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Por Gustavo Thompson.
El analista político internacional Walter Magallanes propone una hipótesis provocadora: Alberto y Adolfo Rodríguez Saá podrían estar recorriendo —de manera deliberada o simplemente por la dinámica de los acontecimientos— una estructura narrativa semejante al “Camino del Héroe”. Ruptura, llamados a la unidad, rechazos, una causa superior y, eventualmente, reconciliación.
La teoría merece atención.
Pero existe una dificultad formidable: antes de presentarse como quienes vienen a rescatar a San Luis, los hermanos deberán explicar por qué una sociedad que ya conoció largamente su poder debería volver a confiar en ellos.
Hay análisis políticos que explican lo que pasó.
Los más interesantes intentan descubrir qué puede pasar después.
Walter Magallanes, consultor y analista político radicado en Europa, puso sobre la mesa una hipótesis que merece ser estudiada con atención de cara al proceso electoral de San Luis hacia 2027.
Su planteo parte de una estructura narrativa universalmente conocida: el Camino del Héroe.
Magallanes observa los movimientos recientes de Alberto y Adolfo Rodríguez Saá y encuentra una secuencia sugestiva: dos hermanos separados, llamados cruzados a la unidad, rechazos iniciales, una posible causa superior que comienza a emerger y la posibilidad futura de una reconciliación presentada no como conveniencia electoral, sino como sacrificio por San Luis.
La hipótesis es inteligente.
Pero nosotros agregamos una advertencia:
LOS RODRÍGUEZ SAÁ TODAVÍA NO SON LOS HÉROES DE ESTA HISTORIA.
Y convertirse en ellos será muchísimo más difícil que sacarse una fotografía juntos.
MAGALLANES MIRA UNA PELÍCULA DONDE OTROS VEN FOTOGRAFÍAS
Éste es probablemente el principal mérito de su análisis.
Mientras buena parte de la política observa declaraciones aisladas de Alberto y Adolfo, Magallanes intenta ordenarlas dentro de una secuencia.
Primero reaparecieron separadamente.
Después Adolfo habló de unidad.
Alberto inicialmente rechazó esa posibilidad.
Posteriormente surgieron nuevos llamados y nuevas resistencias.
Ahora las posiciones parecen comenzar a flexibilizarse.
Para Magallanes, todo esto puede estar preparando el terreno para que una eventual reconciliación tenga un significado mucho mayor.
Porque para que exista una reconciliación épica, primero debe existir una ruptura suficientemente profunda.
Sin distancia no hay regreso.
Sin conflicto no hay reconciliación.
Sin caída no existe resurrección.
Villa Mercedes lo observa parece que San Luis Capital no.
AHORA FALTA UNA CAUSA SUPERIOR
Aquí aparece posiblemente la parte más sofisticada de la hipótesis.
Una eventual unión entre Alberto y Adolfo tiene un enorme problema comunicacional.
Si mañana simplemente aparecen abrazados, buena parte de la sociedad podría interpretar:
“Se juntaron porque quieren recuperar el poder.”
Necesitan otra explicación.
Necesitan una causa capaz de colocarse por encima de sus diferencias personales.
Y Magallanes observa que esa causa podría comenzar a construirse alrededor de la situación económica de los puntanos.
Endeudamiento familiar.
Pérdida de poder adquisitivo.
Salarios.
Empleados públicos.
Trabajo.
Dificultades económicas.
Y allí aparece una frase de Alberto con enorme potencial narrativo:
“UN PUEBLO ENDEUDADO NO ES UN PUEBLO LIBRE.”
TIMBRE POGGI…
No es una frase menor.
Porque introduce una disputa política mucho más profunda.
No combate directamente la palabra preferida de Javier Milei.
Intenta apropiársela.
La discusión pasaría entonces de libertad versus Estado a otra pregunta:
¿puede considerarse verdaderamente libre una familia que vive permanentemente endeudada?
Si esa idea encuentra respaldo en datos y conecta con experiencias reales de los puntanos, puede transformarse en una herramienta política importante.
EL PROBLEMA: EL HÉROE TAMBIÉN NECESITA REDENCIÓN
Y acá incorporamos nuestra diferencia con la hipótesis de Magallanes.
Alberto y Adolfo no llegan a esta historia desde afuera.
No son dos dirigentes desconocidos que descubrieron los problemas de San Luis y decidieron enfrentarlos.
Son protagonistas centrales de más de cuatro décadas de historia política provincial.
Gobernaron.
Condujeron.
Decidieron.
Construyeron poder.
Se enfrentaron.
Se reconciliaron en otros momentos.
Volvieron a enfrentarse.
Por eso no alcanza con que ambos digan:
“San Luis está por encima de nuestras diferencias.”
Existe una pregunta anterior:
¿POR QUÉ AHORA?
Y una todavía más incómoda:
¿POR QUÉ USTEDES OTRA VEZ?
Ésa puede convertirse en la verdadera prueba del Camino del Héroe puntano.
LA FOTO QUE TODOS DEBERÍAMOS ESPERAR
Magallanes sostiene que todavía no ocurrió el verdadero “cruce del umbral”.
Coincidimos.
Ese momento llegará cuando suceda algo difícil de deshacer.
Puede ser una reunión.
Una fotografía.
Un documento conjunto.
Un acto.
Una conferencia.
O una causa provincial alrededor de la cual ambos decidan aparecer juntos.
Hasta ese instante la historia continúa siendo:
ADOLFO vs. ALBERTO.
Después podría transformarse en:
ADOLFO + ALBERTO vs. EL PROBLEMA DE SAN LUIS.
Ese cambio sería enorme.
Porque trasladaría el conflicto.
El adversario dejaría de estar dentro de la familia Rodríguez Saá y comenzaría a buscarse afuera.
Y ENTONCES APARECERÁ POGGI
Una eventual estrategia podría intentar asociar políticamente tres elementos:
Milei → modelo nacional.
Poggi → expresión provincial de ese rumbo.
Deterioro económico → consecuencia que experimentan los puntanos.
Será necesario demostrar esas relaciones con datos y decisiones concretas; no alcanza con enunciarlas.
Pero narrativamente el camino está disponible.
Los hermanos podrían intentar dejar de aparecer como dos dirigentes enfrentados por cuestiones personales para presentarse como dos veteranos adversarios que finalmente comprenden que existe algo más importante que ellos mismos.
Y allí podría comenzar el segundo acto de la película imaginada por Magallanes.
PERO POGGI TIENE UNA RESPUESTA MUY PODEROSA: EL FUTURO
El gobernador Claudio Poggi debería observar cuidadosamente esa construcción.
Porque confrontar permanentemente con los hermanos podría terminar ayudándolos a ocupar el lugar que buscan.
Si ellos quieren instalar:
“Nos reconciliamos para salvar San Luis”,
la respuesta políticamente más difícil de enfrentar quizás no sea discutir eternamente el pasado.
Podría ser:
“San Luis no necesita volver atrás.”
Gestión.
Obras.
Renovación.
Nuevas generaciones.
Resultados.
Futuro.
Y aquí aparece inevitablemente Maximiliano Frontera.
FRONTERA ALTERA EL CAMINO DEL HÉROE
Una fotografía de Alberto y Adolfo nuevamente juntos puede generar dos emociones completamente diferentes.
Para algunos:
“Volvió la unidad.”
Para otros:
“Quiere volver el pasado.”
Ahí estará una de las grandes PULSEADAS políticas, Y QUIÉN MANEJE MEJOR EL RELATO
Porque enfrente puede aparecer una fotografía exactamente inversa:
Poggi + Frontera.
Un Gobernador y un intendente provenientes de historias políticas diferentes que decidieron trabajar juntos.
Uno representa experiencia provincial.
El otro aporta territorialidad mercedina y renovación generacional.
Eso permite construir un contra-relato demoledoramente sencillo:
“ELLOS SE UNIERON PARA VOLVER. NOSOTROS NOS UNIMOS PARA AVANZAR.”
Será el electorado, naturalmente, quien determine cuál de esas interpretaciones resulta convincente.
LA CAVERNA DE LOS HERMANOS TIENE UN SOLO NOMBRE: PODER
Magallanes también señala correctamente dónde podría fracasar toda la operación.
No necesariamente frente a Poggi.
Dentro de la propia reconciliación.
¿Quién conduce?
¿Quién será candidato?
¿Quién acompaña?
¿Quién cede?
¿Alberto detrás de Adolfo?
¿Adolfo detrás de Alberto?
¿O ambos detrás de alguien nuevo?
Ahí está la gran prueba.
Porque si después de construir una narrativa de sacrificio, unidad y amor por San Luis todo termina nuevamente en una discusión sobre cuál de los dos debe conducir, la épica puede desmoronarse en segundos.
EL MOVIMIENTO MÁS EXTRAORDINARIO SERÍA CORRERSE
Y acá llevamos la hipótesis de Magallanes un paso más adelante.
La reconciliación más difícil de enfrentar electoralmente quizás no sea:
Alberto + Adolfo y uno de ellos candidato.
Podría ser:
Alberto + Adolfo reconciliados, reconociendo errores y transfiriendo conjuntamente la conducción hacia una generación posterior.
Eso sí sería una transformación narrativa formidable.
Porque permitiría decir:
“No nos reconciliamos para volver nosotros.
Nos reconciliamos para que San Luis pueda construir algo nuevo.”
Ahí aparecería verdaderamente el sacrificio del héroe.
Renunciar al objeto que originó la disputa:
el poder.
POR ESO, ATENTOS
La hipótesis de Walter Magallanes merece seguimiento.
No porque sepamos que exista una estrategia diseñada de esta manera —no tenemos elementos para afirmarlo— sino porque establece una serie de acontecimientos que ahora podemos observar y contrastar.
Habrá que mirar las palabras.
Los intermediarios.
Los silencios.
Los dirigentes que cambien de posición.
La utilización de “unidad”.
La utilización de “libertad”.
La situación económica como argumento.
Y especialmente habrá que esperar la primera fotografía inequívoca de los hermanos juntos.
Si aparece precedida por una causa presentada como superior a ambos, Magallanes habrá anticipado una parte importante del relato.
Pero incluso entonces faltará resolver la pregunta fundamental.
Porque reconciliarse entre ellos puede ser relativamente sencillo.
Reconciliarse con una sociedad que decidió cambiar de gobierno será otra historia.
Alberto y Adolfo Rodríguez Saá pueden estar comenzando su último gran viaje político.
Pueden encontrar una causa.
Pueden reconciliarse.
Pueden construir aliados.
Incluso pueden intentar disputarle a Milei el significado de la palabra libertad y a Poggi la conducción del futuro provincial.
Pero para completar verdaderamente el Camino del Héroe tendrán que demostrar algo mucho más difícil:
QUE NO SE UNIERON PARA RECUPERAR EL PODER, SINO QUE ESTÁN DISPUESTOS A PERDER PODER PERSONAL PARA RECONSTRUIR SU PROYECTO.
Por eso el título no es una sentencia.
Es una advertencia.
ATENTOS: LOS RODRÍGUEZ SAÁ NO SON LOS HÉROES DE SAN LUIS TODAVÍA.
Y quizás la pregunta periodística más importante que dejó planteada Walter Magallanes no sea cuándo volverán a juntarse.
Es otra:
¿PARA QUIÉN SE ESTÁN RECONCILIANDO?