LA FOTO QUE SAN LUIS YA VIO DEMASIADAS VECES, 40 años y siguen los versos.

LA FOTO QUE SAN LUIS YA VIO DEMASIADAS VECES, 40 años y siguen los versos.

Por Gustavo Thompson.

Bonino, Ceballos y Rodríguez Saá: cuando el discurso de la renovación termina sentado en la misma mesa del pasado

San Luis acaba de producir una fotografía políticamente interesante.

No necesariamente por lo que sus protagonistas dijeron, sino por lo que la imagen permite discutir sobre coherencia, renovación y construcción de poder.

El viernes 18 de septiembre se presentó en el Colegio de Abogados y Procuradores de San Luis La Huella Democrática, el libro de Jesús Rodríguez y Alejandro Garvie sobre el período 1983-1989.

La convocatoria estuvo vinculada a la Fundación para el Desarrollo de San Luis (FUPADE) y fueron invitados dirigentes que habían tenido responsabilidades institucionales en el regreso de la democracia en 1983.

Entre ellos estaban Adolfo Rodríguez Saá, elegido gobernador aquel año, y Miguel Ángel Bonino, entonces intendente de Villa Mercedes, ambos responsables principales y fundamentales de la destrucción del Rio Quinto, durante la primera gestión de estos dos octogenarios fue el tiempo que mas contaminación sufrió el río con la instalación de las fábricas y sin los recaudos respectivos a la hora de custodíar el recurtso natural, fue tierra de nadie hasta fines de los 80.

Hasta allí, un hecho histórico e institucional real que supieron ocultar.

Pero la política nunca se agota en el protocolo.

Porque cuando en 2026 vuelven a aparecer juntos dirigentes cuyas trayectorias atravesaron buena parte de los últimos cuarenta años, resulta legítimo preguntarse qué representa esa fotografía para el presente.

Y particularmente para Villa Mercedes.

BONINO Y UNA PREGUNTA SOBRE LA COHERENCIA

Miguel Ángel Bonino puede reivindicar legítimamente su historia: fue intendente de Villa Mercedes con la recuperación democrática de 1983.

Pero precisamente por esa trayectoria su presencia junto a Adolfo Rodríguez Saá adquiere significación política.

Nadie es ingenuo a esta altura.

Cuando un dirigente cuestiona incansablemente  determinadas formas de conducción y luego comparte escenarios institucionales con quienes simbolizan aquella etapa, aparece una pregunta inevitable:

¿Dónde termina la convivencia democrática y dónde comienza la contradicción política?

Participar de un acto plural no significa necesariamente establecer una alianza.

Sería incorrecto afirmarlo sin pruebas.

Pero las fotografías también comunican, faltaba que se dieran picos, altísima hipocresía conjunta.

Y quienes han construido durante años un discurso crítico tienen una responsabilidad adicional: explicar con claridad cuándo una fotografía significa solamente institucionalidad y cuándo expresa un acercamiento político.

CEBALLOS Y EL VIEJO PROBLEMA DE LA OPOSICIÓN PUNTANA

Walter Ceballos representa otra historia que merece ser analizada.

No corresponde afirmar, sin evidencia, que haya existido una negociación política actual con Rodríguez Saá.

Pero sí existe un antecedente electoral concreto que ayuda a dimensionar aquella relación histórica: en 1999, Adolfo Rodríguez Saá obtuvo aproximadamente el 54,3% en la elección provincial y Walter Ceballos, candidato de la Alianza/UCR, alrededor del 45%.

Es decir, fueron adversarios importantes de una etapa política de San Luis.

Por eso la fotografía de 2026 resulta simbólicamente potente.

No porque adversarios históricos no puedan dialogar.

Al contrario: la democracia necesita diálogo.

La cuestión es otra.

¿El diálogo sirve para construir una etapa nueva o termina reconstruyendo alrededor de los mismos protagonistas el sistema político que dice querer superar?

UNA GENERACIÓN QUE NO QUIERE HEREDAR LAS MISMAS PELEAS

Aquí aparece probablemente la discusión más profunda.

San Luis atraviesa un cambio generacional.

Los jóvenes que hoy empiezan a ocupar lugares institucionales no vivieron políticamente 1983.

Muchos ni siquiera habían nacido durante buena parte de las grandes disputas entre radicales y peronistas que dominaron la provincia.

¿Por qué deberían heredar intactas aquellas enemistades, aquellos acuerdos y aquellas lógicas?

La renovación no consiste simplemente en reemplazar edades.

Consiste en cambiar prácticas.

Una nueva generación debería poder dialogar sin convertirse en subordinada; acordar sin renunciar a su identidad; reconocer la historia sin quedar prisionera de ella.

UN MENSAJE QUE EL OFICIALISMO PROVINCIAL DEBERÍA OBSERVAR

También existe una pregunta para el gobernador Claudio Poggi y para los sectores radicales que forman parte o acompañan su construcción política.

¿Qué capacidad electoral representan hoy las estructuras históricas?

¿Qué nivel de lealtad política ofrecen con este tipo de fotos?

¿Y qué relación mantienen con dirigentes que podrían competir por espacios de poder en 2027?

Son preguntas, no conclusiones.

Una coalición política moderna necesita medir esas variables con datos y comportamientos concretos, no solamente con apellidos históricos.

Porque otorgar representación política basándose exclusivamente en estructuras tradicionales puede ser tan equivocado como descartarlas solamente por su antigüedad.

LA PARADOJA DE “LA HUELLA DEMOCRÁTICA”

Hay además una ironía interesante.

El libro presentado analiza justamente la democracia recuperada entre 1983 y 1989.

La Cámara de Diputados de la Nación reconoció recientemente la obra por su aporte a la memoria política e institucional argentina.

Jesús Rodríguez viene planteando públicamente la necesidad de acuerdos básicos y cuestionando una polarización que, según su análisis, perjudica a la democracia.

Entonces quizás la mejor enseñanza del encuentro sea justamente discutir qué significa hoy construir democracia.

Porque diálogo no significa amnesia.

Consenso no significa ausencia de diferencias.

Y una fotografía institucional tampoco debería utilizarse automáticamente como prueba de una alianza que nadie ha demostrado.

Pero tampoco puede pretenderse que las fotografías políticas carezcan de significado.

SAN LUIS NECESITA DISCUTIR EL FUTURO

La escena del Colegio de Abogados dejó algo mucho más importante que una presentación literaria.

Dejó una pregunta.

¿La política puntana de 2027 será nuevamente organizada alrededor de los protagonistas y las disputas nacidas en los años 80 y 90, o finalmente aparecerá una generación capaz de construir sus propios liderazgos?

Adolfo Rodríguez Saá, Miguel Ángel Bonino y Walter Ceballos forman parte de la historia política de San Luis desde hace décadas.

Eso es un hecho pero no pueden ser la renovación.

La historia merece respeto sin convertirse necesariamente en futuro.

Las nuevas generaciones pueden escucharla, estudiarla y aprender de sus aciertos y errores.

Después deberán escribir su propia página.

Porque quizás el verdadero cambio generacional no consista en combatir a quienes estuvieron antes.

Consista simplemente en dejar de necesitar que los mismos protagonistas de siempre expliquen cómo debe ser el San Luis que viene.

Lo de Bonino es un grave error y ha sido observado con gusto amargo.

Fuente: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=29452370811017119&id=100000127697928&mibextid=wwXIfr&rdid=tZwILnb8vMppGjdM#

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