Saltar al contenido
San Luis vuelve a sacudirse por un entramado político–judicial que huele a pacto oscuro. Según denuncias que circulan con fuerza, Alberto Rodríguez Saá, su operador judicial preferido Carlos Cobo y un sector del Poder Judicial habrían tejido un acuerdo para garantizar que Andrea Quiroga —una dirigente sin votos propios— asuma en la banca del Concejo Deliberante.
La maniobra, según múltiples fuentes, no solo es burda: es una ofensa a la voluntad popular y un intento desesperado de Alberto por recuperar espacios de poder que la sociedad ya no le reconoce.
El amparo exprés y el nombre que enciende todas las alarmas: el juez Farinazzo
Cobo presentó un amparo para sostener la asunción de Quiroga. Hasta ahí, una jugada conocida.
Pero el dato que enciende las luces rojas es quién debería resolverlo: el juez Farinazzo.
¿Y quién es Farinazzo?
El esposo de María Eva Morel, una militante del círculo más íntimo del albertismo, a quien Alberto ubicó en el Poder Judicial sin disimulo.
No es una casualidad.
No es un trámite más.
Es una operación política maquillada de decisión judicial.
Y hay más.
La jueza Cardini: certificaciones, favores y la sombra del albertismo en Tribunales
Mientras el expediente corre, señalan que la jueza Cardini habría intervenido para otorgar un “certificado” que evita imputar a Andrea Quiroga por la causa de falsas denuncias que tiene en su contra.
Es decir:
– Se frena la imputación.
– Se habilita el amparo.
– Se prepara la asunción.
– Se completa el pacto.
Cardini y Farinazzo, aseguran, estarían actuando como engranajes del mismo dispositivo judicial que Alberto utilizó durante años.
¿Un juez que debería excusarse? El conflicto de intereses es escandaloso
La situación es tan evidente que abogados y analistas coinciden en un punto:
Farinazzo debería excusarse de manera inmediata.
¿Por qué?
-
Su esposa pertenece al mismo espacio político que apoya a Quiroga.
-
Hay un interés directo e innegable.
-
La neutralidad está rota desde el inicio.
Si aun así decide otorgar el amparo, la presentación ante el Jury estaría prácticamente cantada.
Sería un escándalo institucional de los que dejan marca.
La banca no es de Quiroga. No la votó nadie. El PJ la quiere imponer por la ventana, mejor dicho El Alberto.
Lo más grave es que la banca no le pertenece a Andrea Quiroga.
Es del Partido Justicialista.
Su candidatura no obtuvo respaldo popular.
Y aun así, pretenden instalarla por la vía judicial, sin legitimidad social ni política.
Es la síntesis perfecta del estilo albertista de los últimos años:
si no ganan en las urnas, empujan por Tribunales.
Un pacto que desnuda el verdadero rostro de Alberto: operar para destruir lo que su hermano construyó
La denuncia central es brutal:
“El Alberto es el enemigo de San Luis. Entró para destruir todo lo que construyó su hermano.”
Este nuevo intento de manipular la Justicia para colocar a una figura sin votos confirma una lógica vieja, gastada y repudiada por la sociedad:
el uso del Poder Judicial como mesa chica política.
La gente ya le cerró la puerta.
Pero él insiste en entrar por la ventana… y ahora lo hace acompañado de Cobo, Cardini y Farinazzo.
San Luis está harto. La Justicia no puede ser el juguete de una facción política.
El caso de Andrea Quiroga es mucho más que una disputa interna.
Es el reflejo de un sistema de poder que se resiste a morir.
Un pacto desesperado entre:
-
Alberto Rodríguez Saá
-
Carlos Cobo
-
Jueces funcionales al albertismo
…para torcer la voluntad de la ciudadanía.
Pero los tiempos cambiaron.
San Luis ya no tolera operaciones, trampas ni privilegios disfrazados de sentencias.
Y si el amparo prospera,
el escándalo puede ser el más grande de los últimos años.