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Por Gustavo Thompson.
De Buenos Aires a San Luis, las internas libertarias vuelven a mostrar una organización donde las fotos, los contactos y las supuestas terminales nacionales parecen pesar más que las conducciones provinciales.
En el medio aparece Tino » El Loro» Cometto: se fotografía con todos, presume llegada nacional y ahora se mueve alrededor de Karina Fabi, mientras Negri, Becerra y hasta Bartolomé Abdala quedan obligados a preguntarse quién conduce realmente La Libertad Avanza en San Luis.
Mileilandia Puntana, la tierra sin conducción enlodada por un pibe.
Así podría llamarse esta nueva temporada de una película política donde cada semana aparece un personaje, una interna y una fotografía nueva.
Pero esta vez el contexto nacional dejó de ser solamente pintoresco.
Fernando Cerimedo, quien participó de la campaña presidencial de Javier Milei en 2023, fue detenido en Bolivia y afronta investigaciones gravísimas.
La Fiscalía boliviana pidió prisión preventiva y además abrió una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Cerimedo niega las acusaciones que pesan sobre él y su responsabilidad deberá ser determinada por la Justicia.
Precisamente ahí empieza nuestra historia.
EL PIBE DE LAS SEIS BANDAS
En San Luis hay un joven dirigente que parece haber descubierto una particular manera de construir poder: coleccionar fotografías nacionales.
Tino «El Loro» Cometto aparece acá, allá y en todas partes, hasta en Salta y Jujuy ¿habrá ido en bicicleta también?.
Su cercanía con distintos sectores libertarios no es solamente una interpretación periodística.
En octubre de 2025, por ejemplo, El Diario de la República registró al propio Loro Cometto diciendo que había coordinado jóvenes que viajaron en cinco colectivos desde San Luis hasta un acto de Javier Milei en Buenos Aires y que habían concurrido «de parte de la senadora Arrascaeta».
El problema comienza cuando una fotografía se transforma en una supuesta credencial de conducción.
Porque sacarse una selfie con una figura nacional no convierte automáticamente a nadie en delegado de la Casa Rosada.
Y ahí aparece el nuevo personaje de Mileilandia:
EL LORO COMETTO.
Que desayune seguido con Negri en una estación de servicio, no significa que lo maneje Negro ¿o si?.
El Loro: Un dirigente joven que parece repetir permanentemente que sus movimientos vienen respaldados desde Buenos Aires.
¿Realmente hablan por su boca desde Nación?
¿O El Loro Cometto construye poder provincial utilizando fotografías nacionales como certificado de autoridad dejando de estúpidos a los demás?.
Esa diferencia es enorme.
¿QUIÉN MANDA EN SAN LUIS?
Porque La Libertad Avanza tiene dirigentes políticos en San Luis.
Está Bartolomé Abdala, que alcanzó nada menos que la presidencia provisional del Senado y constituye una figura institucional nacional de enorme peso.
Están dirigentes como Negri y Becerra, además de las distintas estructuras territoriales que llevan años intentando ordenar el espacio libertario puntano.
Pero aparece Cometto y parece pasarles por arriba a todos.
No pide permiso.
No reconoce demasiado las jerarquías.
No espera ordenamiento provincial.
Se mueve, fotografía, comunica y opera políticamente con descaro exhibiendo una supuesta línea directa con Buenos Aires.
Y entonces aparece una pregunta inevitable:
¿para qué quieren conducción provincial los libertarios de San Luis si un muchacho con un teléfono, Instagram y algunas selfies puede presentarse como una suerte de vocero informal de Nación?
EL DESTRATO POLÍTICO A ABDALA
El caso de Bartolomé Abdala resulta particularmente llamativo.
Más allá de cualquier diferencia política, Abdala ocupa un lugar institucional que ningún libertario puntano puede ignorar.
Si La Libertad Avanza pretendiera construir una alternativa provincial ordenada, su figura debería estar necesariamente sentada en la mesa donde se defina 2027.
Incluso resulta razonable pensar que su nombre pueda formar parte de una eventual discusión por la Gobernación.
Sin embargo, la conducta política que exhibe El Loro Cometto transmite exactamente lo contrario.
Lo ignora.
Construye por afuera.
Busca interlocutores propios.
Opera con Fabi.
El Loro termina generando una imagen políticamente insólita: un dirigente joven comportándose como si tuviera mayor representación de la Casa Rosada que uno de los puntanos que llegó a ocupar uno de los cargos más importantes del Senado nacional.
Si efectivamente Cometto posee semejante mandato nacional, sería saludable que alguien lo oficializara.
Y si no lo tiene, también sería saludable que los libertarios puntanos dejaran de permitir que una colección de selfies suplante las instituciones partidarias porque los esta dejando en un absoluto ridículo, estamos hablando de jerarquías e institucionalidad, ya no se trata solo de redes.
KARINA FABI, LA NUEVA APUESTA
Y acá aparece otro movimiento que merece atención.
Karina Fabi.
Cometto viene acercándose políticamente a Fabi y ese alineamiento introduce una nueva cuña dentro del libertarismo puntano.
No corresponde afirmar sin pruebas que exista «blanqueo de dinero», corrupción o delitos alrededor de Fabi.
Una acusación semejante requiere documentación concreta, no una interpretación política.
Lo que sí puede analizarse es otra cosa:
¿quién está construyendo políticamente a Karina Fabi y qué terminal nacional pretende representar ese armado?
«Político que busca generar gestión buscando GRANDES INVERSORES es porque el fenómeno del vuelto esta cerca.
Si El Loro Cometto se presenta como hombre con llegada a Buenos Aires y simultáneamente trabaja alrededor de Fabi, el movimiento tiene consecuencias.
No solamente fortalece a Fabi.
Debilita las conducciones existentes.
Y fundamentalmente pone en jaque a Negri, Becerra y Abdala.
Hace falta CERTEZAS y SERIEDAD.
EL PEN DRIVE
La imagen resulta casi perfecta para describir este fenómeno.
Un pen drive.
Chiquito.
Portátil.
Va de computadora en computadora.
Recibe información de un lado y la lleva hacia otro.
Y funciona solamente cuando alguien lo conecta.
Cometto parece haber encontrado ese lugar dentro de Mileilandia.
No necesariamente como conductor.
Sino como transportador de mensajes, contactos y operaciones políticas entre distintas terminales.
Solo le falta que sea el Pen Drive de Adorni y los cepilla definitivamente a todos en San Luis.
El problema del pen drive aparece cuando empieza a creerse computadora.
Y el problema del loro comienza cuando repite tantas veces una orden que finalmente cree que la orden es propia.
LAS FOTOS NO DAN PODER
Hay una enseñanza elemental que muchos dirigentes aprenden demasiado tarde.
Una foto con Milei no te convierte en Milei.
Una foto con un funcionario nacional no te convierte en funcionario nacional.
Una foto con seis sectores diferentes tampoco demuestra conducción.
A veces demuestra exactamente lo contrario:
que todavía estás buscando dónde quedarte.
La política tiene memoria.
Y las redes sociales, todavía más.
La Línea NI HABLAR.
Por eso resulta extraordinariamente sencillo reconstruir quién estuvo con quién, quién defendía a quién y quién cambió de sector cuando cambió el viento.
2027: OTRA VEZ LA MISMA PELÍCULA
Se acerca una nueva elección y los libertarios de San Luis vuelven a exhibir uno de sus principales problemas.
No consiguen ordenar claramente quién conduce.
Mientras el peronismo y el oficialismo provincial empiezan a mover sus piezas mirando 2027, dentro del universo libertario aparecen nuevamente las disputas personales, los armados paralelos y las supuestas bendiciones nacionales.
Negri por un lado.
Becerra por otro.
Abdala intentando preservar su peso institucional.
Karina Fabi construyendo su espacio.
Y atravesándolos aparece Tino «el Loro» Cometto, convencido aparentemente de que la cercanía fotográfica con Buenos Aires vale más que cualquier jerarquía provincial.
Puede salirle bien.
O puede terminar descubriendo una vieja regla de la política:
Buenos Aires utiliza intermediarios mientras resultan útiles.
Después cambia el número.
Cambia el contacto.
Y cambia el interlocutor.
El Loro queda finalmente desplumado.
Por eso el futuro político de Loro Cometto dependerá de comprender rápidamente una diferencia elemental: construir políticamente no significa ningunear a todos los que estaban antes y pensar que corre los 100 metros llanos sin antes aprender a gatear y caminar en la carrera de resistencia que demandan los manuales de la política.
Porque hoy puede fotografiarse con medio mundo.
Mañana puede recibir instrucciones desde arriba.
Y pasado puede creerse dueño del espacio.
Pero si continúa pasando por encima de todas las conducciones puntanas, corre el riesgo de terminar políticamente en el lugar menos glamoroso de Mileilandia:
en el contenedor de los descartables.
Mientras tanto, Negri, Becerra y Abdala deberían comenzar a hacerse una pregunta bastante más seria que cualquier selfie:
¿quién conduce realmente a los libertarios de San Luis?
Porque si la respuesta termina siendo «el que consigue la última foto en Buenos Aires», entonces el problema ya no es Loro Cometto.
El problema es que nadie está conduciendo.