EL NUEVO GESTO DE MAXI FRONTERA: LA PALABRA TAMBIÉN SE DEMUESTRA CUANDO HAY PROBLEMAS

EL NUEVO GESTO DE MAXI FRONTERA: LA PALABRA TAMBIÉN SE DEMUESTRA CUANDO HAY PROBLEMAS

Por Gustavo Thompson.

Durante la visita del gobernador Claudio Poggi a Villa Mercedes hubo trabajadores que reclamaron por empleo.

Maximiliano Frontera eligió no correrse de la escena ni tomar distancia del Gobernador.

Permaneció a su lado.

Un gesto sencillo en apariencia, pero cargado de significado político.

Hay fotografías políticas que se preparan.

Hay otras que simplemente ocurren.

Y muchas veces son estas últimas las que mejor explican el carácter de un dirigente.

Este jueves, durante la presencia del gobernador Claudio Poggi en Villa Mercedes, apareció una escena incómoda pero absolutamente legítima: trabajadores vinculados a la construcción reclamaron por la falta de empleo.

No era precisamente el momento más sencillo para estar al lado del Gobernador.

Y Maximiliano Frontera se quedó.

No buscó otra actividad.

No tomó distancia.

No intentó transformar una dificultad en una oportunidad para diferenciarse.

Permaneció junto a Poggi y sostuvo públicamente una idea que viene defendiendo desde hace tiempo: Provincia y Municipio tienen la responsabilidad de trabajar juntos, aun cuando provengan de historias políticas diferentes.

Ese puede haber sido el verdadero acontecimiento político de la jornada.

UNA FORMA DISTINTA DE ENTENDER LA POLÍTICA

Durante demasiado tiempo la política argentina acostumbró a sus dirigentes a compartir los éxitos y tercerizar los problemas.

Cuando llega una obra aparecen todos. Cuando aparece un conflicto, comienza la búsqueda de responsables.

Frontera hizo otra cosa.

Su permanencia junto al Gobernador frente a un reclamo laboral puede interpretarse como una señal de responsabilidad institucional: si existe un acuerdo para trabajar conjuntamente por Villa Mercedes, ese entendimiento no puede funcionar solamente cuando hay inauguraciones, anuncios o fotografías favorables.

También debe sostenerse cuando aparecen dificultades.

Eso es lo que vuelve significativo el gesto.

Porque la verdadera fortaleza de un acuerdo político no se mide durante los aplausos; se mide cuando aparecen los problemas.

NO ERA SU PROTESTA, PERO ERA SU CIUDAD

Frontera podría haber elegido una salida políticamente cómoda.

Podría haber considerado que el reclamo estaba dirigido al Gobierno provincial y mantenerse al margen.

Pero existe una diferencia enorme entre preguntarse “¿a quién corresponde este problema?” y preguntarse “¿cómo ayudamos a resolverlo?”.

Villa Mercedes es la ciudad que gobierna.

Los trabajadores que necesitan empleo son mercedinos.

Y cuando un vecino atraviesa una dificultad, las fronteras administrativas entre Municipio, Provincia y Nación importan bastante menos que las soluciones.

Allí aparece quizás una característica de esta nueva etapa política: menos discusión sobre jurisdicciones y más responsabilidad compartida sobre los resultados.

FRONTERA NO NECESITA SER POGGI PARA CAMINAR CON POGGI

Y aquí aparece otro elemento importante.

Acompañar institucionalmente al Gobernador no significa desaparecer políticamente detrás de él.

Frontera conserva su identidad, su pertenencia y su construcción territorial.

Poggi conserva las suyas.

Precisamente por eso adquiere mayor valor que puedan caminar juntos.

La política madura comienza cuando dos dirigentes comprenden que no necesitan pensar exactamente igual para trabajar por la misma comunidad.

La sociedad está cansada de dirigentes que convierten cualquier diferencia en una guerra como lo hacen los octogenarios.

Frontera parece haber comprendido algo mucho más contemporáneo: se puede competir sin destruirse, disentir sin convertirse en enemigos y acordar sin renunciar a la propia identidad.

DEL ACUERDO INSTITUCIONAL A UNA CULTURA POLÍTICA

Lo que empezó como una relación institucional entre el Gobernador y el Intendente comienza a mostrar características más profundas.

Ya no alcanza con observar cuántas obras realizan juntos.

Hay que mirar cómo reaccionan cuando aparece una dificultad.

Y lo sucedido durante esta visita deja una fotografía interesante.

Había trabajadores reclamando.

Había una demanda concreta.

Había tensión.

Y los dos principales responsables institucionales permanecieron allí pusieron la cara.

Frontera, además, volvió a reivindicar la obra pública como generadora de empleo y defendió la continuidad del trabajo conjunto entre Provincia y Municipio.

Ese mensaje tiene un destinatario que excede ampliamente a Poggi.

Está dirigido a toda la dirigencia política de San Luis.

LA LEALTAD INSTITUCIONAL NO ES OBEDIENCIA

Existe además una palabra que la vieja política utilizó hasta deformarla: lealtad es tener palabra y respeto.

Durante décadas se confundió lealtad con obediencia personal.

Pero existe otra forma mucho más republicana de entenderla.

La lealtad institucional consiste en respetar los acuerdos, sostener la palabra y no abandonar al otro ante la primera dificultad.

Eso no significa callar diferencias.

Significa no utilizar cada problema como una oportunidad para destruir al circunstancial compañero de camino.

Y quizás allí radique el valor político de lo sucedido.

Frontera no necesitó pronunciar un gran discurso.

Alcanzó con no moverse.

UNA FOTO QUE PUEDE DECIR MUCHO HACIA 2027

San Luis está entrando lentamente en una discusión generacional y política que inevitablemente desembocará en 2027.

Habrá candidaturas, estrategias, acuerdos y diferencias.

Pero antes de todo eso existe algo mucho más importante: demostrar capacidad para gobernar.

Poggi necesita que Villa Mercedes crezca.

Frontera necesita que la Provincia funcione.

Y Villa Mercedes necesita que ambos entiendan que ningún vecino debería pagar el precio de sus diferencias partidarias.

Por eso la escena de hoy merece ser observada con atención.

Porque mientras algunos todavía conciben la política como una sucesión interminable de peleas, acusaciones y rupturas, Frontera parece ensayar otro camino: construir poder a partir de la previsibilidad, el diálogo y la responsabilidad.

No sabemos todavía cómo terminará políticamente esta historia.

Pero sí sabemos algo.

Cuando aparecieron trabajadores reclamando empleo y el momento dejó de ser cómodo, Maxi Frontera no buscó la puerta de salida.

Se quedó al lado del Gobernador.

Y algunas veces, en política, quedarse dice mucho más que hablar.

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