Saltar al contenido
Por Gustavo Thompson.
El gobernador Claudio Poggi sorprende con una decisión de alto impacto político y deja al descubierto una interna cargada de tensiones, intereses económicos y viejas prácticas que vuelven a escena en San Luis.
Sin lugar a dudas, el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, afronta una decisión personal que sorprende a propios y extraños.
Primero, elige comunicar desde sus propias redes, pasando por alto la formalidad institucional de la Agencia de Noticias.
– Primera señal.
Luego, patea el tablero pidiendo la renuncia a todos los cargos políticos.
– Segunda señal, aún más clara.
La interpretación política es inmediata: una respuesta por elevación a Adolfo Rodríguez Saá frente a sus recientes presiones.
LOS APRIETES Y LA DISCUSIÓN POR LOS SUELDOS
“¿Quieres que aumente los sueldos?”
La frase resuena en el trasfondo del conflicto.
Pero también abre otra lectura: el contraste con los niveles salariales de gestiones de Adolfo eran miserables (memoria).
La discusión pública intenta instalarse en términos de bienestar general, pero lo que se mueve por debajo, según distintas interpretaciones políticas, es otra cosa: intereses económicos concretos y presión sobre el Ejecutivo.
EL ORIGEN: RECURSOS NATURALES Y NEGOCIOS EN DISPUTA
Para entender el presente, hay que mirar hacia atrás.
En 2018/19, Alberto Rodríguez Saá impulsó una ley de protección de los recursos naturales, especialmente vinculada a la minería en la provincia.
Hoy, esa normativa se convierte en un límite:
-
condiciona proyectos
-
restringe determinadas explotaciones
-
y marca un freno a ciertas aspiraciones
En ese marco, aparecen tensiones vinculadas a la posibilidad de desarrollo de actividades como el litio y el tungsteno.
– Y cuando el Gobierno no accede a determinadas pretensiones, el conflicto emerge. Adolfo aprieta a Poggi para que reciba empresarios de la mineria, La Toma es el territorio señalado y el Gobernador se ajusta a ley.
EL ANTECEDENTE: CUANDO LA HISTORIA SE REPITE
No es la primera vez que ocurre.
Un año antes de finalizar la gestión de Poggi en 2015, desde espacios vinculados a Alberto Rodríguez Saá (FM Lafinur) comenzaron las críticas que buscaban desgastar su figura.
Se instalaban cuestionamientos:
– que no gobernaba bien
– que acumulaba poder económico
Hoy, el mecanismo parece repetirse, aunque con una diferencia clave: el cuestionamiento ya no viene desde afuera, sino desde adentro del propio esquema político. Antes fue Alberto, ahora es Adolfo, sistemático y mas que obvio como juegan los octogearios.
EL FACTOR ECONÓMICO: EL DENOMINADOR COMÚN
Lo que atraviesa todo el conflicto tiene un eje central: la guita.
Distintas versiones hablan de:
-
operaciones en torno a activos del Estado
-
movimientos futuros en el patrimonio público
-
y disputas por posicionamiento económico
Se mencionan posibles ventas, intereses cruzados y pulseadas entre actores de peso. Santarone y Adolfo Rodriguez Saá pulsean por las megas inversiones. Sale la venta de El Caburé entre otras propiedades del Gobierno, las venderan en cuotas, las compras se perfilarían entre los nombrados pero este tema, con detalles es para otra editorial.
Los próximos meses serán determinantes.
Habrá que observar:
-
movimientos del gobierno
-
decisiones económicas
-
y el comportamiento de los distintos sectores internos
Porque lo que hoy aparece como tensión,
– puede escalar a una disputa mayor. Esto no termina hasta el gatillo libre si el Goberndor no pone las cosas en su lugar, sobre todo se abre definitivamente de los hermanos Rodriguez Saá.
Lo que está ocurriendo en San Luis no es menor.
– Es una interna que mezcla poder, historia, intereses y dinero.
Y mientras tanto, desde distintos espacios se empieza a advertir: que no todo lo que pasa se está contando con claridad. Los que sufren son los de abajo, sobre todo la militancia por la manipulación e hipocresía de dos viejos dinosaurios que no asumen su ancianidad, persisten en hacer daño y enfrentar a los sanluiseños.
La Línea irá deshojando la margarita de todos y cada uno de los nombrados,
porque lo que se está jugando en San Luis
no es solo política.
– Es poder. Y es guita, están poniendo en riesgo la paz social de la provincia.