Vicegobernador y Viceintendenta: Dos formas de entender la representación

Vicegobernador y Viceintendenta: Dos formas de entender la representación

En la vida política, como en la institucional, los gestos y las presencias importan. Y en San Luis, la comparación entre el vicegobernador Ricardo Endeiza y la viceintendenta de Villa Mercedes, Silvina Galetto, expone con crudeza dos maneras muy distintas de concebir el rol de la «segunda autoridad».

Endeiza ha elegido –y no de manera inocente– una postura sobria, institucional, ceñida al marco que le otorga la Constitución: la presidencia del Poder Legislativo. Se muestra como lo que es: un garante del equilibrio institucional y del respeto entre poderes. Su figura acompaña, pero no compite, ni se instala. Su bajo perfil junto al gobernador Claudio Poggi no refleja distancia, sino una división saludable de funciones. De hecho, no son frecuentes los actos donde se los ve juntos, y cuando ocurre, el protocolo no parece forzado. El vicegobernador se concentra en su tarea, desde el legislativo, sin superponerse, sin invadir el ejecutivo.

Todo lo contrario ocurre en Villa Mercedes, donde Silvina Galetto ha optado por una visibilidad constante y una presencia casi obsesiva junto al intendente Maximiliano Frontera. Es raro el acto oficial donde no se la vea en primer plano, aún cuando no esté en la agenda oficial del Ejecutivo municipal. Incluso se han generado chispazos con el equipo de protocolo del Gobierno provincial, ante su insistencia por figurar donde no corresponde ocasionalmente. De no ser así, aparecen agendas desde el mismo HCD que no son participados los demás concejales generando disconformidades que llaman la atención porque son innecesarias.

Lejos de asumir su papel al frente del Concejo Deliberante, Galetto parece más interesada en desempeñar funciones ejecutivas que deliberativas. El desequilibrio es evidente: hay una viceintendenta que actúa como si formara parte del gabinete del intendente, relegando –o directamente ignorando– su verdadero rol institucional. Esto genera un ruido que no es menor: se borra la línea entre la autoridad deliberativa y el poder ejecutivo, y con ello se erosiona la institucionalidad, que hablar si se ahonda en lecturas políticas.

La diferencia es clara y contundente. Mientras Endeiza cuida las formas y fortalece los equilibrios, Galetto los desdibuja. Mientras el vicegobernador construye poder desde la solidez institucional, la viceintendenta intenta obtenerlo desde la presencia reiterada, aun a costa de los marcos legales que definen su rol.

En definitiva, se trata de dos estilos, pero también de dos concepciones del poder. Una respeta los límites. La otra, los atraviesa sin pedir permiso. Habrá que preguntar como lo interpreta el Intendente ya que es solo una observación de la prensa que hace ruido respecto a lo que se avizora de cara al 2027.

Entrada anterior Poggi es de AVANZAR, Frontera es del MUP: una alianza institucional con identidades políticas distintas
Entrada siguiente Trombetta y Villa Mercedes, una ventana al país