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Por Gustavo Thompson.
Un espectáculo de primer nivel sorprendió al público en la Calle Angosta.
Sesenta baterías mercedinas fueron parte de una experiencia musical que demostró el enorme potencial artístico de la ciudad.
Ahora queda una pregunta inevitable: ¿qué puede pasar el año que viene si esto recién comienza?
Villa Mercedes volvió a demostrar que cuando su talento, su identidad y su capacidad de organización se encuentran, pueden suceder cosas extraordinarias.
El encuentro “Bateros a la Calle Angosta” terminó siendo mucho más que una reunión de músicos.
Fue espectáculo, emoción, producción y, fundamentalmente, una enorme demostración del semillero artístico que existe en nuestra ciudad.
Sesenta baterías mercedinas.
El número por sí solo impacta.
Pero detrás de cada batería hubo un músico, una familia, horas de práctica, profesores, salas de ensayo y distintas generaciones unidas por una misma pasión.
Y cuando todas comenzaron a sonar juntas, la Calle Angosta volvió a demostrar por qué es uno de los grandes escenarios culturales de Villa Mercedes.
UN ESPECTÁCULO QUE SORPRENDIÓ
La propuesta había sido anunciada como algo diferente y cumplió.
La convocatoria previa hablaba de alrededor de 80 bateristas tocando simultáneamente, acompañados por cantantes y otros músicos, con una puesta especialmente preparada, iluminación, pantallas y otras expresiones artísticas. La Municipalidad acompañó facilitando el escenario y recursos técnicos para la realización.
Pero una cosa era imaginarlo y otra muy distinta verlo y escucharlo.
El resultado fue un espectáculo de primer nivel que sorprendió por su dimensión y, especialmente, por algo que merece destacarse: la enorme presencia de artistas de Villa Mercedes.
Según los datos recogidos por La Línea, 60 de las baterías participantes fueron mercedinas.
Eso transforma al encuentro en algo todavía más importante.
Porque no estamos hablando solamente de haber traído un gran espectáculo a Villa Mercedes.
Villa Mercedes produjo el espectáculo.
DE LOS CHICOS A LOS MÁS GRANDES
Uno de los aspectos más valiosos fue la convivencia generacional.
La convocatoria incorporó bateristas de diferentes edades, desde chicos hasta músicos experimentados, hombres y mujeres compartiendo escenario. La organización había explicado previamente que buscaba precisamente esa diversidad.
Ahí aparece quizás el mensaje más lindo de la noche.
Un chico que recién comienza pudo tocar a pocos metros de alguien que lleva décadas detrás de una batería.
No hubo generaciones enfrentadas.
Hubo generaciones tocando juntas.
Y eso también es construir cultura.
UNA IDEA LOCAL QUE CRECIÓ
El encuentro nació de músicos de la zona y fue creciendo a medida que se fueron incorporando artistas de distintas bandas de Villa Mercedes y San Luis.
Incluso durante las semanas anteriores hubo ensayos e intervenciones en las plazas San Martín y Sarmiento para promocionarlo.
Es decir, no apareció mágicamente el domingo.
Detrás de lo que vio el público hubo organización, ensayo, compromiso y muchas personas trabajando para que todo funcionara.
Por eso el reconocimiento debe alcanzar a los organizadores, músicos, cantantes, técnicos, familias, colaboradores y a quienes pusieron recursos e infraestructura a disposición.
Cuando una buena idea encuentra acompañamiento, puede transformarse en algo enorme.
AHORA HAY QUE PENSAR EN 2027
Después de lo ocurrido queda planteado un desafío extraordinario:
que “Bateros a la Calle Angosta” vuelva el año próximo.
Pero que vuelva más grande.
Si una primera experiencia consiguió semejante respuesta, es razonable pensar que una segunda edición podría despertar un interés muchísimo mayor.
No podemos afirmar hoy cuánta gente concurrirá en 2027, pero el éxito inicial permite imaginar una convocatoria de otra escala.
¿El doble? ¿El triple?
El tiempo lo dirá.
Lo importante es que Villa Mercedes ya tiene algo que antes no tenía: un antecedente exitoso sobre el cual construir una tradición, un nuevo símbolo, que esto suceda habla bien de las nuevas generaciones.
El objetivo expresado antes del encuentro era justamente que la propuesta pudiera mantenerse en el tiempo y convertirse en una celebración para las familias.
Ahora existe la oportunidad de hacerlo realidad.
VILLA MERCEDES TIENE CON QUÉ
Hay acontecimientos que entretienen durante algunas horas y después terminan.
Y existen otros que dejan una semilla.
Este encuentro parece pertenecer al segundo grupo.
Porque si Villa Mercedes pudo reunir 60 baterías propias dentro de un espectáculo de semejante magnitud, entonces hay una conclusión mucho más profunda que el éxito de una noche:
hay músicos, hay profesores, hay chicos aprendiendo, hay experiencia, hay escenarios y hay público.
Hay cultura.
Hay identidad.
Hay apoyo del Intendente.
Y hay una ciudad que todavía puede sorprenderse de su propio potencial.
Quizás dentro de algunos años recordemos aquella noche en la Calle Angosta como el comienzo de algo mucho más grande.
Por eso, después del último golpe de batería, queda sonando una idea:
que vuelvan en 2027.
Que sean más.
Que venga más gente.
Que la Calle Angosta vuelva a llenarse.
Y que aquello que nació como una idea de músicos locales termine convirtiéndose en una nueva tradición de Villa Mercedes.
Porque esta vez las baterías no solamente marcaron el ritmo de una canción.
Marcaron el ritmo de una ciudad que tiene muchísimo para mostrar.