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Por Gustavo Thompson.
Boleto gratuito, Garrafa Social, Techo Social y ahora Canasta Social.
Mientras la Argentina atraviesa una economía que golpea directamente el bolsillo de las familias, Maximiliano Frontera parece haber elegido un camino distinto al de la política tradicional: menos especulación electoral, más gestión cotidiana.
Y mientras piensa la Villa Mercedes de las próximas décadas con la reforma de la Carta Orgánica, propone algo todavía más profundo: que por encima de las ideologías exista una identidad capaz de reunirnos a todos, el orgullo de ser mercedinos.
Hay momentos en los que gobernar significa administrar.
Y existen otros en los que gobernar significa comprender lo que está pasando en la casa del vecino.
Villa Mercedes atraviesa, como prácticamente todas las ciudades argentinas, las consecuencias de una situación económica nacional difícil.
El problema ya no se expresa solamente en las grandes estadísticas.
Se siente cuando hay que cargar la SUBE, comprar una garrafa, arreglar una vivienda o llenar la bolsa del supermercado.
Es allí donde comienza a entenderse el modelo político que está construyendo Maximiliano Frontera.
No desde un discurso.
Desde decisiones concretas.
Porque cuando se colocan sobre una misma mesa el Boleto Gratuito, la Garrafa Social, el Techo Social y ahora la Canasta Social, aparece algo que individualmente quizás no se alcanza a observar:
HAY UNA POLÍTICA DE CONTENCIÓN SOCIAL PENSADA DESDE VILLA MERCEDES.
Y hay, detrás de ella, una concepción determinada del municipio.
No un Estado que solamente cobra tasas, barre calles y cambia luminarias.
Un municipio que, cuando la economía nacional aprieta, intenta convertirse en la primera puerta que encuentra el vecino.
EL BOLETO GRATUITO: QUE ESTUDIAR, ENSEÑAR O SER JUBILADO NO SIGNIFIQUE PAGAR PARA MOVERSE
Villa Mercedes sostiene una política de boleto gratuito que en 2026 alcanza a estudiantes, docentes, jubilados y pensionados. En la apertura legislativa de este año, Frontera recordó que la ciudad desarrolla esta política desde 2021 y destacó la cooperación provincial para ampliar su alcance.
Detrás de una medida aparentemente vinculada al transporte existe una decisión social mucho mayor.
Un estudiante que no paga colectivo tiene una dificultad menos para estudiar.
Un docente tiene una ayuda concreta sobre su salario.
Un jubilado puede movilizarse sin que cada viaje represente otro pequeño golpe a su ingreso.
No es solamente transporte.
Es ingreso indirecto que permanece en el bolsillo del vecino.
LA GARRAFA SOCIAL: DONDE NO LLEGA LA RED, DEBE LLEGAR EL MUNICIPIO
Después aparece otra realidad.
No todas las familias de Villa Mercedes tienen gas natural.
Para quienes viven esa situación, una garrafa no es una comodidad: es cocinar, calefaccionarse y atravesar el invierno.
La Municipalidad mantiene durante 2026 la Garrafa Social, destinada particularmente a familias sin acceso a la red de gas natural y en situaciones de mayor vulnerabilidad. El programa viene recorriendo diferentes barrios de la ciudad.
Otra vez aparece la misma lógica:
ir hacia donde está el problema.
No esperar que el vecino encuentre al Estado.
Hacer que el Estado encuentre al vecino.
TECHO SOCIAL: 50 FAMILIAS Y UNA PALABRA QUE LO EXPLICA TODO
Hay políticas públicas que pueden medirse en millones.
Esta puede medirse en familias.
El Programa Techo Social acaba de alcanzar su techo número 50 en Villa Mercedes. La iniciativa municipal construye y coloca techos para familias que necesitan mejorar las condiciones de seguridad y protección de sus viviendas.
Cincuenta puede parecer simplemente un número.
Pero son cincuenta historias diferentes.
Cincuenta hogares.
Cincuenta familias para las cuales la lluvia se vive de otra manera.
Y probablemente allí esté una de las características más interesantes de la gestión Frontera:
HACER POLÍTICA SOCIAL SIN CONVERTIR CADA POLÍTICA SOCIAL EN UN DISCURSO GRANDILOCUENTE.
Resolver.
Seguir.
Y buscar al próximo vecino.
Y AHORA, LA CANASTA SOCIAL
Esta semana apareció una cuarta pieza.
La Canasta Social.
Y tiene una particularidad que merece ser destacada: no enfrenta al Estado con el sector privado.
Los junta.
La iniciativa surgió del trabajo entre la Municipalidad y la Cámara de Comercio de Villa Mercedes.
Los comercios adheridos conforman distintas canastas de productos esenciales buscando precios accesibles; las primeras opciones publicadas parten desde aproximadamente $10.900, y la primera etapa ya involucra distintos puntos de venta de la ciudad.
La idea tiene dos destinatarios simultáneos.
El vecino que necesita comprar más barato.
Y el comerciante mercedino que necesita vender.
Eso cambia completamente el concepto.
No es regalar alimentos.
No es reemplazar al comerciante.
No es crear una estructura municipal que compita con el privado.
Es sentar al municipio, al comerciante y al vecino del mismo lado de la mesa.
La propia información conocida sobre el origen de la propuesta señala que Frontera pidió al sector comercial encontrar una herramienta frente a la caída del consumo y las dificultades que atraviesan numerosas familias para llegar a fin de mes.
Ese detalle define mucho más que la canasta.
Define una forma de gobernar.
CUATRO POLÍTICAS, UNA MISMA IDEA
Miremos ahora el conjunto.
Boleto Gratuito: aliviar el costo de movilizarse.
Garrafa Social: ayudar con un servicio esencial donde no existe red.
Techo Social: resolver una necesidad elemental de vivienda.
Canasta Social: defender simultáneamente el bolsillo del vecino y las ventas del comerciante.
Son programas diferentes.
Pero tienen un denominador común:
EL DINERO QUE UNA FAMILIA NO GASTA EN UNA NECESIDAD BÁSICA PUEDE UTILIZARLO EN OTRA.
Ese es posiblemente el concepto económico más interesante detrás de estas políticas.
No solucionan la macroeconomía argentina.
Villa Mercedes no puede controlar el dólar.
No fija las tasas de interés.
No determina la inflación.
No maneja la política salarial nacional.
Pero un intendente sí puede preguntarse:
¿qué puedo hacer yo, desde mi ciudad, para que este momento sea un poco menos difícil para mis vecinos?
Y Frontera parece haber elegido responder esa pregunta con gestión.
MIENTRAS OTROS HABLAN DE 2027, FRONTERA HABLA DE VILLA MERCEDES
Hay además una característica política que empieza a distinguirlo.
Frontera está transitando su segundo mandato: gobierna desde diciembre de 2019 y fue reelegido en 2023.
Sin embargo, el eje público de estas últimas semanas no estuvo colocado en candidaturas.
Estuvo en gestión.
Canasta Social.
Techo Social.
Servicios.
Y ahora una discusión institucional muchísimo más profunda:
LA REFORMA DE LA CARTA ORGÁNICA.
Frontera confirmó que quiere comenzar a trabajar en la actualización de la norma fundamental de Villa Mercedes y anticipó una metodología que resulta políticamente significativa: convocar a legisladores, exlegisladores, exintendentes, instituciones y diferentes sectores de la sociedad para discutirla.
No debería ser la Carta Orgánica de Frontera.
Debería ser la Carta Orgánica de los mercedinos.
Y allí aparece quizás el desafío político más importante de esta etapa.
HACER DE LA IDENTIDAD MERCEDINA UNA POLÍTICA DE ESTADO
Villa Mercedes necesita comenzar a discutir algo que está incluso por encima de una elección.
¿Qué ciudad queremos dentro de veinte o treinta años?
¿Qué autonomía queremos?
¿Cómo participa el vecino?
¿Cómo protegemos nuestros recursos?
¿Cómo modernizamos el municipio?
¿Cómo ordenamos nuestras normas?
¿Cómo hacemos para que las grandes decisiones de Villa Mercedes no dependan permanentemente de las divisiones políticas provinciales o nacionales?
La respuesta puede comenzar por una palabra:
PERTENENCIA.
Antes de radicales, peronistas, libertarios, independientes o cualquier otra identidad política, existe algo que todos compartimos:
somos mercedinos.
Y una reforma de la Carta Orgánica construida alrededor de esa identidad podría convertirse en un enorme acuerdo generacional.
No borrar las diferencias.
Algo mucho más democrático:
aprender a construir aun teniendo diferencias.
UN INTENDENTE NO TIENE QUE PREGUNTAR A QUIÉN VOTASTE
Cuando una familia necesita un techo, su ideología no importa.
Cuando un jubilado sube al colectivo, no importa a quién votó.
Cuando una madre necesita una garrafa, no interesa a qué partido pertenece.
Y cuando una familia busca precios para llenar su mesa, tampoco.
Esa debería ser la esencia de un gobierno municipal.
LA CIUDAD ANTES QUE LA GRIETA.
Y quizás ahí esté apareciendo una construcción política bastante más poderosa que cualquier campaña electoral.
Porque existe una vieja manera de hacer política que consiste en gobernar pensando permanentemente en la próxima elección.
Y existe otra:
GOBERNAR DE TAL MANERA QUE LA PRÓXIMA ELECCIÓN SEA CONSECUENCIA DE LA GESTIÓN Y NO SU OBJETIVO.
Frontera parece estar intentando transitar ese segundo camino.
PRIMERO VILLA MERCEDES
La Argentina tendrá sus discusiones.
San Luis tendrá las suyas.
Vendrán elecciones, candidatos, alianzas, encuestas y campañas.
Pero Villa Mercedes necesita algo anterior a todo eso.
Necesita reconocerse.
Necesita recuperar la idea de que esta ciudad puede tener un proyecto propio.
Que puede modernizar su Carta Orgánica.
Que puede proteger a sus vecinos cuando la economía golpea.
Que puede acompañar al comerciante.
Que puede ayudar a estudiar.
Que puede acercar una garrafa.
Que puede construir un techo.
Que puede abaratar una mesa familiar.
Y que puede hacer todo eso sin preguntarle a nadie de qué partido es.
Eso también es autonomía.
No solamente la autonomía escrita en el artículo primero de una Carta Orgánica, que efectivamente define a Villa Mercedes como municipio autónomo.
La autonomía más importante es cultural:
SENTIR QUE VILLA MERCEDES PUEDE PENSARSE A SÍ MISMA.
Y allí Maximiliano Frontera tiene por delante una oportunidad histórica.
No la de convertirse en candidato a algo.
La de convertirse en el intendente que ayude a construir una identidad mercedina capaz de sobrevivir a cualquier intendente.
Porque los nombres pasan.
Los gobiernos terminan.
Las elecciones se ganan y se pierden.
Pero una ciudad queda.
Y si boleto, garrafa, techo y canasta representan el abrazo para atravesar el presente, la nueva Carta Orgánica puede representar el acuerdo para construir el futuro.
Ese podría ser el verdadero sentido de esta etapa:
GOBERNAR EL PRESENTE SIN DEJAR DE PENSAR LA VILLA MERCEDES DE LOS PRÓXIMOS 30 AÑOS.
Sin preguntar de dónde viene cada uno.
Sin exigir uniformidad política.
Sin dividir entre propios y ajenos.
Con una única condición para sentarse alrededor de la misma mesa:
QUERER A VILLA MERCEDES.
Porque posiblemente allí esté la construcción más profunda que puede dejar Maximiliano Frontera.
No una candidatura.
No una campaña.
Ni siquiera una elección.
UNA CIUDAD UNIDA POR ENCIMA DE SUS DIFERENCIAS.
Primero Villa Mercedes.
Segundo Villa Mercedes.
Y tercero, Villa Mercedes.