Gobernador, Villa Mercedes no va a dejar que usted la trate de “che pibe”

Gobernador, Villa Mercedes no va a dejar que usted la trate de “che pibe”

Por Gustavo Thompson.

En política, las formas muchas veces anticipan el fondo.
Y en San Luis —donde la memoria política pesa tanto como los acuerdos— las señales comienzan a generar preguntas que ya no pueden ignorarse.

Villa Mercedes, bajo la conducción del intendente Maximiliano Frontera, ha elegido en este tiempo un camino que no abunda en la Argentina actual: respeto institucional, cumplimiento de la palabra y vocación permanente de diálogo.
Sin estridencias.
Sin confrontaciones innecesarias.
Sin especulación pública.

Una actitud que contrasta claramente con el período anterior, cuando la ciudad atravesó años de tensión política y hostigamiento durante la gestión de Alberto Rodríguez Saá, donde Villa Mercedes y su intendente debieron sostenerse más desde la resistencia que desde la cooperación institucional.

Con la llegada del gobernador Claudio Poggi, la expectativa fue otra.
Y en gran medida, esa expectativa comenzó a reconstruirse: volvió el diálogo, reapareció la confianza y la provincia pareció reencontrar un equilibrio político necesario.

La imagen pública entre Poggi y Frontera se consolidó como una sociedad política sólida, incluso proyectada hacia el escenario electoral de 2027. Una combinación presentada como estable, madura y estratégica para el futuro de San Luis.

Sin embargo, la política nunca vive sólo de las fotos.

En los últimos días, una reunión de sectores radicales volvió a encender luces amarillas en Villa Mercedes. Allí, según trascendió, dirigentes históricos —entre ellos referentes vinculados a Pipo Rossi y sectores tradicionales del radicalismo— plantearon abiertamente la necesidad de impulsar un candidato a intendente que compita directamente contra el espacio político de Frontera, hablamos de gente que integran el Frente Ahora San Luis que conduce Claudio Poggi.

La frase fue directa:
«Tenemos que tener un candidato que enfrente al candidato de Maxi.»

Y lo más inquietante no fue la discusión interna —legítima en cualquier fuerza política— sino la interpretación posterior: que esta estrategia respondería a una bajada política atribuida al propio gobernador, bajo la lógica de que cada sector debe tener su propio candidato. Hablo de la UCR sector absolutamente desaparecido del protagonismo provincial que lo sostiene el Gobernador Poggi.

Aquí nace el interrogante.

Porque si algo ha sostenido la estabilidad política reciente en San Luis ha sido precisamente el entendimiento Poggi-Frontera. Un acuerdo basado no sólo en conveniencia electoral, sino en «confianza mutua y respeto territorial».

Villa Mercedes no reclama privilegios.
Reclama certezas y seriedad.

La ciudad entiende perfectamente la dinámica del poder provincial, pero también sabe reconocer cuándo comienza a gestarse un proceso de debilitamiento político progresivo. Y esa es la alarma que hoy empieza a sonar. Que busca Poggi, mandarlo a Frontera de Vice Gobernador para frizzarlo y limarle el poder de Villa mercedes para terminar de Che Pibe de los mandados?, ¿es o se hace?, ¿lo vamos a dejar?.

Maxi Frontera no es solamente un intendente.
Hoy representa la principal referencia política de Villa Mercedes, construida desde la gestión, la cercanía social y la legitimidad electoral. Se plantó ante los Rodriguez Saá y es un hombre nuevo de la política que tiene sayo de político que el mismo Gobernador jamás tendrá.

Por eso la pregunta empieza a instalarse con fuerza:

¿El acuerdo político vigente tiene garantías reales de cumplimiento o se está preparando un escenario donde Villa Mercedes termine subordinada políticamente?

Porque hay algo que la historia mercedina dejó claro:
esta ciudad puede dialogar, acompañar y construir consensos… pero no acepta ser reducida al rol de ejecutora silenciosa de decisiones ajenas.

Villa Mercedes no va a ser el “che pibe” de nadie.

Ni de estructuras provinciales.
Ni de estrategias electorales diseñadas lejos de su realidad.
Ni de cálculos políticos que pretendan neutralizar su liderazgo territorial en la Legislatura o en futuras disputas de poder.

El mensaje no es de ruptura.
Es de advertencia democrática.

Gobernador Poggi aún tiene en sus manos consolidar una alianza histórica basada en la confianza o permitir que las dudas erosionen un vínculo que hoy sostiene gran parte de la gobernabilidad provincial. Usted esta mandando a los lideres del frente Ahora San Luis que preparen candidatos a Intendentes para Villa Mercedes, eso no esta bien.

Las elecciones están cerca.
Las variables son muchas.
Y cuando las certezas desaparecen, las comunidades comienzan a tomar sus propias decisiones.

Villa Mercedes ya demostró que sabe hacerlo.

La verdadera pregunta, entonces, no es qué quiere la política provincial.

La pregunta es otra:

¿Qué quiere Villa Mercedes?, ¿desdobla las locales?, Villa Mercedes no va a entregar la municipalidad a nadie de Poggi, eso es buscar quebrar un acuerdo.

Porque lo último que esta ciudad está dispuesta a aceptar es volver a ocupar un lugar secundario en su propio destino, no queremos más prototipos Alberto Rodriguez Saá en Villa Mercedes.

Y menos aún, terminar siendo el “che pibe” de alguien.

Entrada anterior “Federalismo de la persuasión: Poggi en la era Milei”
Entrada siguiente El PJ de San Luis en terapia intensiva y Alberto Rodríguez Saá no renuncia