LA CASA DE SAN LUIS EN BUENOS AIRES: UN PASADO OSCURO DE TORTURAS Y MUERTES.

LA CASA DE SAN LUIS EN BUENOS AIRES: UN PASADO OSCURO DE TORTURAS Y MUERTES.

Por Gustavo Thompson.

Detrás de la imponente fachada del Palacio Lagomarsino, actual Casa de San Luis en Buenos Aires, se esconde un capítulo de su historia que merece mucho más que silencio.

Durante casi una década, el edificio estuvo vinculado a la inteligencia militar argentina.

¿Qué sucedió realmente entre aquellas paredes?

La actual Casa de San Luis no siempre fue el elegante edificio destinado a representar institucionalmente a nuestra provincia en la Capital Federal.

Entre 1960 y 1969, según los antecedentes históricos del inmueble, funcionaron allí dependencias relacionadas con el Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica, en una época marcada por gobiernos militares, persecución política, espionaje y restricciones a las libertades democráticas.

Y aquí comienza la parte más inquietante de su historia.

¿Qué actividades desarrollaba la inteligencia militar dentro de aquella mansión? ¿Quiénes ingresaban? ¿Quiénes eran interrogados? ¿Existen registros sobre personas detenidas o trasladadas a esas instalaciones?

Utilizamos el potencial pero todos sabemos lo que paso en ese tiempo y mucho más, con los servicios de intyeligencia de la época.

La Casa de San Luis hoy, habría sido sede de detenciones, desapariciones, torturas y muertes en la época de la represión militar.

Nueve años de presencia de organismos de inteligencia militar constituyen un antecedente demasiado importante como para reducirlo a una simple referencia arquitectónica.

La historia argentina demuestra que numerosas instalaciones militares y de inteligencia desarrollaron actividades que durante años permanecieron fuera del conocimiento público.

En 1984, con la democracia recientemente recuperada, el Gobierno de San Luis adquirió la propiedad, que posteriormente se convirtió en su sede institucional en Buenos Aires.

Un palacio manchado con sangre pero el relato se instala hoy por otro lado ¿verdad?.

Desde entonces, el edificio es presentado por su valor patrimonial, su arquitectura y su importancia para la provincia.

Sin embargo, su pasado vinculado a la inteligencia militar merece una reconstrucción histórica mucho más profunda.

¿Dónde están los archivos de aquellos años? ¿Qué documentación conservó la Fuerza Aérea? ¿Existen testimonios de antiguos empleados, militares o personas que hayan ingresado al inmueble durante ese período?

La memoria histórica no puede construirse solamente mostrando los salones elegantes de una mansión.

También exige investigar lo que pudo haber sucedido detrás de sus puertas cerradas.

No se trata de inventar muertos, atribuir torturas sin pruebas ni fabricar una historia de terror.

Se trata, precisamente, de determinar si esas sospechas tienen algún fundamento y exigir que los antecedentes documentales sean accesibles.

Porque el verdadero interrogante no es solamente quiénes ocuparon el Palacio Lagomarsino, sino qué hicieron allí durante aquellos nueve años.

La Casa de San Luis tiene un pasado que merece ser contado completo. Incluso en sus capítulos más incómodos.

No se puede defender un edificio histórico contando la historia a medias porque no es una arquitectura que siempre fue color de rosa y vaya a saber si es realmente digna de rep´resentar a la provincia de San Luis.

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