AGUILAR QUISO JUSTIFICAR SU AUSENCIA EN EL DESAFUERO DE BELTRÁN Y LEYES LE PUSO EL REGLAMENTO SOBRE LA MESA

AGUILAR QUISO JUSTIFICAR SU AUSENCIA EN EL DESAFUERO DE BELTRÁN Y LEYES LE PUSO EL REGLAMENTO SOBRE LA MESA

Por Gustavo Thompson.

Explota el bloque albertista en la Cámara, Araujo a punto de irse del bloque.

Walter Aguilar sostuvo que el día de una de las votaciones más delicadas del año estaba en Buenos Aires representando a la Cámara de Diputados. El problema es institucional: el artículo 32 del Reglamento establece quién representa a la Cámara y bajo qué condiciones. El episodio se produce, además, cuando el bloque peronista atraviesa desprendimientos y diferencias internas cada vez más visibles.

La ausencia de Walter Aguilar en la sesión donde se discutió el desafuero de Joaquín Beltrán no fue una ausencia cualquiera.

Ese día la Cámara necesitaba una mayoría especial.

El resultado quedó a un solo voto: 28 diputados acompañaron el allanamiento de los fueros, 9 votaron en contra y seis legisladores estuvieron ausentes, entre ellos Aguilar. Al no alcanzarse los dos tercios requeridos, el pedido terminó archivado.

Después llegó la explicación.

El bloque justicialista sostuvo públicamente que Aguilar  se encontraba en Buenos Aires cumpliendo una actividad oficial relacionada con la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y que lo hacían “representando formalmente a la Legislatura de San Luis”. El Diario de la República

Hasta ahí, una explicación política.

Pero ahora apareció el Reglamento.

EL ARTÍCULO 32 ES INCÓMODO PARA AGUILAR

El artículo que el presidente de la Cámara, Ramón Leyes, le recordó a Aguilar establece:

“La representación de la Honorable Cámara de Diputados, en los actos o ceremonias oficiales a que ésta fuera invitada a concurrir, la tendrá el Presidente de la misma, por sí o conjuntamente con los Diputados que sean designados por el Cuerpo.”

Y continúa con una definición todavía más terminante:

“Únicamente quien ejerce la Presidencia habla en nombre de la Honorable Cámara de Diputados…”

Ahí aparece la pregunta que Aguilar tiene que contestar.

¿Quién lo designó para representar a la Cámara?

Porque viajar a una actividad vinculada con la tarea legislativa es una cosa.

Participar como diputado es otra.

Y afirmar que se concurrió en representación de la Cámara de Diputados exige acreditar que esa representación fue conferida conforme al mecanismo previsto por el Reglamento.

No alcanza con decirlo después.

EL PROYECTO DE DECLARACIÓN NO RESUELVE ESA PREGUNTA

Según lo ocurrido en la sesión posterior, Aguilar volvió sobre la polémica y buscó reivindicar institucionalmente aquella actividad mediante un proyecto de declaración.

Pero un reconocimiento posterior de la importancia de una actividad no necesariamente prueba que, el día del viaje, existiera una designación previa del Cuerpo para representar a la Cámara.

Ésa es la cuestión de fondo.

Si existe esa autorización, Aguilar puede exhibirla y terminar rápidamente la discusión.

Si no existe, debería corregirse una afirmación fundamental: pudo haber concurrido como legislador, como integrante de determinado espacio o por una actividad relacionada con su función, pero eso no equivale automáticamente a haber representado formalmente a toda la Cámara.

Y ésa es precisamente la diferencia que introduce el artículo 32.

ADEMÁS, NO FALTÓ A CUALQUIER SESIÓN

El contexto hace que la explicación sea políticamente mucho más sensible.

Se estaba tratando el pedido judicial relacionado con Joaquín Beltrán en la investigación por presuntas irregularidades en el Molino Fénix.

Aguilar no estuvo.

Fernando Larroudé, Enzo Mirábile, Florencia Palacios y Carlos González D’Alessandro también estuvieron ausentes según las crónicas de aquella jornada.

Y faltó un voto para alcanzar la mayoría necesaria.

Por eso discutir qué estaba haciendo cada diputado ese día no es una cuestión menor.

PERO DETRÁS DE AGUILAR APARECE UN PROBLEMA TODAVÍA MAYOR: EL BLOQUE PERONISTA

La fotografía política empezó a cambiar inmediatamente después.

Sergio Dacuña dejó el bloque justicialista y constituyó su propio monobloque, “Por Pedernera”.

La salida fue informada formalmente después de las diferencias que ya venían manifestándose dentro de la bancada.

Y no era el primer síntoma.

Florencia Palacios ya se había apartado de la posición mayoritaria del bloque durante la discusión de la reforma constitucional.

Ahora aparecen nuevas diferencias alrededor de Aguilar y de Silvia Sosa Araujo.

Sobre la afirmación de que Sosa Araujo se considera actualmente un monobloque, no hay todavía documentación oficial de la Cámara que formalice esa separación, por lo que no corresponde presentarla como un hecho consumado. La Cámara sí continúa registrándola como diputada electa por Frente Justicialista.

Pero políticamente el cuadro merece atención.

DE TRECE A UNA BANCADA CADA VEZ MÁS DIFÍCIL DE ORDENAR

Al comenzar el período legislativo 2026, el Frente Unidad Justicialista aparecía integrado por trece diputados y presidido por Lucas Caymes. Entre ellos estaban Aguilar, Beltrán, Dacuña, Sosa Araujo, Palacios, Larroudé y Mirábile.

Dacuña ya se fue.

Palacios ya mostró autonomía en una votación clave.

Aguilar quedó en el centro de una discusión con la propia Presidencia de la Cámara.

Y Sosa Araujo mantiene posiciones díscolas y protagonismo propios dentro del recinto.

Por eso hablar de una posible “sangría” todavía es una interpretación política, no un hecho definitivamente consumado pero, si el r’io suena.

Los síntomas existen, los ventiló públicamente el mismo Aguilar.

EL PJ TIENE UN PROBLEMA QUE YA NO PUEDE ESCONDER

Lo más llamativo es que todo esto ocurre mientras la conducción partidaria habla públicamente de unidad.

Unidad hacia afuera.

Pero dificultades para mantener ordenada la propia bancada hacia adentro.

Ésa es la contradicción política.

Antes de discutir grandes reconciliaciones, candidaturas para 2027 o reconstrucciones provinciales, el peronismo puntano tendrá que explicar algo bastante más inmediato:

¿quién conduce realmente a sus diputados?

Porque un bloque político no se rompe solamente cuando alguien presenta formalmente una nota diciendo “me voy”.

También empieza a romperse cuando sus integrantes votan distinto en asuntos centrales, faltan a sesiones decisivas, construyen justificaciones individuales y comienzan a actuar con agendas políticas independientes.

Y AGUILAR QUEDÓ EN EL MEDIO DE ESA FOTOGRAFÍA

El diputado puede defender perfectamente la importancia de la actividad realizada en Buenos Aires.

Puede explicar por qué decidió concurrir.

Puede mostrar invitaciones.

Puede presentar proyectos reconociendo aquella actividad.

Pero hay una pregunta que permanece intacta:

¿QUIÉN LO DESIGNÓ PARA REPRESENTAR A LA CÁMARA DE DIPUTADOS?

Porque si la defensa consiste específicamente en afirmar que faltó al tratamiento del desafuero de Beltrán porque estaba “representando a la Cámara”, entonces la discusión deja de ser una cuestión de opinión.

Hay un Reglamento.

Hay un artículo 32.

Y hay un procedimiento.

Aguilar tiene la posibilidad más sencilla de despejarlo: mostrar el acto por el cual el Cuerpo lo designó para ejercer esa representación.

Si existe, la controversia cambia.

Si no existe, el intento de justificar políticamente aquella ausencia queda seriamente debilitado.

Y mientras Aguilar discute el significado de su viaje, el peronismo enfrenta un problema mucho más grande dentro del recinto:

Dacuña ya salió. Otros muestran autonomía. Las diferencias son públicas.

La pregunta ya no es solamente qué ocurrió el día del desafuero de Beltrán.

La pregunta que empieza a recorrer la Cámara es otra:

¿CUÁNTOS DIPUTADOS QUEDARÁN CUANDO TERMINE DE ORDENARSE LA INTERNA DEL PJ?

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