pero no lo es. Porque cuando un periodista no formula la pregunta y el propio gobernador decide instalar la respuesta, estamos ante algo más que una simple reflexión: estamos ante un mensaje político cuidadosamente colocado.

La pregunta entonces surge sola:
¿a quién estaba dirigida esa aclaración?

El contexto ayuda a entenderlo.

Mientras el gobernador se encarga de suavizar el tono hacia Alberto Rodríguez Saá, al mismo tiempo se ocupa de remarcar que Adolfo Rodríguez Saá no está alineado con su hermano, sino con él. Una afirmación que, lejos de aclarar el panorama, deja al descubierto una trama política que en San Luis muchos sospechan desde hace tiempo.

Porque si se observa el tablero con frialdad, las piezas empiezan a acomodarse solas.

Por un lado, Poggi consolidado en el poder provincial.
Por otro, Adolfo Rodríguez Saá proyectándose nuevamente en el escenario provincial, así se percibe, claramente, los últimos días.
Y finalmente Alberto Rodríguez Saá administrando la transición del peronismo puntano tras una derrota electoral contundente, exterminando al peronismo de San Luis y garantizando su libertad e impunidad, es decir, los entrega atados de pies y manos a todos.

Tres nombres. Tres roles distintos. Un mismo sistema político.

Lo que aparece cada vez con más claridad es que el verdadero acuerdo no sería electoral, sino estructural: sostener entre los tres el control del escenario político de San Luis hacia 2027, tal como lo vienen sosteniendo los últimos años, se pasan el poder entre ellos y no hay mas nadie, es decir, se cagan de risa de todos los sanluiseños. Más hijos de puta de la política no pueden ser.

Un esquema donde oficialismo y oposición conviven dentro del mismo perímetro de poder.

Poggi gobernando.
Adolfo en el Congreso.
Alberto replegando el peronismo pero preservando algo mucho más importante que un partido político: su situación personal frente al futuro judicial.

En ese marco, la supuesta rivalidad empieza a parecer más una escenografía necesaria que una pelea real.

La política argentina tiene larga tradición en estas puestas en escena: adversarios que se enfrentan en público mientras en privado garantizan la continuidad del sistema que los mantiene vigentes.

San Luis no parece ser la excepción.

Por eso, cuando un gobernador siente la necesidad de aclarar que alguien no es su enemigo, tal vez lo que realmente está haciendo es anticipar lo que viene.

Porque si el tablero sigue moviéndose en la misma dirección, el 2027 podría encontrar a los mismos protagonistas disputando el poder… dentro de un juego que ellos mismos diseñaron.

Y cuando oficialismo y oposición se organizan dentro del mismo acuerdo, la verdadera pregunta deja de ser quién gana una elección.

La pregunta pasa a ser otra.

Quién queda afuera del reparto, ¿Maxi Frontera?.-

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