CLAUDIO POGGI FRENTE A REUNIONES MASIVAS Y TODAVÍA NO ESTÁ EN CAMPAÑA

CLAUDIO POGGI FRENTE A REUNIONES MASIVAS Y TODAVÍA NO ESTÁ EN CAMPAÑA

Por Gustavo Thompson.

Cerca de 18.000 personas en San Luis capital y Villa Mercedes.

Mientras Poggi llena anfiteatros con emprendedores, Alberto y Adolfo Rodríguez Saá buscan recuperar protagonismo mediante actos políticos de otros tiempos.

EL PRESENTE CONTRA EL PASADO.

Una diferencia de escala que abre un debate sobre la capacidad de convocatoria de cada sector.

La política de San Luis acaba de mostrar dos fotografías muy diferentes.

Claudio Poggi reunió a más de 10.000 personas en el Parque IV Centenario de San Luis capital y a cerca de 8.000 en el Parque La Pedrera de Villa Mercedes.

Dos convocatorias vinculadas a capacitación y créditos para emprendedores, sin que haya comenzado formalmente la campaña electoral.

Cerca de 18.000 personas en dos encuentros.

Un volumen de participación que merece un análisis político.

Del otro lado aparecen Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, dos exgobernadores que intentan reconstruir sus espacios con vistas a 2027.

Alberto encabezó en septiembre un acto en la sede del Partido Justicialista que reunió a cientos de personas, según la cobertura periodística. Adolfo también desarrolla actividades políticas y manifestó su intención de competir nuevamente por la Gobernación.

La comparación muestra una diferencia evidente entre los formatos y las dimensiones de las convocatorias recientes.

Pero también exige una precisión: no es lo mismo reunir beneficiarios potenciales de un programa estatal que convocar militantes a un acto partidario.

EL PODER DE CONVOCATORIA Y LA VENTAJA DE GOBERNAR

Poggi dispone hoy de herramientas que los hermanos Rodríguez Saá conocen perfectamente: presupuesto, programas públicos, estructura territorial y capacidad de comunicación institucional.

Los exgobernadores utilizaron durante sus administraciones mecanismos similares de presencia territorial, anuncios de obras, entrega de beneficios y encuentros con ciudadanos.

Por eso, cualquier cuestionamiento a la utilización política de los actos de gestión debería aplicar el mismo criterio a las administraciones anteriores y a la actual.

Lo que antes era presentado como cercanía del Gobierno con la gente no puede convertirse automáticamente en una práctica cuestionable solamente porque cambió quien ocupa el poder.

La discusión legítima no pasa por prohibir que un gobernador encabece actos multitudinarios.

Pasa por garantizar que los programas sean transparentes, que el acceso no dependa de preferencias partidarias y que los recursos públicos no se confundan con los de una campaña electoral.

LA DIFERENCIA QUE DEJA 2027

Las recientes reuniones de Poggi reflejan una capacidad de convocatoria institucional de gran escala.

Los Rodríguez Saá, por su parte, enfrentan el desafío de reconstruir sus organizaciones políticas fuera del Ejecutivo provincial y en medio de un distanciamiento que continúa siendo público.

La magnitud de las reuniones de emprendedores no permite anticipar resultados electorales.

Los asistentes acudieron por oportunidades de capacitación y financiamiento, no necesariamente para expresar respaldo partidario.

Sin embargo, el contraste plantea un interrogante relevante para la oposición: ¿cómo transformar sus actuales reuniones políticas en una participación territorial de mayor alcance?

Ese desafío no se resuelve únicamente con discursos, nostalgia o cuestionamientos al Gobierno.

Requiere organización, propuestas y capacidad de conectar con las demandas de la sociedad, fundamentalmente, saber limpiarse de un pasado tremendamente viciado de corrupción.

LA FOTOGRAFÍA DEL PRESENTE

Poggi reúne miles de personas alrededor de programas productivos.

Alberto y Adolfo Rodríguez Saá intentan reorganizar sus respectivos espacios políticos.

Son convocatorias de naturaleza distinta, pero ambas forman parte del escenario público que precede a las elecciones de 2027.

Lo que hoy hace Poggi lo hacían los hermanos Rodriguez Saá, no hay nada para sorprenderse.

La diferencia de escala es visible.

Su significado electoral, todavía está por demostrarse.

Y hay una conclusión que atraviesa a todos los protagonistas: quienes gobernaron San Luis durante décadas conocen mejor que nadie el valor político de los actos institucionales multitudinarios.

Hoy esa herramienta está en manos de Claudio Poggi.

Y todavía no comenzó formalmente la campaña.

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