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Por Gustavo Thompson.
La especialista en Derecho Ambiental Eugenia Pérez Cubero plantea un cambio de paradigma: el verdadero debate ya no es solamente la extracción de áridos, sino cómo Villa Mercedes y San Luis decidirán gobernar el Río Quinto durante las próximas décadas.
Durante meses, el debate sobre el Río Quinto estuvo concentrado en una pregunta: ¿qué está pasando con la extracción de áridos?
Las imágenes de maquinaria trabajando dentro del cauce, las denuncias públicas, las posiciones encontradas entre funcionarios, dirigentes políticos y periodistas instalaron una discusión que rápidamente ocupó un lugar central en la agenda de Villa Mercedes.
Sin embargo, la abogada y especialista en Derecho Ambiental Eugenia Pérez Cubero propone correr el eje del debate y elevar la discusión a otro nivel.
Su planteo es claro: el Río Quinto dejó de ser únicamente un problema ambiental para transformarse en un conflicto de gobernanza ambiental.
Y esa diferencia cambia absolutamente todo.
Un conflicto que no nació ayer
Uno de los primeros conceptos que desarrolla Pérez Cubero es que la extracción de áridos no constituye un fenómeno reciente.
Por el contrario, explica que se trata de un problema ambiental de larga duración, presente desde hace años, aunque durante mucho tiempo permaneció fuera de la percepción colectiva.
El problema existía.
Lo que todavía no existía era la conciencia social sobre su dimensión.
Cuando un problema entra en la agenda pública
Según el análisis realizado por la especialista, el conflicto atravesó un punto de inflexión cuando comenzaron a difundirse imágenes de maquinaria trabajando sobre el cauce del Río Quinto.
Ese momento marca, desde la perspectiva de las políticas públicas, el ingreso definitivo del tema a la agenda social.
Ya no era una discusión técnica.
Ya no pertenecía únicamente a especialistas.
El Río Quinto pasó a convertirse en una preocupación ciudadana.
De la extracción de áridos a las decisiones públicas
La repercusión pública dio lugar a una nueva etapa.
Comenzaron las denuncias, los pedidos de acceso a la información, las intervenciones institucionales y las discusiones jurídicas.
Pero allí ocurrió otro cambio fundamental.
La discusión dejó de centrarse exclusivamente en la arena.
Las preguntas comenzaron a ser otras.
¿Quién autoriza?
¿Quién controla?
¿Existen estudios de impacto ambiental?
¿Cuáles son los criterios técnicos que respaldan las decisiones?
Es decir, el conflicto dejó de girar alrededor de la extracción para comenzar a discutir la forma en que se gobierna el río.
El verdadero debate: la gobernanza ambiental
Quizás el aporte más importante de Eugenia Pérez Cubero sea precisamente introducir el concepto de gobernanza ambiental.
No alcanza con decidir si debe extraerse arena.
No alcanza con defender una posición política.
El verdadero desafío consiste en responder una pregunta mucho más profunda:
¿Cómo quiere Villa Mercedes gobernar el Río Quinto durante los próximos veinte años?
Porque un río no se administra únicamente con maquinaria.
Tampoco solamente con normas.
Se gobierna mediante políticas públicas permanentes, información científica, participación ciudadana y decisiones transparentes.
El derecho a saber
Frente a las distintas declaraciones públicas realizadas por funcionarios, concejales y dirigentes políticos sobre contaminación, desvíos del cauce, efluentes cloacales, presencia de metales pesados o impacto ambiental, Pérez Cubero sostiene que la sociedad no debe conformarse únicamente con opiniones.
Debe exigir información.
Y recuerda que ese derecho posee un sólido respaldo jurídico.
La Constitución Nacional.
La Ley General del Ambiente.
La Ley de Acceso a la Información Pública Ambiental.
Y especialmente el Acuerdo de Escazú, incorporado al derecho argentino, establecen que toda persona tiene derecho a acceder a la información ambiental en poder del Estado.
No se trata de una concesión.
Es un derecho.
Transparencia antes que discursos
La especialista sostiene que hoy la comunidad necesita conocer mucho más que un convenio administrativo.
Necesita acceder a los estudios técnicos.
A las evaluaciones de impacto ambiental.
A los monitoreos.
A los fundamentos científicos que respaldan las decisiones públicas.
Porque cuando existen versiones contradictorias sobre el estado ambiental del río, la respuesta no puede surgir solamente del debate político.
Debe surgir de la evidencia.
La educación ambiental como punto de partida
Durante su paso por la Secretaría de Ambiente, Eugenia Pérez Cubero impulsó la Escuela Ambiental Itinerante, una política destinada a territorializar la educación ambiental.
Desde esa experiencia detectaron que el conflicto sobre el Río Quinto ya se encontraba presente mucho antes de convertirse en noticia.
Más de veinte escuelas de Villa Mercedes y Justo Daract comenzaron a desarrollar proyectos vinculados al río.
Recorridos.
Acciones de limpieza.
Investigaciones.
Sensibilización.
Eso demuestra que la preocupación social existía mucho antes de que el conflicto alcanzara repercusión pública.
Pensar el Río Quinto dentro de veinte años
Quizás la reflexión más importante de toda la entrevista sea esta.
La discusión ya no debería limitarse a decidir si la extracción de áridos continúa o no.
El verdadero desafío consiste en construir una política integral para el Río Quinto.
Una política que contemple:
-
monitoreo ambiental permanente;
-
acceso público a la información;
-
participación ciudadana;
-
controles técnicos independientes;
-
restauración ambiental;
-
planificación del uso recreativo, ecológico y productivo del río.
Porque gobernar un recurso natural implica mucho más que autorizar una actividad económica.
Implica decidir cómo convivirán el desarrollo, la protección ambiental y la calidad de vida de las futuras generaciones.
El desafío que tiene Villa Mercedes
La entrevista deja una enseñanza que trasciende el conflicto actual.
Los problemas ambientales del siglo XXI ya no se resuelven únicamente con expedientes, sanciones o declaraciones.
Se resuelven construyendo instituciones capaces de generar confianza.
Con información pública.
Con participación ciudadana.
Con respaldo científico.
Y con políticas que sobrevivan a los cambios de gobierno.
Tal vez por eso la discusión sobre el Río Quinto haya ingresado en una nueva etapa.
Ya no se trata solamente de discutir arena, maquinaria o convenios.
Se trata de responder una pregunta mucho más trascendente:
¿Qué modelo de gobernanza ambiental quiere construir Villa Mercedes para proteger uno de sus recursos naturales más importantes durante las próximas décadas?
Porque cuando una comunidad comienza a debatir cómo quiere gobernar su ambiente, deja de reaccionar frente a los problemas.
Empieza, finalmente, a planificar su futuro.