ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ DEBERÍA PRESTARLE PLATA A PIPI ALÍ…

ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ DEBERÍA PRESTARLE PLATA A PIPI ALÍ…

Por Gustavo Thompson.

Hay momentos en la política en los que las diferencias deben quedar a un costado y tiene que aparecer la solidaridad.

Y quizás este sea uno de ellos.

El diputado nacional por San Luis Ernesto “Pipi” Alí apareció en un relevamiento publicado por Perfil sobre legisladores nacionales con inconvenientes en el cumplimiento de sus obligaciones financieras.

Y el número, por supuesto, llama la atención.

Según la información difundida por Perfil a partir de un análisis de declaraciones juradas y datos de la Central de Deudores del Banco Central, Alí registraba una deuda de $150.452.000 con el Banco Supervielle, clasificada en Situación 4, categoría asociada a un alto riesgo de insolvencia.

Nada menos que 150 millones de pesos.

Es decir: la fotografía que exhibió el registro financiero es fuerte, pero la versión del legislador sostiene que el problema ya fue solucionado.

Una situación que merece solidaridad ¿Por qué lo exponen con otros legisladores de otras provincias si no debe nada?.

¿Cuál es la verdad?, si Pipi debe Alberto debería ayudarlo porque estaría seco por culpa de él.

En San Luis conocemos desde hace décadas la relación política entre Pipi Alí y el exgobernador Alberto Rodríguez Saá.

Por eso, frente a semejante situación financiera, quizás llegó la hora de que Alberto haga un esfuerzo y le preste unos pesos a su compañero como0 a tantos otros que han quedado en la calle por sus decisiones individuales.

Aunque sean unos pocos millones Alberto ya que no sabes toda la que tenes.

Después de todo, ¿para qué están los amigos en los momentos difíciles?, ¿verdad?, Pipi hasta un tatoo tiene de Alberto y el miserable no le da una mano.

Porque si hasta un diputado nacional puede atrasarse tres cuotas de un crédito UVA, queda demostrado algo bastante más profundo: la problemática del endeudamiento no distingue demasiado entre trabajadores, comerciantes, empresarios o dirigentes políticos.

Lo que esta en discusión es sobre los que deben dar el ejemplo, no esta bien estar endeudado y no cumplir con las obligaciones.

De hecho, Pipi Alí no está solo.

El relevamiento atribuido a Perfil identificó seis diputados y dos senadores nacionales con problemas de cumplimiento financiero, cuyas obligaciones sumaban $515.599.000.

Dentro de ese universo, los $150.452.000 correspondientes al registro de Alí equivalen aproximadamente al 29% del monto total relevado.

Una cifra importante.

Alberto, una mano para el compañero

Por eso nuestra propuesta es profundamente solidaria.

Alberto Rodríguez Saá debería prestarle plata a Pipi Alí.

No hablamos de política.

No hablamos de internas.

No hablamos de candidaturas.

Hablamos de solidaridad.

Porque tres cuotas atrasadas de un crédito hipotecario UVA pueden convertirse rápidamente en un verdadero dolor de cabeza.

Y cuando un compañero atraviesa dificultades, otro compañero debería estar dispuesto a tenderle una mano.

¿no es así?.

Especialmente después de tantos años compartiendo un mismo proyecto político.

Así que desde San Luis hacemos un llamado sencillo:

Alberto, ayudalo a Pipi.

Prestale unos pesos.

Aunque sea para que nunca más vuelva a aparecer en una lista nacional de legisladores con problemas financieros.

Porque, como dice el viejo refrán, hoy por ti, mañana por mí.

Y si la información publicada por Perfil sirve además para demostrar que el endeudamiento y las dificultades para afrontar créditos también alcanzan a quienes ocupan cargos nacionales, entonces la historia de Pipi Alí puede terminar convirtiéndose —ironías aparte— en una radiografía de un problema económico mucho más amplio.

Lo que siempre vamos a rescatar de Pipi Alí es su grado de lealtad a una persona que no lo merece, ojalá cambie el rumbo y mire el futuro en forma diferente, abrazando a las nuevas generaciones dejando de lado el pasado.

Fuente: relevamiento publicado por Perfil, “La morosidad llegó al Congreso: los legisladores con problemas para pagar sus obligaciones”, basado en declaraciones juradas y registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina. La información fue reproducida posteriormente por distintos medios nacionales.

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