Saltar al contenido
Por Gustavo Thompson.
En política, las formas importan. Pero el fondo, mucho más.
Y lo que acaba de hacer Tino Cometto en San Luis no es un dato menor. Es una señal. Una jugada. Y también, para muchos, una imprudencia.
Porque no se trata solo de un joven dirigente libertario que busca posicionarse. Se trata de alguien que, en muy poco tiempo, pasó de recorrer despachos y sacarse fotos con distintos referentes políticos de la provincia, a cerrar filas con Martín Menem y lanzarse, prácticamente en soledad, como aspirante a la intendencia de Villa Mercedes.
Sin consenso. Sin estructura. Sin construcción previa.
DE LA VALIDACIÓN PRESTADA A LA AUTO-PROCLAMACIÓN
Durante meses, Cometto transitó un camino previsible: mostrarse, vincularse, acumular imágenes con dirigentes de peso, construir volumen simbólico.
Una estrategia clásica, hasta parecía una ingenuidad pero les salió rápido el pollo, al final ¿de quién?, se paseo con todos y cerró solo, parece.
Pero lo que siguió rompe esa lógica.
Porque ese capital inicial —prestado, circunstancial, frágil— no se tradujo en acuerdos ni en armado político. Se transformó en un lanzamiento unilateral que, lejos de consolidar, dejó expuestos a varios de los propios.
En términos simples:
pasó de pedir validación a actuar como si ya la tuviera.
EL ERROR DE CONFUNDIR VISIBILIDAD CON PODER
En el mundo digital, una foto posiciona.
En la política real, no alcanza.
Y ahí aparece el principal problema de fondo:
Tino Cometto parece haber confundido:
-
visibilidad con liderazgo
-
cercanía con poder
-
exposición con estructura
Porque en San Luis —y especialmente en Villa Mercedes— el poder no se construye en redes ni en selfies.
Se construye con:
-
territorio
-
equipos
-
recursos
-
acuerdos
Y hoy, objetivamente, no tiene nada de eso consolidado.
UNA DECISIÓN QUE INCOMODA A PROPIOS Y AJENOS
El movimiento no solo sorprende hacia afuera.
También genera ruido hacia adentro porque Martín Menem se prende al absurdo, es decir, se caga en los demás de San Luis.
Porque cuando alguien se lanza sin consulta, sin consenso y sin respetar tiempos políticos, lo que hace no es ordenar… es tensionar.
Y en espacios todavía en formación, como el libertario en San Luis, eso no fortalece. Fragmenta.
EL DESAFÍO DE JUGAR SIN RED
Cometto eligió un camino difícil:
– el de la auto-construcción acelerada
– el de la confrontación implícita con los tiempos de la política real. lo hace irrespetuosamente pensando que es broma y subestima la institucionalidad.
Pero también eligió hacerlo sin:
-
respaldo económico significativo
-
estructura territorial
-
volumen político propio
Eso no es solo audacia.
– es jugar sin red.
¿REBELDÍA O INGENUIDAD POLÍTICA?
Hay dos formas de leer lo que está pasando:
-
como un gesto de rebeldía generacional
-
o como un acto de inmadurez política
Lo que no admite discusión es que:
– el movimiento lo pone en un lugar de alta exposición… y alto riesgo y ridiculiza a los suyos.
Porque ahora ya no alcanza con el relato.
Ahora hay que demostrar.
Tino Cometto decidió adelantarse a los tiempos.
Y en política, eso puede ser virtud… o error.
Hoy, más que un candidato consolidado, es:
-un dirigente que decidió saltar antes de construir la base que lo sostenga, ahora se tiene que mantener
Y en San Luis, donde el poder tiene raíces profundas, eso suele tener un desenlace conocido.
El tiempo dirá si fue el inicio de una carrera política…
o simplemente una aparición prematura que se consumió antes de madurar.
La primera CERTEZA que desenmascara la personalidad de Cometto es que es capaz de todo porque dijo que hizo 400 kilómetros en bicicleta para ver al presidente y fue mentira, lo hizo con una camioneta al lado.