Dr. José Antonio Giraudo: el médico que dejó huella y cuyo nombre ya es patrimonio de la salud pública

Dr. José Antonio Giraudo: el médico que dejó huella y cuyo nombre ya es patrimonio de la salud pública

Por Gustavo Thompson.

Hay nombres que no necesitan estridencias para perdurar. Nombres que se sostienen en el tiempo por la coherencia entre la palabra, la vocación y la acción. El del Dr. José Antonio Giraudo es, sin dudas, uno de ellos.

Médico de profunda vocación humanista, el Dr. Giraudo fue pionero en geriatría y gerontología en la provincia de San Luis, convirtiéndose en un referente indiscutido en el cuidado integral de las personas mayores. Su trayectoria profesional no se construyó desde el prestigio vacío, sino desde el compromiso diario con cada paciente, con cada familia y con una comunidad que supo reconocer en él a un médico cercano, ético y profundamente respetuoso de la dignidad humana.

Radicado en Villa Mercedes desde muy joven, eligió esa ciudad como su lugar en el mundo. Allí desarrolló una carrera marcada por la excelencia profesional, la vocación docente y una mirada adelantada a su tiempo: fue creador del primer Centro de Día para Adultos Mayores, impulsando un modelo de atención que entendía la salud no solo como ausencia de enfermedad, sino como bienestar, contención y calidad de vida.

Su buen nombre nunca estuvo en discusión. Al contrario, fue sinónimo de confianza, de escucha atenta y de una medicina ejercida con sensibilidad social. Generaciones de pacientes, colegas y familias dan testimonio de un profesional que hizo de la ética y el respeto su marca personal.

En ese marco, el reciente anuncio del Ministerio de Salud de la Provincia de San Luis, que dispone que el Centro de Salud del barrio Villa Celestina pase a denominarse “Centro de Atención Primaria de la Salud Dr. José Antonio Giraudo”, no es un gesto simbólico más: es un acto de justicia histórica.

Nombrar una institución de salud con su nombre es inscribir su legado en la vida cotidiana de la comunidad, es permitir que su ejemplo siga cuidando, acompañando y sanando, aun en su ausencia. Es reconocer que su obra trascendió lo individual para convertirse en patrimonio colectivo.

El Dr. José Antonio Giraudo no solo ejerció la medicina: honró la profesión. Y hoy, su nombre, grabado en una sala de salud pública, seguirá recordando que la verdadera grandeza se construye con humanidad, compromiso y amor por el otro.

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