Por Gustavo Thompson.
El mensaje político fue tan contundente como incómodo: «Desde el PJ, el candidato a gobernador soy yo.
Vos hacé lo que quieras».
Alberto Rodríguez Saá no pronunció públicamente esas palabras de manera textual, pero esa es una de las lecturas que dejó su acto del 17 de octubre en Villa Mercedes.
La disputa entre los hermanos vuelve a condicionar el futuro del «peronismo puntano», ponele, porquer la inmensa mayoría del peronismo de San Luis está afuera y lejos de los octogenarios.
El Día de la Lealtad Peronista terminó convirtiéndose en una nueva demostración de la profunda fractura política que atraviesa a los hermanos Rodríguez Saá.
Alberto eligió Villa Mercedes para enviar una señal hacia 2027.
No fue casual el lugar, tampoco la fecha y mucho menos la puesta en escena.
Las consignas que acompañaron la convocatoria fueron explícitas: «Alberto 2027» y «Queremos al Alberto».
Y desde el escenario, el presidente del Partido Justicialista provincial reclamó recuperar la gobernación y las intendencias.
Aunque no oficializó su candidatura a gobernador, dejó en claro que pretende conducir el armado electoral del PJ.
Traducido al lenguaje político, el mensaje dirigido a su hermano Adolfo podría resumirse en una frase: «Vos hacé lo que quieras, pero desde el PJ las decisiones las tomo yo».
ADOLFO, CADA VEZ MÁS LEJOS DE LA CASA QUE AYUDÓ A CONSTRUIR
La paradoja es extraordinaria.
Adolfo Rodríguez Saá, uno de los grandes protagonistas de la historia del peronismo puntano y figura central de su construcción electoral durante décadas, observa cómo el partido que contribuyó a consolidar permanece bajo la conducción de su hermano.
Alberto no solamente conserva la presidencia partidaria.
También intenta establecer quién representará al justicialismo en la próxima disputa provincial.
La relación entre ambos atraviesa un deterioro que dejó de ser una cuestión familiar para transformarse en un problema político de primera magnitud.
En agosto, Alberto ya había cuestionado públicamente a Adolfo por su alejamiento del PJ, responsabilizándolo por aquella decisión.
Ahora, el acto de Villa Mercedes profundiza una disputa que parece no encontrar caminos de reconciliación.
El hermano que durante años compartió el poder hoy aparece como uno de los principales obstáculos para las aspiraciones políticas del otro.
ALBERTO NO CONFIRMÓ SU CANDIDATURA, PERO RECLAMÓ EL CONTROL DE 2027
Hay una diferencia importante entre lo que Alberto dijo y lo que su discurso permite interpretar.
El expresidente provincial manifestó expresamente su intención de competir en la elección de convencionales constituyentes. No anunció formalmente que será candidato a gobernador.
Sin embargo, la convocatoria bajo la consigna «Alberto 2027», su conducción del PJ y el llamado a recuperar el Gobierno provincial colocan su figura en el centro de la estrategia electoral.
Y esa centralidad tiene un destinatario inevitable: Adolfo.
Porque si Alberto pretende decidir el futuro del justicialismo desde la estructura partidaria, Adolfo deberá construir su destino político fuera de ella o buscar una reconciliación que hoy parece lejana.
LA GRAN PARADOJA: ALBERTO PODRÍA TERMINAR EMPUJANDO A ADOLFO HACIA POGGI
Aquí aparece el escenario más interesante de cara a 2027.
Mientras Alberto intenta reorganizar al peronismo bajo su conducción, Adolfo podría convertirse en un aliado electoral de enorme valor para Claudio Poggi.
La posibilidad de una convergencia política entre el gobernador, Maximiliano Frontera y Adolfo Rodríguez Saá merece ser considerada dentro de los escenarios posibles.
No existe un acuerdo electoral confirmado que permita dar por cerrado ese entendimiento.
Pero la lógica política indica que cuanto más se cierre el camino de Adolfo dentro del PJ, mayores serán los incentivos para buscar alternativas.
Adolfo se transformaría en el mejor candidato a diputado nacional
