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Por Gustavo Thompson.
El exsenador y exdirigente de SMATA reapareció escupiendo para arriba atacando a Poggi y a Frontera.
Pero su propio pasado político y judicial obliga a una pregunta:
¿Rosendo olvidó cómo terminó su historia cuando formaba parte del poder provincial?
Hay comentarios políticos que podrían pasar inadvertidos si no fuera por quién los escribe.
Ariel Rosendo reapareció en las redes cuestionando duramente la realidad de San Luis y Villa Mercedes.
En el comentario que llegó a nuestra redacción escribió:
“Milei=Poggi=Frontera. Es lo peor que le pudo pasar a San Luis”.
Rosendo habla de pobreza, salarios, trabajo, educación, salud y seguridad.
Tiene todo el derecho del mundo a hacerlo.
Pero también tiene una historia sobre su espalda.
Y cuando alguien sin autoridad alguna pretende volver a ocupar el lugar de fiscal de la política puntana, la memoria resulta imprescindible.
Porque Ariel Rosendo no fue un espectador del poder.
ROSENDO FUE PARTE DEL PODER
Rosendo fue secretario general de SMATA Villa Mercedes y posteriormente llegó al Senado provincial representando al departamento General Pedernera. Paladín de la corrupción en CRAMSA.
Su llegada a la política no ocurrió desde afuera del sistema que ahora parece reivindicar nuevamente.
Fue parte del peronismo gobernante de San Luis y estuvo políticamente relacionado con el espacio de los Rodríguez Saá.
Por eso resulta cuanto menos llamativo verlo hoy nuevamente enfrentado a Claudio Poggi y Maximiliano Frontera mientras exhibe públicamente su cercanía con los Rodriguez Saá que lo metieron preso.
No estamos frente a un ciudadano que acaba de descubrir la política.
Estamos frente a un exsenador provincial que conoció el poder desde adentro.
Y SU HISTORIA TERMINÓ EN LOS TRIBUNALES
Hay algo que tampoco puede borrarse.
Rosendo atravesó uno de los episodios judiciales y políticos más resonantes de Villa Mercedes durante 2020.
La Justicia pidió su desafuero cuando todavía era senador provincial.
Finalmente perdió la inmunidad de arresto, fue detenido y permaneció durante un extenso período privado de su libertad mientras avanzaba el proceso penal.
Y la historia no terminó simplemente con una denuncia.
HUBO CONDENA
En noviembre de 2022, un tribunal de Villa Mercedes condenó a Ariel Rosendo a tres años de prisión en suspenso.
Fue encontrado responsable, por mayoría, de dos hechos de robo simple, desobediencia a una orden judicial y violación de medidas antiepidémicas.
Éste es el dato que diferencia una acusación política de un antecedente judicial concreto.
Rosendo fue juzgado.
Y fue condenado.
Por eso sorprende que hoy pretenda hablar desde una suerte de pedestal moral sin mencionar una sola palabra de aquella historia.
DEL SENADO A LA PRISIÓN
La fotografía política resulta inevitable.
Rosendo había llegado al Senado desde una estructura política asociada al poder provincial.
Después vino el conflicto porque ya se creyó el dueñoi de San Luis y lo bajaron de un martillazo judicial, ¿busca otro?.
El pedido de desafuero.
La pérdida de la inmunidad.
La detención.
La prisión preventiva.
El juicio.
Y finalmente la condena.
Ese recorrido forma parte de la historia política reciente de San Luis.
No puede desaparecer porque hayan pasado algunos años.
AHORA VUELVE A APARECER CERCA DE LOS RODRIGUEZ SAA
Y acá aparece la gran paradoja.
Rosendo ha vuelto a expresar públicamente su acompañamiento a Rodriguez Saá.
Es decir que después de semejante recorrido político y judicial vuelve a posicionarse en el universo político del cual alguna vez formó parte.
Mientras tanto, desde las redes dispara contra Poggi y contra Frontera.
La pregunta entonces resulta inevitable:
¿QUÉ CAMBIÓ?
¿Cambió San Luis?
¿Cambió Rosendo?
¿Cambió su interpretación de aquella historia?
¿O simplemente comenzó una nueva temporada electoral y algunos dirigentes están regresando a sus antiguos lugares?
CONTRA FRONTERA, PERO LEJOS DE VILLA MERCEDES
Hay además una cuestión política que Rosendo debería explicar.
Ataca directamente a Maximiliano Frontera y cuestiona la situación de Villa Mercedes.
Perfecto.
Pero quien pretende convertirse en crítico permanente de una ciudad debería explicar también cuál es actualmente su relación cotidiana con Villa Mercedes, qué participación concreta mantiene en su vida institucional y desde dónde construye sus diagnósticos.
La crítica política es legítima.
Pero también lo es preguntar por la autoridad política y territorial desde la cual se formula.
TAMBIÉN EXISTEN ACUSACIONES SOBRE SU PASADO GREMIAL
A nuestra redacción llegaron testimonios extremadamente críticos sobre la actuación de Rosendo durante su etapa sindical.
Se lo acusa de decisiones perjudiciales para trabajadores, manejo irregular de recursos sindicales y otras conductas todavía más graves.
La Línea no publicará esas acusaciones como hechos mientras no encuentre documentación que permita acreditarlas pero puede bucear.
Porque una cosa es recibir un mensaje.
Otra muy diferente es demostrarlo.
Y justamente ésa es la diferencia entre una operación y una investigación.
Si existen expedientes judiciales, balances sindicales, resoluciones de SMATA o sentencias relacionadas con esas acusaciones, las buscaremos.
Y si no existen, también lo diremos.
LA MEMORIA NO PUEDE SER SELECTIVA
Rosendo cuestiona hoy al Gobierno provincial y al intendente de Villa Mercedes.
Está en todo su derecho.
Pero el mismo derecho tenemos los periodistas y los ciudadanos a revisar qué hizo Rosendo cuando tuvo poder.
Hizo mucho y se las conocemos a todas, la pregunta es: ¿Puede ser tan pelotudo de intyentar volver de esa manera?, toma o fuma algo?
Porque es demasiado sencillo convertirse en opositor cuando ya no se gobierna.
Mucho más difícil es explicar qué ocurrió cuando se ocuparon cargos.
Rosendo fue dirigente sindical.
Rosendo fue senador.
Rosendo estuvo dentro de la estructura política provincial.
Rosendo perdió sus fueros.
Rosendo estuvo detenido.
Rosendo llegó a juicio.
Rosendo fue un cruel promiscuo.
Y Rosendo terminó condenado a tres años de prisión en suspenso por delitos concretamente establecidos por un tribunal.
Esa historia existe.
AHORA QUIERE VOLVER A REPARTIR CERTIFICADOS
La política puntana tiene una extraordinaria capacidad para reciclar protagonistas.
Personas que ayer estaban enfrentadas hoy vuelven a caminar juntas.
El sindrome de los octogenarios reciclan lacras hipocritas y desagradecidas.
Dirigentes que desaparecieron durante años regresan cuando comienza a sentirse el perfume de una elección.
Y antiguos integrantes del poder reaparecen convertidos en fiscales de quienes gobiernan.
Ariel Rosendo parece haber decidido volver a hablar.
Bienvenido al debate.
Pero hay una condición elemental:
si vamos a hablar del presente, también tendremos que hablar del pasado.
Vamos a sacarle todos los fiambres del placard, tienen un cementerio ¿o no?
Porque la memoria política no funciona solamente cuando resulta conveniente.
Y antes de preguntarnos si Poggi o Frontera representan “lo peor que le pudo pasar a San Luis”, quizás corresponda formularle a Ariel Rosendo una pregunta mucho más sencilla:
¿QUÉ LE PASÓ A ARIEL ROSENDO CUANDO ÉL MISMO FORMABA PARTE DEL PODER?
Su historia está escrita.
No en Facebook.
En los expedientes judiciales.
Rosendo esta más sucio o oloriento que los huevos de los octogenarios, analógicos setentistas, no puede hablar nada.
P/D. Rosendo como estás afueras no sabes la realidad, en San Luis se desdoblan las elecciones, las provinciales por un lado y las nacionales por otro, no lo vas a ver nunca a Frontra trabajar para Milei.
Continuaremos.