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Por Gustavo Thompson.
La salida de la empresa que prestaba el servicio abre una nueva etapa en la política de seguridad vial de Villa Mercedes.
El sistema de fotomultas, concebido para prevenir accidentes y salvar vidas, pasará a ser administrado directamente por la Municipalidad.
El desafío será garantizar su continuidad, transparencia y eficacia dándole al usuario todas las posibilidades de asumir el cambio cultural que significa cumnplir firmemente con las normas.
Villa Mercedes se encuentra ante un cambio importante en la administración de su sistema de fotomultas.
Según información confirmada a La Línea, la empresa vinculada a la prestación dejará de intervenir y el servicio pasará a la órbita directa del Municipio.
La novedad representa un cambio en el esquema de gestión de una herramienta que, desde su implementación, generó expectativas por su capacidad preventiva y también controversias por las condiciones económicas del convenio.
Hay una distinción fundamental: lo que termina es una modalidad de prestación del servicio, no la necesidad de controlar el tránsito ni de prevenir accidentes.
LA PREVENCIÓN DEBE ESTAR POR ENCIMA DE LA RECAUDACIÓN
Las fotomultas no deben entenderse solamente como cámaras destinadas a detectar infracciones.
Su verdadero sentido es modificar conductas peligrosas, reducir la velocidad en sectores críticos, evitar cruces con semáforos en rojo y proteger a peatones, motociclistas y automovilistas.
Detrás de cada siniestro vial puede haber una familia destruida, una discapacidad permanente o una vida perdida.
Por eso, el control tecnológico constituye una herramienta que puede contribuir a la seguridad vial cuando está acompañado por señalización adecuada, educación, controles confiables y políticas sostenidas de prevención.
La propia Municipalidad defendió desde el comienzo ese principio: el objetivo declarado era salvar vidas, no recaudar dinero.
Y ese compromiso debe mantenerse más allá de quién administre las cámaras.
EL PROBLEMA CON LA EMPRESA Y EL CAMBIO DE ADMINISTRACIÓN
El sistema se implementó mediante un convenio con CECAITRA, la Cámara de Empresas de Control y Administración de Infracciones de Tránsito de la República Argentina.
Uno de los puntos que despertó cuestionamientos fue el esquema económico: según las condiciones difundidas públicamente, el 50% de lo recaudado correspondía a CECAITRA y el otro 50% a la Municipalidad.
Ese reparto generó reclamos y pedidos de información sobre los montos cobrados, los costos del servicio y el destino de los recursos.
Ahora, con la salida de la empresa y el traspaso de la prestación al Municipio, se abre una oportunidad para revisar el modelo de funcionamiento y establecer reglas claras.
Las razones administrativas o contractuales específicas que motivaron la desvinculación todavía requieren documentación pública.
Será importante conocer los términos de la finalización del convenio y cómo se realizará la transición que, seguramente, pasará por el HCD.
La administración directa también deberá demostrar que puede sostener la tecnología, el mantenimiento, la calibración de los equipos y la legalidad de las infracciones.
UN SISTEMA QUE YA TUVO IMPACTO EN LA CIUDAD
En agosto de este año se informó que el sistema había generado aproximadamente 4.000 actas, luego de una etapa inicial de advertencias.
Desde el Municipio también se comunicaron mejoras en algunos indicadores de siniestralidad, particularmente en accidentes durante los fines de semana y en casos graves de motociclistas.
Esos resultados merecen ser analizados y comparados con estadísticas oficiales, porque la eficacia de una política pública no se mide por la cantidad de multas emitidas, sino por los accidentes que logra evitar.
Si las cámaras contribuyen a reducir las conductas de riesgo, el beneficio debe reflejarse en vidas protegidas y mayor seguridad para todos.
UNA NUEVA RESPONSABILIDAD PARA LA MUNICIPALIDAD
La decisión de asumir directamente el servicio coloca a la administración municipal frente a nuevas responsabilidades.
Deberá garantizar la continuidad operativa, explicar cómo se administrarán los fondos, preservar el derecho de defensa de los conductores y asegurar que los dispositivos cumplan todas las exigencias técnicas y legales.
También será necesario informar qué sucederá con las multas ya emitidas, cómo se resolverán los expedientes pendientes y desde qué fecha comenzará formalmente la nueva modalidad.
La transparencia será determinante para recuperar o fortalecer la confianza de los vecinos.
SALVAR VIDAS, EL OBJETIVO QUE NO PUEDE CAMBIAR
Villa Mercedes necesita una política de seguridad vial que trascienda empresas, convenios y discusiones económicas.
El control del tránsito no puede desaparecer por una controversia contractual.
Pero tampoco puede transformarse en un mecanismo cuya eficacia se mida exclusivamente por su recaudación.
La nueva etapa deberá demostrar que es posible combinar tecnología, prevención, responsabilidad pública y transparencia.
La empresa se va.
El Municipio asume.
La responsabilidad de prevenir accidentes continúa.
Porque, al final, el verdadero éxito de las fotomultas no será cuánto dinero ingrese a las arcas municipales, sino cuántas vidas puedan salvarse en las calles de Villa Mercedes.