LOS OCTOGENARIOS DEL PODER: ¿CONDUCCIÓN O TAPÓN GENERACIONAL EN SAN LUIS?

LOS OCTOGENARIOS DEL PODER: ¿CONDUCCIÓN O TAPÓN GENERACIONAL EN SAN LUIS?

Por Gustavo Thompson.

La política de San Luis vuelve a enfrentarse a un dilema tan antiguo como vigente:
el rol de quienes, habiendo ocupado el poder durante décadas, se resisten a soltarlo aun cuando el tiempo político ya no les pertenece.

En ese escenario, los movimientos recientes de
Adolfo Rodríguez Saá y Alberto Rodríguez Saá
reavivan un debate de fondo que excede nombres propios y pone en discusión el futuro mismo de la conducción política en la provincia.

UNA UNIDAD QUE LLEGA TARDE

Luego de años de enfrentamientos, fracturas, decisiones traumáticas y un desgaste que impactó directamente en la sociedad sanluiseña, hoy asoma —al menos en el plano discursivo— un intento de acercamiento entre ambos dirigentes.

Pero la pregunta es inevitable:

– ¿unidad para qué?
– ¿unidad para quién?

Porque cuando los procesos políticos se rompen desde la cúspide, no son los dirigentes los que pagan el costo…
– es la gente.

Y San Luis lo vivió.

DEL LIDERAZGO A LA RESISTENCIA AL RETIRO

El problema no es la experiencia.
Nunca lo fue.

El problema es cuando la experiencia deja de ser guía para transformarse en obstáculo.

Cuando quienes han tenido todo —poder, estructura, tiempo histórico—
insisten en seguir definiendo el presente sin interpretar el futuro.

Ahí es donde aparece una figura incómoda pero necesaria de nombrar: el tapón generacional.

Dirigentes que, lejos de facilitar el recambio,
– lo bloquean
–  lo condicionan
–  y lo subordinan a lógicas de otro tiempo

MENTALIDAD DE AYER PARA UN MUNDO QUE YA CAMBIÓ

Las nuevas dinámicas sociales, culturales y políticas ya no responden a los códigos de hace 20 o 30 años.

Hoy:

  • la comunicación es directa

  • la política es más horizontal

  • la sociedad exige respuestas rápidas

  • el liderazgo se construye desde otro lugar

Y sin embargo, persisten miradas que pretenden ordenar el presente con herramientas del pasado.

– Ahí es donde se pierde conexión con la realidad.

EL DAÑO YA HECHO

No se puede hablar de unidad sin asumir lo ocurrido.

Las disputas entre Adolfo y Alberto no fueron menores.
No fueron simbólicas.
– tuvieron consecuencias reales en la vida política y social de San Luis.

Dividieron espacios, generaron incertidumbre, debilitaron estructuras y, sobre todo,
hicieron padecer a los sanluiseños un conflicto que nunca fue de la gente, sino del poder.

UNA SALIDA POSIBLE: GRANDEZA Y RETIRO ACTIVO

La historia política ofrece una alternativa que no es retirada ni desaparición: la grandeza.

Un rol distinto.
Más elevado.
Menos condicionado por la disputa.

Una figura que, en otras culturas, tiene un nombre claro: Consejo de Ancianos.

Un espacio donde la experiencia suma, orienta y acompaña,
pero no condiciona ni bloquea el surgimiento de nuevas generaciones.

DEL PODER A LA REFERENCIA

San Luis necesita otra cosa.

– Necesita dirigentes que abran caminos, no que los ocupen indefinidamente
– Necesita renovación, no reciclaje
– Necesita futuro, no nostalgia del poder

Y en ese contexto, el mayor acto de liderazgo que podrían ejercer quienes marcaron una época es simple, pero profundo:

– dar un paso al costado sin desaparecer
– acompañar sin imponer
– aportar sin exigir

La política no es eterna.
Los ciclos tampoco.

Y cuando los liderazgos no entienden eso, terminan alejándose de la realidad.

San Luis está ante una definición silenciosa pero determinante:

–  seguir mirando hacia atrás…
– o animarse a construir lo que viene

Porque el futuro no se declama.
– se habilita.

Y para que eso ocurra,
algunos tienen que entender que ya cumplieron su tiempo en la primera línea.

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