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Por Gustavo Thompson.
Mientras la Justicia intenta dilucidar cómo diez valijas ingresaron al país sin control aduanero, un movimiento empresario sacude otro tablero clave: el dueño de Flybondi tomó el control de OCA, la histórica empresa de correo y logística.
Dos hechos distintos, una misma trama de nombres, intereses y poder.
Demasiadas coincidencias para mirar para otro lado.
Las 10 valijas que nadie revisó
El caso ya es de dominio público: un vuelo privado proveniente de Miami aterrizó en Aeroparque y su equipaje no pasó por los controles habituales de Aduana.
La investigación judicial se centra en determinar quién autorizó el ingreso, por qué se habilitó un carril especial y qué contenían esas valijas.
El nombre que aparece en el centro del expediente es el del empresario Leonardo Scatturice, dueño de OCP Tech, firma vinculada al vuelo y a parte de la tripulación.
La causa está en manos de la Justicia Penal Económica, pero el episodio ya dejó una mancha política difícil de borrar: la sospecha de trato diferencial en un área donde el Estado debería ser inflexible.
De las valijas al correo: el salto estratégico
Casi en simultáneo, Scatturice avanzó en una jugada mayor: su holding tomó el control de OCA, una de las columnas vertebrales de la logística privada en la Argentina.
El movimiento no es menor:
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Flybondi (transporte aéreo),
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OCA (correo, paquetería y logística terrestre),
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empresas tecnológicas y de servicios.
El resultado es claro: concentración de poder logístico, desde el avión hasta la puerta del destinatario.
Cuando la logística se vuelve poder
En el siglo XXI, la logística es poder real.
Mover personas, paquetes, información y tiempos es controlar una parte sensible de la economía.
Por eso, el cruce de estos dos hechos despierta preguntas incómodas:
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¿Qué controles existen cuando el mismo grupo concentra transporte aéreo y distribución terrestre?
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¿Qué garantías tiene el Estado de que no habrá zonas grises, privilegios o accesos diferenciales?
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¿Cómo se explica que un empresario involucrado en un caso aduanero sensible amplíe, al mismo tiempo, su influencia en un sector estratégico?
El problema no es solo judicial, es político
El escándalo de las valijas no es únicamente una causa penal. Es un síntoma.
Y la compra de OCA tampoco es solo una operación comercial. Es una señal.
La combinación de ambos hechos instala una percepción peligrosa:
que en la Argentina hay actores con más facilidades que el resto para moverse, importar, transportar y operar, mientras el ciudadano común enfrenta controles, demoras y regulaciones estrictas.
El silencio que hace ruido
Hasta ahora, las explicaciones oficiales han sido fragmentarias, técnicas y evasivas.
Pero el entrecruce de nombres y negocios exige algo más que comunicados fríos.
Porque cuando valijas no se revisan y la logística se concentra, la pregunta deja de ser económica y pasa a ser institucional.
Demasiadas piezas encajan ¿Y en San Luis?
Flybondi, OCA, un vuelo privado, diez valijas sin control y un mismo protagonista empresarial.
No es una acusación: es un mapa.
Y ese mapa muestra que el verdadero debate no es solo qué pasó en Aeroparque, sino quién controla los flujos físicos del país y bajo qué reglas.
La Justicia investigará las valijas.
Pero la política debería explicar por qué siempre los mismos nombres aparecen cuando el control del Estado falla. Y San Luis no esta ajeno de la misma metodología de nombres y apellidos que rotan y las valijas siguen circulando pero es tema interesante para otra editorial.