EDESAL: 95 AÑOS DE CONCESIÓN, EXXEL, ROVELLA Y UNA PREGUNTA QUE PERSIGUE A LOS RODRÍGUEZ SAÁ

EDESAL: 95 AÑOS DE CONCESIÓN, EXXEL, ROVELLA Y UNA PREGUNTA QUE PERSIGUE A LOS RODRÍGUEZ SAÁ

Por Gustavo Thompson.

¿DE QUIÉN ES REALMENTE EDESAL?

La respuesta casi es obvia pero…

Hay historias que, cuando se las observa solamente desde el presente, parecen simples.

EDESAL distribuye electricidad en San Luis, cobra la tarifa y presta un servicio público bajo regulación provincial.

Pero cuando uno empieza a caminar hacia atrás y reconstruye su historia societaria, política y empresarial, aparece una trama mucho más interesante.

EDESAL nació de una decisión política tomada durante el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá.

Y décadas después terminó bajo el control de Rovella Carranza, una empresa profundamente ligada a la historia de la obra pública de San Luis y contratista durante gobiernos de los Rodríguez Saá con una historía interminable de favoritismos e infimas relaciones por no determinar otra cosa.

¿Casualidad? Puede ser.

¿Prueba de que EDESAL pertenece a los Rodríguez Saá?, lo piensan todos, nadie lo asegura.

Pero existen suficientes acontecimientos históricos como para formular una pregunta periodística que merece respuestas:

¿QUIÉN ESTÁ REALMENTE DETRÁS DE EDESAL?

La historia comienza hace más de tres décadas.

1992: ADOLFO ABRE LA PUERTA

Adolfo Rodríguez Saá gobernaba San Luis cuando la Provincia avanzó con la transformación y privatización del sistema eléctrico provincial.

La Ley Provincial 4.966, sancionada en 1992, constituyó una pieza fundamental de aquel proceso.

Poco después se produjo un acontecimiento extraordinario por su dimensión temporal.

El 2 de marzo de 1993 se otorgó la concesión y EDESAL comenzó a operar al día siguiente.

Pero no se trataba de una concesión común.

ERA POR 95 AÑOS.

Una decisión adoptada por aquella generación política condicionaba así la distribución eléctrica de San Luis durante prácticamente un siglo.

Si se mantiene el esquema contractual original, estamos hablando de un horizonte que llega aproximadamente hasta 2088.

San Luis cambió.

Pasaron gobernadores.

Nacieron nuevas generaciones.

Cambió completamente la tecnología.

Llegó internet.

Cambió el mundo.

Pero aquella concesión continuó.

¿CUÁNTO SE PAGÓ?

Documentación pública nacional sobre los procesos de privatización registra un valor de aproximadamente 18,5 millones de pesos/dólares de la época para EDESAL.

A cambio se ingresaba a un negocio extraordinariamente particular: la distribución de electricidad dentro de una provincia y una concesión de larguísima duración.

Entonces aparece la primera pregunta que San Luis debería volver a formular más de treinta años después:

¿FUE UN BUEN NEGOCIO PARA LOS SANLUISEÑOS?

Pero inmediatamente aparece otra.

¿Quiénes fueron los beneficiarios originales?

APARECE EXXEL

La documentación de la época identifica al Exxel Group como protagonista central del consorcio privado que desembarcó en la distribución eléctrica puntana.

También participaba la española Unión Fenosa y existía un porcentaje destinado al Programa de Propiedad Participada.

Dentro de aquella estructura aparece un nombre fundamental para comprender la historia:

COMPAÑÍA ELÉCTRICA SAN LUIS S.A.

Con el tiempo esa sociedad llegó a concentrar aproximadamente el 95% del capital de EDESAL, sumando acciones Clase A y B.

¿Quiénes estaban verdaderamente detrás de aquella estructura?

La pregunta no es nueva.

EN 1997 YA HABÍA SOSPECHAS

Solamente cuatro años después de la privatización, la relación entre el grupo adjudicatario y el poder político de San Luis ya era objeto de controversia pública.

El diario La Nación publicó el 24 de diciembre de 1997 una investigación cuyo título hablaba por sí mismo:

“RELACIONAN AL GRUPO EXXEL CON RODRÍGUEZ SAÁ”

La publicación recogía denuncias formuladas por el entonces diputado provincial Juan José Laborda Ibarra.

Aquellas eran denuncias políticas y periodísticas, no prueba judicial de que Adolfo Rodríguez Saá fuera propietario de EDESAL.

La diferencia es fundamental.

Pero también resulta imposible ignorar que las sospechas alrededor de la composición empresaria de la privatización aparecieron apenas unos años después de realizada.

Entre las sociedades mencionadas entonces figuraban estructuras relacionadas con Exxel y hasta una sociedad vinculada a Islas Caimán.

Más de treinta años después, aquella pregunta merece ser revisitada con documentación y sin prejuicios.

EXXEL SE VA, EDESAL SIGUE

Posteriormente comenzaron las transformaciones empresariales.

Exxel salió del negocio eléctrico.

EDESAL atravesó diferentes estructuras societarias hasta terminar integrada dentro del universo de EMDERSA.

Los nombres cambiaban.

Los accionistas cambiaban.

Las sociedades controlantes cambiaban.

Pero la concesión continuaba.

Hasta que llegamos a otro capítulo fundamental de esta historia.

2011: APARECE UN NOMBRE MUY CONOCIDO EN SAN LUIS

ROVELLA CARRANZA.

En septiembre de 2011 fue aceptada una oferta de Rovella Carranza para adquirir el control de EDESAL.

La operación terminó perfeccionándose societariamente posteriormente mediante EDESAL Holding.

Documentación vinculada a la operación ubicó el monto alrededor de los US$26,7 millones, además de compromisos financieros asociados.

Y acá la historia cambia completamente de color político.

Porque Rovella Carranza no era una empresa desconocida para San Luis.

Todo lo contrario.

DE LA OBRA PÚBLICA AL NEGOCIO ELÉCTRICO

Rovella Carranza fue durante décadas una de las grandes protagonistas de la obra pública puntana.

Su nombre aparece vinculado a importantes emprendimientos ejecutados durante administraciones provinciales de los Rodríguez Saá.

Carreteras.

Infraestructura.

Grandes obras.

Contratos millonarios.

Y posteriormente proyectos emblemáticos como La Pedrera, durante el gobierno de Alberto Rodríguez Saá, donde Rovella Carranza participó junto con otras compañías.

Esto tampoco demuestra que Rovella Carranza pertenezca a los Rodríguez Saá.

Hay que repetirlo porque una investigación seria debe separar documentos de sospechas.

Pero genera una situación extraordinariamente interesante:

UNA EMPRESA CON UNA EXTENSA RELACIÓN CONTRACTUAL CON EL ESTADO PROVINCIAL TERMINÓ CONTROLANDO LA DISTRIBUIDORA ELÉCTRICA DE SAN LUIS.

Y no cualquier distribuidora.

La misma cuya concesión había nacido durante el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá.

EL CÍRCULO QUE INVITA A PREGUNTAR

Miremos solamente la cronología.

1992: Adolfo Rodríguez Saá impulsa el marco de privatización.

1993: EDESAL recibe una concesión extraordinaria de 95 años.

1993: desembarca el consorcio privado encabezado por Exxel.

1997: aparecen públicamente denuncias sobre supuestos vínculos entre aquel universo empresario y el poder político puntano.

Años posteriores: EDESAL cambia de estructuras y propietarios.

2011/2012: Rovella Carranza adquiere el control de EDESAL.

Y Rovella Carranza era simultáneamente uno de los nombres más conocidos dentro de la obra pública provincial.

Por eso la pregunta ya no parece caprichosa:

¿DE QUIÉN ES REALMENTE EDESAL?

LO QUE PODEMOS AFIRMAR Y LO QUE TODAVÍA NO

Esta investigación no encontró hasta el momento documentación societaria que permita afirmar que Adolfo Rodríguez Saá, Alberto Rodríguez Saá o miembros de su familia sean accionistas de EDESAL.

Decir hoy que “EDESAL es de los Rodríguez Saá” sería transformar una hipótesis en un hecho sin tener todavía la prueba necesaria.

Pero también sería periodísticamente irresponsable ignorar la historia.

Porque existen hechos documentables que justifican profundizar:

EDESAL nació de una privatización provincial durante el gobierno de Adolfo.

La concesión fue otorgada por 95 años.

Hubo cuestionamientos públicos sobre aquella privatización desde los años noventa.

La empresa atravesó sucesivos cambios societarios.

Y finalmente terminó controlada por Rovella Carranza, protagonista histórica de numerosos contratos de obra pública de la Provincia.

Eso merece investigación.

No sentencia.

Investigación.

LA PREGUNTA QUE SAN LUIS NUNCA TERMINÓ DE CONTESTAR

Quizás durante demasiado tiempo los puntanos discutimos cuánto cuesta la electricidad sin preguntarnos suficientemente por la historia del negocio eléctrico.

Quién tomó las decisiones.

Quién ganó las licitaciones.

Quién aportó el dinero.

Quién vendió.

Quién compró.

Quién financió las adquisiciones.

Quiénes fueron los directores de cada sociedad.

Qué relaciones existieron entre empresarios y funcionarios.

Y, fundamentalmente:

¿QUIÉNES FUERON LOS BENEFICIARIOS ECONÓMICOS FINALES DE UNA CONCESIÓN QUE ATRAVIESA GENERACIONES?

Porque hay una enorme diferencia entre sospechar y demostrar.

Y precisamente por eso hay que seguir investigando.

EDESAL puede no tener absolutamente ninguna participación patrimonial de los Rodríguez Saá.

Pero después de reconstruir su historia, la pregunta ya está instalada y merece una respuesta documental definitiva:

¿EDESAL ES SOLAMENTE ROVELLA CARRANZA O DETRÁS DE SU HISTORIA EXISTE ALGO MÁS?

La respuesta no debe surgir de rumores.

Debe salir de los balances, libros de accionistas, expedientes de privatización, sociedades controlantes, transferencias accionarias y registros públicos.

Esta historia recién empieza como la de ECOGAS.

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