“Entre Dios y el diablo: el rumbo que deberán elegir los argentinos con la espiritualidad como horizonte.

“Entre Dios y el diablo: el rumbo que deberán elegir los argentinos con la espiritualidad como horizonte.

Por Gustavo Thompson.

Hay momentos en la historia en los que la economía no alcanza para explicar lo que pasa, ni la política para ordenar lo que viene. Momentos en los que el país entra en una zona más profunda: la de sus valores, sus creencias y su forma de mirar al otro.

La Argentina parece estar entrando en ese territorio.
Y ahí, la discusión deja de ser solo “qué modelo funciona”, para pasar a ser algo más decisivo: qué tipo de sociedad queremos ser

ESPIRITUALIDAD NO ES RELIGIÓN: ES RUMBO MORAL

Cuando se habla de espiritualidad, no se habla de templos ni de pertenencias confesionales.
Se habla de otra cosa:

  • de ética cotidiana

  • de responsabilidad individual

  • de solidaridad real

  • de sentido de comunidad

Es, en definitiva, una brújula moral.

Un país puede crecer sin eso, sí.
Pero no puede sostenerse.

DOS NARRATIVAS EN DISPUTA

En el escenario actual conviven —y chocan— dos grandes narrativas culturales:

La narrativa del vínculo

Asociada a ideas de comunidad, contención, esperanza, reconstrucción del tejido social.
En el plano simbólico, figuras públicas como Dante Gebel
representan ese lenguaje: la palabra que busca reunir, sanar y dar sentido.

La narrativa del quiebre

Más centrada en la ruptura, la confrontación, el mérito individual llevado al extremo y la crítica a todo lo previo.
En la arena política, liderazgos como Javier Milei
encarnan ese registro: sacudir el sistema, aun al costo de tensar el tejido social.

LA POLARIZACIÓN QUE VIENE NO SERÁ SOLO POLÍTICA

Si esta tensión se profundiza, la grieta dejará de ser únicamente partidaria.

Pasará a ser:

– cultural
– emocional
– moral

Y eso es más difícil de suturar.

Porque no se discuten solo medidas,
– se discuten sentidos.

EL RIESGO DE SIMPLIFICARLO TODO

Reducir esta disputa a “buenos vs. malos” es tentador… y peligroso.

Porque:

  • deshumaniza

  • clausura el diálogo

  • convierte al otro en enemigo irreconciliable

Y cuando eso pasa, la política deja de ser herramienta de construcción para transformarse en campo de discusión permanente.

LA DECISIÓN QUE IMPORTA

Más allá de nombres propios, el verdadero dilema es otro:  ¿elegimos una sociedad donde el otro es un competidor a vencer
o una donde es un semejante a reconocer?

–  ¿privilegiamos la eficacia sin límites
o la eficacia con responsabilidad social?

–  ¿apostamos a la esperanza
o al enojo como motor?

EL FUTURO NO SE VOTA, SE CULTIVA

El rumbo de la Argentina no dependerá solo de quién gane una elección.

Dependerá de algo más silencioso y más profundo: qué valores eligen sostener los argentinos en su vida diaria

Porque ningún liderazgo, por fuerte que sea, puede sostenerse en una sociedad que no comparte —aunque sea en parte— su mirada del mundo.

La política podrá ordenar el corto plazo.
La economía, el mediano.

Pero el largo plazo…
– lo define la conciencia colectiva.

Y ahí, la decisión es de todos.

GANARÁ QUIEN ESTE MAS CERCA DE DIOS Y PERDERA QUIEN ABRACE A SATANAS.

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