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Por Gustavo Thompson.
Los hermanos Rodríguez Saá protagonizan una singular competencia política rumbo a 2027.
Mientras Alberto oscila públicamente entre la Convención Constituyente y una eventual candidatura a gobernador, Adolfo multiplica sus recorridas por el interior provincial.
Chipiscú ya figura en su itinerario, según la información recibida por este medio.
Y aparece una pregunta cargada de ironía: ¿le faltará solamente Chosmes para completar el mapa del relato político del pasado?
Si pensara electoralmente no debería ir a esas localidades, eso si, se para en una escuela y promete que la va a abrir, tipico del poliítico setentista, llena de promesas y después, si llega, las cumple a su antojo, falta que vaya a Chosmes, se pare frente al Telo cerrado by dirá: Acá veniamos con mi amigo Luis Lusquiños, no dejamos titere con cabeza, eramos abanderados de la promiscuidad, si soy Gobernador p´rometo reabrir el Telo, no me pidan que lo use porque no funciono ni con un pure de viagra.
DOS HERMANOS, UN APELLIDO Y UNA DISPUTA QUE NO TERMINA
San Luis parece asistir a un nuevo capítulo de una historia que lleva más de cuatro décadas.
Los hermanos OCTOGENARIOS ridículamente vuelven a ocupar espacios de la discusión política provincial, aunque esta vez desde estrategias diferentes, con aspiraciones que pueden superponerse y una relación política que continúa marcada por las diferencias.
Adolfo recorre.
Alberto declara.
Adolfo visita localidades.
Alberto discute candidaturas.
Y ambos, con relatos absurdos que empalagan de mentiras, vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta que atraviesa al peronismo puntano: ¿quién representará finalmente el legado político de los Rodríguez Saá en 2027?
ALBERTO: DE LA CONSTITUYENTE A LA GOBERNACIÓN
En los últimos días, Alberto Rodríguez Saá protagonizó un movimiento discursivo que merece atención.
Primero anunció públicamente su intención de ser candidato a convencional constituyente para participar de la reforma de la Constitución provincial, lo dijo a boca de jarro en el programa de Bastias.
La declaración fue suficientemente explícita como para que distintos medios interpretaran que priorizaba esa elección por encima de una eventual candidatura a gobernador.
Sin embargo, sus posteriores declaraciones y la ausencia de una renuncia expresa a competir por la Gobernación mantienen abierta la incógnita.
No está confirmado que Alberto haya abandonado formalmente la primera candidatura ni que haya anunciado definitivamente la segunda.
Antes planificaban a años vista, hoy parece que el minuto a minuto los desconciert, un día dice una cosa y al otro lo desmiente.
Lo que sí aparece es una definición política pendiente.
¿Pretende conducir la oposición desde la Convención Constituyente?
¿O mantiene ambas alternativas abiertas mientras observa los movimientos de su hermano?
La respuesta importa porque no se trata solamente de una cuestión personal: está en juego la conducción de un sector importante de la oposición provincial.
Alberto no pretende ceder una cuota del pobre poder que le queda.
ADOLFO: LA POLÍTICA DE LOS KILÓMETROS
Mientras tanto, Adolfo Rodríguez Saá desarrolla una estrategia más visible en el territorio.
Desde hace meses multiplica recorridas, encuentros y apariciones públicas en distintas localidades.
Su actividad combina contacto con vecinos, evocaciones de sus gobiernos y críticas a la actual administración provincial.
Adolfo ya anunció su intención de competir por la Gobernación en 2027.
Y esa definición le permite organizar sus movimientos alrededor de un objetivo electoral explícito.
Según la información aportada a esta redacción, sus recorridas llegaron incluso a Chipiscú.
De allí surge la ironía política:
¡ADOLFO YA FUE A CHIPISCÚ, SOLO LE FALTA CHOSMES!
La expresión no pretende establecer un inventario literal de todas las localidades visitadas, sino retratar una forma de hacer política: recorrer hasta el último rincón posible para mantener vigente un apellido, una historia y una aspiración de regreso.
¿EL REY DEL RELATO DEL PASADO?
Hay una particularidad en el discurso de Adolfo.
Sus recorridas no solamente presentan una candidatura futura.
También recuperan permanentemente acontecimientos, obras y decisiones de sus administraciones.
Es una estrategia que busca conectar el presente con la memoria de sus años de gobierno.
Pero allí aparece una tensión interesante.
¿Hasta qué punto el recuerdo de una etapa de la historia provincial puede transformarse en una propuesta para los problemas actuales?
El desafío de Adolfo será explicar cómo sus experiencias anteriores se traducirían en soluciones para el San Luis de 2027.
Porque recorrer pueblos no es exactamente lo mismo que construir una propuesta de gobierno.
Y reivindicar el pasado tampoco equivale automáticamente a ofrecer un proyecto de futuro.
ALBERTO Y ADOLFO: ¿COMPETENCIA TERRITORIAL O DISPUTA POR EL LEGADO?
Alberto también desarrolla actividades políticas, reuniones partidarias y encuentros con militantes.
Por eso sería incorrecto afirmar que uno tiene presencia territorial y el otro carece de ella.
La diferencia observable está en el formato y el mensaje de sus respectivas estrategias.
Adolfo exhibe recorridas asociadas a una candidatura a gobernador ya anunciada.
Alberto mantiene una actividad más vinculada a la estructura partidaria, la oposición al gobierno provincial y la discusión constitucional, mientras su futuro electoral permanece sin una definición equivalente.
A esto se suma un elemento que profundiza la distancia entre ambos.
En declaraciones difundidas el 7 de octubre, Alberto se definió como líder de la oposición y llegó a sugerir que Adolfo podría ser candidato del espacio político de Poggi.
Una expresión significativa porque demuestra que la disputa no se limita a quién recorrerá más localidades.
Hay desconfianzas Alberto sentenció en una mesa chica que Adolfo opera para Poggi.
CHOSMES, EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE UNA IRONÍA
Chosmes es una pequeña localidad del interior sanluiseño.
En esta historia funciona como símbolo.
La imagen de Adolfo recorriendo hasta el último pueblo permite formular una pregunta que va mucho más allá de la geografía.
¿Puede una extensa recorrida territorial devolver centralidad política a quienes gobernaron la provincia durante décadas?
¿Puede Alberto conservar el liderazgo opositor sin resolver todavía cuál será su candidatura?
¿Y qué lugar tendrán las nuevas generaciones de dirigentes frente a dos figuras que siguen protagonizando la conversación política?
Son preguntas abiertas.
Los octogenarios pretenden aplastar otra generación y la intermedia le pone freno.
No existen datos suficientes para afirmar que las recorridas de uno se traduzcan en mayor apoyo electoral que las actividades del otro.
La respuesta, eventualmente, estará en la participación ciudadana, en las propuestas y en las urnas.
EL APELLIDO ES EL MISMO, PERO LOS CAMINOS SON DIFERENTES
La competencia entre Alberto y Adolfo Rodríguez Saá tiene algo de disputa familiar, algo de discusión partidaria y mucho de confrontación por la interpretación de la historia reciente de San Luis.
Dos octogenariuos, analógicos, setentistas egocentricos, les quita el sueño la abstención de poder y pretenden ir por todo.
Ambos fueron protagonistas fundamentales de una etapa que concluyó políticamente con el cambio de gobierno de 2023.
Ahora buscan distintos caminos para volver a ocupar un lugar central.
Adolfo apuesta a recorrer la provincia y a presentar su experiencia como argumento de campaña.
Alberto intenta sostener su papel de referente opositor mientras define el alcance de sus aspiraciones electorales.
Y en el medio aparece una provincia que deberá decidir no solamente quién quiere gobernarla, sino qué propuestas responden a sus necesidades actuales.
El interrogante final no es si Adolfo llegará a Chosmes.
Tampoco si Alberto terminará eligiendo entre gobernador y convencional constituyente.
La verdadera pregunta es si, después de recorrer tantos kilómetros y recordar tantos años de gobierno, los hermanos Rodríguez Saá, a los 80 años, conseguirán explicar qué San Luis diferente proponen construir.
Porque el territorio se puede recorrer.
La historia se puede contar.
Pero el futuro todavía hay que construirlo y a ambos les queda poco hilo en el carretel.